Más de 300 profesores gallegos estudian en el extranjero para mejorar la enseñanza de idiomas
En una década, la Xunta ha duplicado las plazas destinadas a financiar estancias de los docentes en el extranjero para formarse en lenguas y didáctica

Reunión entre Xunta y sindicatos educativos de la Mesa Sectorial para acordar las estancias para profesores en el extranjero. / FDV

Educar al que educa. Mantenerlo al día para que sus destrezas no pierdan lustre y garantizar así que el alumnado recibe la mejor formación posible. En las especialidades prácticas, como las lenguas, es imprescindible la formación continua. En Galicia un programa permite que 308 docentes (el doble que hace una década) repasen el idioma del que o en el que dan clases y que lo hagan allí donde mejor se habla, en el país de origen.
Aunque a veces haya pasado el tiempo suficiente como para olvidarlo, los profesores fueron en su día alumnos y en estudiantes vuelven a convertirse con programas como el PIALE (Programa integral de aprendizaxe de linguas estranxeiras), que se materializa en estancias en otros países para «potenciar y consolidar la adquisición de los niveles adecuados de competencias lingüística y metodológica» en los docentes, es decir, para actualizar sus conocimientos de cómo enseñar y para practicar inglés, francés, alemán o portugués, según la materia que impartan.
Un programa exitoso
El éxito del programa, cuya convocatoria para este año negociaron este martes la Consellería de Educación y los sindicatos, lo demuestra la «elevada demanda» que se registra en los distintos llamamientos. Su tirón se ha traducido en más del doble de plazas en la última década (de las 140 de 2015 a las 308 acordadas para la nueva edición). Para el departamento que dirige Román Rodríguez, el incremento «sostenido» en el número de participantes es una prueba de lo bien reconocido y aceptado que está el programa en la comunidad docente y del «aprovechamiento» que los beneficiarios obtienen de una experiencia que incluye clases, alojamiento, transporte y fondos para manutención.
Incluso profesores con el nivel más avanzado fijado por el marco europeo de las lenguas, el C2, como José Luis González, del IES da Cañiza,que lleva casi una década en la enseñanza formando a estudiantes de Bachillerato y ciclos tras un periplo inicial en las escuelas oficiales de idiomas, explican que les viene bien plantearse el reto de manejarse durante un par de semanas en la lengua de Shakespeare, como es su caso, dándole una vuelta a las traducciones que daba por supuestas a veces «por comodidad».
Pero, además, este educador destaca cómo un par de semanas del otro lado le ha servido para «empatizar» mejor con los chavales y darse cuenta de que a veces ciertas actividades que preparó «con mucho amor» pueden no resultar las ideales a última hora de la mañana, cuando la clase acusa el cansancio de la jornada. «Reflexionamos sobre las actividades que hacemos a diario en nuestras clases porque al ejercer como alumnos, que me encanta, podemos ver esos ejercicios desde su punto de vista», explica. «Ahora soy más tolerante con ellos; si veo que una actividad no está funcionando, no insisto», incide.
Una experiencia para repetir
A José Luis González, que cree que el programa «debería ser más valorado» por la oportunidad que facilita a los docentes, le tocó estancia en Bristol, si bien era ya repetidor porque la experiencia, que había probado en Londres, le había parecido muy satisfactoria. «Mi experiencia es muy positiva», proclama. Solo pone un pero, aunque pequeño: que los docentes van agrupados por perfiles y opina que la «mezcla» con educadores gallegos de otros niveles educativos o incluso de otros países que persiguen el mismo objetivo podría ser enriquecedora.
Adrián Blanco, del CEIP Barrantes, de Tomiño, que es tutor de 3º de Primaria e imparte la materia de Plástica en bilingüe (Inglés) durante toda la etapa, comparte el entusiasmo por la experiencia (a él le tocó Birmingham) con su colega de profesión, sobre todo después de que en el curso que realizó orientasen más la formación hacia la faceta profesional de los docentes gallegos asistentes. «Para aprender inglés desde el primer momento fue muy bueno y después, cuando lo enfocaron más a aplicar en el aula, a metodologías, fue muy aprovechable», comenta.
Este maestro, con siete años de docencia y conocimiento de varios idiomas más (alemán, italiano y ahora portugués), suscribe los beneficios de convertirse en alumno y además de los que participan. A pesar de que no es la primera vez que se va fuera para mejorar esas destrezas, a partir de PIALE se nota «un profesor diferente». «Este curso me enfrento de forma distinta al alumnado; va todo más fluido, me noto más suelto», proclama, lo que achaca a la práctica en el aula durante su estancia y al aprendizaje más informal, el derivado de sus encuentros y actividades extracurriculares, que también las tienen, en sus horas libres.
Utilizar el idioma importa. De hecho, explica que los efectos de la sección bilingüe en Plástica que él mismo propuso al llegar al CEIP de Barrantes se empiezan a observar ahora, a medio plazo. El trabajo con los verbos y con vocabulario específico comienza a notarse en el alumnado: «Se lanzan más a hablar».
PIALE, al que Educación destina en este ejercicio un millón de euros, es una iniciativa enmarcada en un programa más amplio, Galemundo, que a su vez forma parte de la Estratexia de linguas estranxeiras EDUlingüe 2030, con la que la Xunta persigue «fomentar» y «mejorar» el plurilingüismo en la enseñanza no universitaria y afrontar la «internacionalización» del sistema educativo.
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