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Peste porcina africana

¿Por qué cada vez hay más jabalíes en Galicia?

La presencia de ‘porcos’ bravos cerca de los humanos ya no es una anécdota aislada, sino un fenómeno que de no ser por la peste porcina o por el debate del lobo, se ignoraría. Sin un censo oficial que determine su número, su incremento sitúa a la comunidad en alerta ante el mayor riesgo de que la enfermedad acabe llegando

Un ejemplar de jabali en un monte gallego.

Un ejemplar de jabali en un monte gallego. / ECG

Iria D. Pombo

Desde el anuncio de un nuevo brote de peste porcina africana (PPA) en Cataluña la semana pasada, la sociedad notifica, de nuevo, una creciente presencia de estos animales en la comunidad. Pero no ha hecho falta la llegada de la enfermedad para darse cuenta de su inusual presencia, pues las ‘simpáticas’ visitas de los ‘porcos’ bravos a los núcleos urbanos gallegos evidencian, entre otras cosas, un aumento de su población.

Por muy gracioso que pueda parecer toparse con un jabalí tan campantea escasos metros de una vivienda—sobre todo, para el ávido viandante que, móvil en mano, inmortaliza un momento que acabará protagonizando el telediario del día siguiente—, saltando entre las aceras de Monforte cuando el sol ya no los delata, paseando en familia por las playas de Panxón, asomándose noche tras noche al paseo marítimo de A Coruña, dándose un chapuzón en O Grove, cruzando por el paso de peatones en Lugo o atravesando sin mirar la AP-9, no es una buena noticia. En Galicia no hay un censo oficial de estos animales, por lo que solo se pueden realizar estimaciones sobre su cantidad. Sin embargo, en la temporada cinegética de 2023-2024 la Xunta registró 18.283 ejemplares capturados en la comunidad. Las autoridades señalan que la población actual está descontrolada.

«Que se acerquen más a los humanos es un síntoma claro de que hay más y escasean sus depredadores naturales», explica Serafín González, edafólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural. ¿Los motivos? «En comparación con hace 30 años ahora hay más puercos bravos porque tienen una mayor superficie de hábitat disponible a causa de la despoblación en el rural», indica. «El abandono de infinidad de hectáreas en Galicia provoca que haya más monte, más zonas de mato y lugares donde puedan refugiarse y, por supuesto, más acceso a comida natural», añade. Es decir, lo que dejó de ocupar el ser humano pasa al territorio del animal salvaje. Y no hay depredadores suficientes que respeten la cadena trófica de ese ecosistema. «El águila real nunca fue especialmente abundante en Galicia y luego hay muchas personas empeñadas en cazar lobos, su principal depredador», considera González. He ahí el quid de la cuestión.

Este verano el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) frenó la propuesta de la Xunta de permitir la matanza de lobos en esta temporada cinegética. Su caza está prohibida al menos en 2026. «Hay ciertos sectores, como el ganadero o el Gobierno gallego, que se oponen a ello y defienden la caza del lobo porque estos animales han atacado al ganado, pero es un círculo vicioso», apunta González. «En Galicia no hay lobos suficientes que se coman a los jabalíes, y, si se cazan, aún habrá menos, pero la población de puercos bravos aumentará, por lo que hay que encontrar un punto de equilibrio», señala. Y añade: «Si queremos que haya un control de los jabalíes hay que dejar vivir al lobo».

Reaparición de enfermedades

El regreso de la peste porcina, que desde hace tiempo ya asolaba a Europa del Este, no se debe solo a más nacimientos de jabatos. La expansión de la PPA es muy lenta, pero detrás de ello está el factor humano, según González. «Hay más enfermedades por culpa de las personas, del cambio climático, de arrojar desperdicios en zonas naturales y, por supuesto, de darles de comer a animales salvajes», sostiene. «Por supuesto que hay que acabar con la enfermedad, pero hay conductas humanas que hay que erradicar ya, o esto irá a más», protesta. Por ello, ante una sobredensidad de jabalíes, existe un mayor riesgo de que la peste llegue a territorio gallego.

El Ministerio de Agricultura sospecha que la PPA salió de un laboratorio, una posibilidad que González ve «factible» y que, a su vez, dice, evidencia la necesidad de «controles aún más rigurosos» en aspectos referentes al mundo animal, no solo en «macrogranjas» o en laboratorios, sino también en «las mascotas». Unos controles que, concluye, deberían aplicarse de ahora en adelante para evitar crisis sanitarias como esta.

Asaga propone pagar a los cazadores por cada animal abatido

La Asociación Agraria de Galicia (Asaga) advierte de la necesidad de establecer un seguimiento pormenorizado y más estricto sobre los jabalíes que viven en territorio gallego. Así lo trasladó en un comunicado en el que muestra su preocupación por la PPA.

«Debido a la falta de censos oficiales, actualmente se desconoce la cantidad de jabalíes que tenemos en Galicia», indica Asaga. Sin embargo, «teniendo en cuenta que en lo que va de campaña cinegética 2025-2026 se están abatiendo más jabalíes que en la anterior», la asociación da por hecho que la población de la especie está «totalmente descontrolada» en Galicia.

Por ello, la entidad solicita abonar a los cazadores una cantidad de dinero «por cabeza abatida» para «incentivar» la caza, tal y como ha aprobado el Gobierno de Aragón. Asaga también propone un plan especial coordinado en zonas urbanas para establecer un control riguroso sobre estos animales y un incremento en la dotación de guardias medioambientales.

Los 30.000 cerdos sacrificados en Cataluña serán para consumir

El Gobierno catalán ha llegado a un acuerdo con representantes del sector porcino para empezar a sacrificar a partir de la próxima semana los cerdos sanos de las granjas situadas en la zona de vigilancia del foco de la peste porcina africana en Barcelona.

La medida afecta a unos 30.000 cerdos de las 39 granjas que se encuentran en el perímetro de vigilancia de 20 kilómetros para evitar la expansión del foco de peste porcina detectado en jabalíes en la sierra de Collserola, en Barcelona. La carne de los animales sacrificados se destinará a consumo interno.

El acuerdo se ha alcanzado en una reunión de urgencia que el Govern ha mantenido con el sector porcino la tarde de este viernes, según han explicado fuentes de la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Catalunya (JARC) a Europa Press. El secretario general de Asaja, Francesc Salvà confía en que esta medida sirva para «tranquilizar el sector», y ha aclarado que son cerdos sanos y aptos para el consumo.

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