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¿Tengo que ir a trabajar con Alerta roja en Galicia?: así funciona el permiso climático remunerado

Estas ausencias retribuidas pueden aplicarse con alertas rojas y naranjas y surgieron para proteger a los trabajadores tras la DANA de 2024

Los trabajadores cuentan con un permiso retribuido que los protege frente a los fenómenos meteorológicos extremos.

Los trabajadores cuentan con un permiso retribuido que los protege frente a los fenómenos meteorológicos extremos. / BERNABE/JAVIER LALIN

Galicia encara el inicio de semana bajo un nuevo episodio de meteorología adversa. Tras el paso de la borrasca Ingrid —que dejó avisos por nieve, fuertes rachas de viento y temporal costero— llega ahora Joseph, con lluvias muy intensas que han llevado a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a activar un aviso rojo por precipitaciones en el interior de Pontevedra para el lunes.

Como medida preventiva, la Xunta ha cancelado las clases y el transporte escolar en 16 concellos de la provincia durante la jornada de mañana, y suspendido las actividades en el exterior en buena parte de los municipios ourensanos. Además, las autoridades han solicitado a las empresas que le faciliten el teletrabajo a sus empleados.

Ante estas circunstancias, muchos gallegos se repiten la misma pregunta: ¿tengo que ir a trabajar si estamos en alerta roja? El Ministerio de Trabajo en su cuenta de X ha recordado la existencia de los llamados «permisos climáticos», ausencias laborales retribuidas «por imposibilidad de acudir al centro de trabajo hasta que desaparezcan las circunstancias» y que surgieron tras la DANA de 2024.

¿Qué son y cómo funcionan los permisos climáticos?

Los permisos climáticos son un mecanismo clave que busca velar por la seguridad de los trabajadores durante el desarrollo de fenómenos meteorológicos extremos. Son permisos retribuidos que permiten a los empleados no acudir a su puesto de trabajo cuando las condiciones climáticas aumentan de forma considerable la peligrosidad de los desplazamientos o cuando las autoridades imponen restricciones al tráfico y al transporte.

Esta normativa viene recogida en el Real Decreto-ley 8/2024, publicado en noviembre de 2024, tras la DANA de Valencia, y supone una modificación en el Estatuto de los Trabajadores. Como señala el texto, pueden utilizarse en caso de lluvias torrenciales, vientos muy fuertes, nevadas intensas u olas de calor extremo; entre otras situaciones que pongan en riesgo al trabajador.

Como recuerda el ministerio, este permiso puede abarcar un período de hasta cuatro días, consecutivos o alternos, en función de la gravedad y la intensidad del fenómeno climático y de las indicaciones de las autoridades. Para solicitarlo el trabajador debe demostrar que las condiciones climáticas no le permiten desplazarse de forma segura a su lugar de trabajo o que exista una prohibición expresa de desplazamiento.

En este tipo de situaciones, el Gobierno y los Ejecutivos autonómicos instan a las empresas a favorecer el teletrabajo en la medida de lo posible. Además, si el riesgo prevalece más allá de los cuatro días del permiso, las compañías podrían recurrir al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por fuerza mayor; por lo que la ausencia del trabajador pasaría a ser costeada por el Estado y no por la empresa.

Fenómeno sin registros recientes

Cuestionado al respecto, el delegado de la Aemet en Galicia, Francisco Infante, confirmó a este periódico que no hay registros recientes de una alerta roja por lluvias en Galicia, lo que da una idea de la excepcionalidad del episodio. Y es que pese a ser la gallega una tierra acostumbrada a convivir con frentes atlánticos, temporales invernales y episodios de lluvia persistente, las alertas rojas por precipitaciones son, paradójicamente, uno de los fenómenos meteorológicos más excepcionales. A diferencia de lo que ocurre con los avisos por temporal marítimo, que sí han situado en numerosas ocasiones al litoral gallego en el nivel máximo de riesgo, no existen registros recientes de alertas rojas por lluvia emitidas por la Aemet o MeteoGalicia en los últimos años.

Las bases de datos muestran episodios reiterados de alerta roja por mar combinada, especialmente en A Costa da Morte y el noroeste de A Coruña, donde el oleaje ha alcanzado alturas superiores los 9 metros en temporales como los de este mes de enero o la borrasca Ingrid. Sin embargo, ninguno de estos avisos máximos estuvo motivado por lluvias, sino por el impacto del viento y el estado del mar.

La ausencia de alertas rojas por lluvia no implica que Galicia no haya sufrido episodios de precipitaciones extremas. De hecho, la comunidad ha registrado históricamente acumulaciones muy elevadas en cortos periodos de tiempo, con inundaciones locales y desbordamientos de ríos. Pero estos episodios, aunque significativos, no alcanzaron los umbrales establecidos para activar el nivel rojo, el más alto del sistema de avisos meteorológicos.

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