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Bibliotecas escolares para presumir

Un informe de Educación sitúa a Galicia a la cabeza en medios de estas instalaciones, pero también en cifras de préstamos, actividades ofrecidas y atención a niños con diversidad

Inauguración de una biblioteca tecnológica en Os Rosais.

Inauguración de una biblioteca tecnológica en Os Rosais. / Iñaki Osorio

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Estadísticas que analizan el comportamiento de los adolescentes, como las que promueve el Plan Nacional sobre Drogas, dibujan un panorama de aficiones poco alentador para la literatura: leer es una práctica muchísimo menos extendida que practicar algún deporte o salir con los amigos. Y, si se compara la lectura con la actividad favorita de los chicos, navegar por Internet, es casi minoritaria, con un 21 por ciento de adeptos frente al 96% que prefiere caer en las redes de las nuevas tecnologías. Informes como PISA muestran un retroceso en lectura y el curso que viene la Xunta ha fijado una hora de leer en todas las etapas. Con todo, los libros se resisten a morir y los templos que los cobijan, las bibliotecas, reconvertidas ahora también en centros de recursos tecnológicos, resisten con ellos.

En particular, las bibliotecas escolares de los centros educativos públicos gallegos gozan de una excelente salud y sobresalen en casi todos los parámetros si se las compara con sus homólogas de otras autonomías. Son líderes en tamaño y medios, pero también en apoyo a estudiantes con necesidades educativas especiales y en actividades ofertadas. Además, los préstamos las avalan como un servicio vivo y aprovechado por la comunidad educativa, que en Galicia no se limita solo al alumnado, sino que incorpora a las familias. Todo ello en un proceso de reinvención en el que se abren a las tecnologías sin perder su esencia.

Lo permite constatar una estadística publicada por el Ministerio de Educación que erige a las bibliotecas escolares de la comunidad en las número 1 en casi todos los indicadores. Ocurre así en los relativos a las propias instalaciones: un 41,5% de los centros públicos dotados con estos espacios disponen para este servicio de más de 100 metros cuadrados, el porcentaje más alto en esa franja de España —sin incluir el País Vasco, que no facilitó datos—.

Casi un 16 por ciento de los centros ofrecen al menos de medio centenar de puestos de lectura, lo que también convierte a Galicia en número uno en esa categoría, aunque lo más frecuente es que las instalaciones cuenten con entre 25 y 50 asientos. En particular, está en la vanguardia de puestos de lectura y otro mobiliario adaptado a niños con necesidades educativas especiales y lo mismo ocurre en dotación de equipos y software apropiado para este alumnado, y es segunda de la clase en lo que respecta a materiales específicos en los fondos para este público. Por otro lado, Galicia puede presumir del tercer grupo más numeroso de bibliotecas de centro (el 80%) con instalaciones adaptadas a personas con discapacidad física.

Pero no solo están ahí, sino que se las encuentra: son las segundas que abren en mayor porcentaje más de 40 horas por semana (9,9%) del total y las primeras si se examina las que ofrecen más de 30 horas de servicio (11,7%).

Pueden alardear igualmente de una carta de actividades diversa y de abrirse a toda la comunidad. Según la estadística de Educación, las bibliotecas de centro gallegas son las líderes en proponer actividades de enseñanza y aprendizaje para apoyar el desarrollo del currículo (el 88%), de fomento de la lectura (92%), de clubs de lectura presenciales (50,6%), de tratamiento de la información y competencia digital (63,1%), de formación de usuarios (78,4%), de temática STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) (53,6%), de atención a la diversidad (52%), de igualdad de género (81,6%), en actividades culturales y encuentros literarios (75,3%) y en iniciativas que cuentan con la participación de las familias (63 por ciento).

Y como los libros no se agotan ahora en el papel, sino que las versiones digitales e Internet abren un mundo de posibilidades, las bibliotecas gallegas también se ponen al día. En lo que respecta a la dotación de medios electrónicos, son las segundas con más de diez ordenadores (22,6%) y con libros digitales (en 75,6% de las bibliotecas de centro) y segundas también por instalaciones suscritas a publicaciones electrónicas, con más material audiovisual en soporte digital y líder en oferta de préstamos en ese formato (37,2%).

Medios y actividades no servirían si del otro lado no existiesen usuarios para disfrutarlos. Las bibliotecas escolares gallegas funcionan: son las primeras de la lista en centros que hacen más de dos mil préstamos al año (26,5%) y segundas entre las que realizan entre mil y dos mil (20%).

Todo ese trabajo lo impulsa el personal que trabaja en las instalaciones (que echa más horas que la media, incluidas las voluntarias) y el disponer de fondos asignados en los centros (90%), que son los que en mayor medida reciben partidas autonómicas con esa meta.

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