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La inteligencia artificial obliga a los profesores a volver a las aulas

La Xunta impulsa la formación especializada en nuevas tecnologías para el cuerpo docente en colaboración con las universidades dentro del Plan de Bienestar Digital

Un profesor impartiendo clase a través de las nuevas tecnologías.

Un profesor impartiendo clase a través de las nuevas tecnologías. / MARTA G. BREA

Santiago

Pocas son las tareas que un alumno no pueda hacer con una herramienta de inteligencia artificial (IA). Resumir una lectura obligatoria, redactar un comentario de texto, hacer los deberes de inglés o resolver una ecuación de segundo grado son solo una parte ínfima de lo que hoy en día se puede hacer con aplicaciones como Gemini, ChatGPT o Copilot. Para algunos, es hacer trampa, para otros, apoyarse en una herramienta que ha llegado para quedarse y que tiene mucho que aportar si sabe aprovecharse.

Pero lo que está claro es que se trata de una realidad a la que ni los docentes ni las administraciones pueden —ni deben— escapar, especialmente teniendo en cuenta que España encabeza la lista en la UE en el uso de IA por razones educativas. Según publicó Eurostat a finales de 2025, seis de cada diez jóvenes recurren a esta tecnología, frente a los cuatro de cada diez de la media europea. En este contexto, la Administración autonómica se ha propuesto impulsar la capacitación del profesorado en el uso pedagógico, ético y responsable de la inteligencia artificial y las herramientas digitales para garantizar una enseñanza de calidad y reforzar su adaptación a un sistema educativo en plena transformación.

Esta medida forma parte de más de medio centenar de actuaciones recogidas en el Plan de Bienestar Digital, aprobado por la Xunta a principios de mes para hacer frente al nuevo panorama educativo derivado de la digitalización. Según justifica el propio Ejecutivo autonómico, las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han evolucionado hacia las Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación (TRIC), que configuran «nuevas formas de interacción, aprendizaje y convivencia».

«El reto actual no consiste en decidir si debemos emplear las tecnologías o no, sino en cómo hacerlo de manera consciente, ética y responsable, de modo que contribuyan al bienestar integral de las personas menores de edad y al fortalecimiento del sistema educativo», señala la Xunta.

Y este objetivo pasa por la capacitación del profesorado a través de formaciones especializadas para mejorar su desempeño en los entornos digitales, que se llevará a cabo hasta el año 2030 en el marco de este plan. Para ello, se impulsará la colaboración con el ecosistema universitario gallego para forjar vínculos entre la formación inicial y continuada de los docentes en este ámbito, acercando más el día a día de las facultades donde se forman a los futuros docentes y los centros donde desenvuelven su profesión. Por ejemplo, permitirá que los alumnos de las facultades de Magisterio visiten colegios para conocer de primera mano qué se hace para fomentar el bienestar digital, o que los profesores participen en investigaciones universitarias en esta materia.

Además, continuará promoviéndose la formación permanente en bienestar digital para promover un uso seguro y equilibrado de las tecnologías por parte de los docentes. En esta línea, entre otras actuaciones dirigidas al cuerpo docente, también se publicará la guía Orientaciones para el uso y la integración de la IA en el ámbito educativo, se creará una línea de asistencia al profesorado en el marco de la Oficina de Apoyo, se elaborará un manual de Higiene digital docente con recursos para el autocuidado digital, y se publicarán un decálogo de buenas prácticas y uso ético de la tecnología en la comunidad educativa y una Enciclopedia Wiki para recoger las buenas prácticas de los centros en el uso responsable de la tecnología.

A su vez, la Xunta implantará un sistema autonómico de análisis de las tecnologías emergentes empleadas en los centros educativos y un Código gallego de buenas prácticas tecnodidácticas, fomentando la colaboración entre la administración y la industria tecnológica para promover entornos digitales seguros y responsables.

Un juego para ayudar a los alumnos a detectar situaciones de riesgo

Otro de los focos del Plan de Bienestar Digital se centra en el alumnado y sus familias. Para ello, plantea medidas como el ya anunciado Contrato de vida digital, un acuerdo voluntario entre el centro y los estudiantes para fomentar un uso responsable de la tecnología en el ámbito familiar; o el reto Apagón digital, por el que el alumnado se comprometerá a estar 24 horas sin internet y dispositivos electrónicos. Además, hay otras iniciativas como el Radar de las emociones, un recurso planteado como un juego que se pondrá a disposición de los colegios par ayudar a los jóvenes a identificar situaciones de riesgo emocional que puedan surgir del uso de teléfonos, redes sociales, videojuegos o plataformas digitales, por ejemplo, invitándolos a reflexionar sobre los efectos que la tecnología puede tener en ellos.

Asimismo, siguiendo esta idea de promover un uso responsable de los dispositivos digitales también en casa, se pondrán a disposición de las familias materiales de apoyo como la guía Clic familiar o el programa de formación Encuentros con las familias, ofreciendo recomendaciones y estrategias para promover hábitos saludables, y se impulsará el uso de herramientas de control parental, entre otras cuestiones.

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