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DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

Erik rompe los estigmas de vivir con VIH: «Sabía perfectamente lo que era, nunca me dio miedo»

A este joven le diagnosticaron VIH en agosto de 2021. Su caso fue un poco distinto al de muchas personas que pasan por este trance, ya que él tenía en su momento mucha información al respecto, lo que hizo que nunca le pareciera un obstáculo para continuar con su vida como siempre lo había hecho.

Un test de detección precoz del VIH.

Un test de detección precoz del VIH. / Marc Martí

Belén Teiga

Santiago

«Lo importante es visibilizarlo. Yo tengo un virus en el cuerpo, soy indetectable y no tengo riesgo de contagiar a nadie». A Erik le diagnosticaron VIH el mes de agosto de 2021, después de la que por aquel entonces era su pareja se contagiara. En ese momento, él no realizaba prácticas que pudieran considerarse de riesgo, aunque, explica, sabía que «algún día me podía tocar y en algunos momentos quizás tomé decisiones que no eran las mejores, pero antes tampoco había tratamientos como la PrEP».

Erik, reconoce, jugaba con una ventaja con respecto a muchas otras personas que arrojan un resultado positivo: tenía mucha información sobre el virus. «Para mí no fue una noticia muy mala, lo llevé bien. Sabía perfectamente lo que era porque ya tenía amigos que eran seropositivos. Nunca me dio miedo. No fue un shock», relata este joven de la provincia de Pontevedra, que está a punto de cumplir 30 años.

Sin un estigma propio sobre el virus que pudiera alterar su manera de vivir, Erik se lo contó a amigos y compañeros de trabajo: «No hubo ningún problema, todos tenían información suficiente». En el caso de la familia, «hubo un pelín más de problema, pero era puro desconocimiento. Hay mucha gente, sobre todo más mayor, que aún piensa mucho en los 80 y los 90 y en todo lo que ocurrió en esa época. En cuanto se lo expliqué bien, lo pusieron todo muy fácil».

«No tengo ninguna limitación. Lo único que tengo que hacer es tomar una pastilla»

Erik

— Paciente con VIH

Tener VIH, insiste, no es para él ningún obstáculo: «Siempre hago la broma de comparar esto con que soy celíaco. Eso me limita, porque hay cosas que no puedo comer. Con el VIH no tengo ninguna limitación. Lo único que tengo que hacer es tomar una pastilla. Tengo una vida completamente normal». Este joven toma cada día toma un comprimido antirretroviral —que cada dos o tres meses tiene que ir a buscar a la farmacia de su hospital—, aunque este no es el único tratamiento posible para las personas con VIH. Hay quien opta por las inyecciones intramusculares, que se aplican, normalmente, cada dos meses. «En mi caso, viajo bastante, por lo que sería un opción algo más complicada», alega.

«Hay países que tienes limitaciones no te permiten la entrada si eres positivo», explica Erik, que se dedica al mundo del turismo. La mayoría de ellos se encuentran en Oriente Medio, tales como Emiratos Árabes Unidos, Yemen u Omán, con restricciones que van Las restricciones pueden variar desde la prohibición de entrada hasta la limitación de estancias o la imposibilidad de introducir la medicación.

«Siempre he sido muy abierto con el tema»

«Siempre he sido muy abierto con el tema», incide. Ejemplo de ello es, tal como relata, que cuando utilizaba Grindr, una aplicación de citas cuyos usuarios son principalmente por hombres que tienen sexo con hombres, que cuenta con un apartado específico en el que se puede poner el estado serológico, Erik ponía «positivo e indetectable».

«Muchos chicos me escribían para contarme que se acababan de enterar de que tenían VIH y me preguntaban si podíamos hablar o tomar algo. Era para desahogarse, para conocer otras personas en la misma situación», dilucida, al tiempo que hace hincapié en que «también hay mucha gente heterosexual con el virus o que, por lo que ocurrió a finales del siglo pasado, nació con él».

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