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Galicia se consolida como destino universitario internacional: recibe más estudiantes de los que envía

Las universidades gallegas destacan en movilidad universitaria, superando la llegada de estudiantes extranjeros a las salidas, con un saldo positivo, aunque aún se sitúa por debajo de la media española

Jóvenes estudiantes extranjeros de 14 nacionalidades, graduados en la UVigo.

Jóvenes estudiantes extranjeros de 14 nacionalidades, graduados en la UVigo. / ALBA VILLAR

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Galicia se asienta como territorio receptor en la movilidad universitaria internacional: las universidades recibieron más estudiantes de los que enviaron al extranjero en el curso que finalizó en 2023. Esa es la lectura que permite el último análisis «La universidad española en el mundo» de la Fundación CYD, que utiliza una ratio para medir la dirección del flujo: los estudiantes internacionales entrantes versus los estudiantes salientes al extranjero. Cuando el indicador supera 1, el balance es favorable a la llegada; si cae por debajo, la comunidad «exporta» más movilidad de la que atrae.

Con ese criterio, Galicia registró hace tres cursos ya una ratio de 1,18, por encima del umbral de equilibrio. Es decir: por cada alumno que sale, entran 1,18, un saldo positivo que la coloca en el grupo de sistemas universitarios autonómicos capaces de captar estudiantes internacionales de forma sostenida, aunque por debajo de la media española (1,32). En el tablero nacional, las ratios más elevadas corresponden a Baleares (2,02), Castilla-La Mancha (1,85) y Cataluña (1,72), comunidades donde la llegada de alumnado internacional es muy superior al volumen de salidas.

La posición gallega cobra relieve cuando se compara con varias regiones del norte. Mientras Galicia se mantiene en positivo, el informe sitúa en el lado contrario a País Vasco (0,54) —un balance claramente emisor— y también a Asturias (0,75) y La Rioja (0,80), todas con ratios inferiores a 1, lo que implica que envían más estudiantes de los que reciben. Sin liderar el ranking, Galicia aparece así como una comunidad que compite en atracción internacional y que, al menos en términos de saldo, se distancia de territorios comparables por tamaño o estructura universitaria.

¿Por qué Galicia «sale a pescar fuera»?

Este saldo favorable encaja con un movimiento más amplio. La Xunta lleva años exhortando al tejido empresarial a apostar por la internacionalización y, en paralelo, anima a las tres universidades públicas —UVigo, USC y UDC— a seguir ese camino. La presión no es menor: la demografía y la competencia de la FP empujan a la baja la matrícula en las facultades. Una tensión que el propio Ejecutivo autonómico ha reconocido en el Plan Galego de Financiamento Universitario todavía vigente. Con menos jóvenes en edad universitaria, los campus gallegos necesitan ampliar su radio de captación.

Y los resultados empiezan a verse en la matrícula «convencional», al margen de programas como Erasmus. Según los últimos datos del Ministerio de Universidades (curso 2023-24), Galicia rozó los 4.000 estudiantes internacionales entrantes (3.966). Más allá del volumen, cambia el patrón: si antes predominaban las estancias temporales, ahora crece el peso de quienes llegan para cursar un título completo (grado, máster y, especialmente, doctorado). El punto de inflexión llegó con la pandemia (2020-21), cuando las matrículas Erasmus cayeron a 683. En esta línea y según publicó FARO, hace dos cursos se batió el récord de extranjeros que eligen Galicia para estudiar una titulación universitaria: los que cursaron un grado, máster o doctorado completo se duplicaron en ocho años.

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