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Galicia custodia una de cada diez donaciones de sangre de cordón umbilical almacenadas en España: 6.372 unidades

El banco gallego participa en el programa internacional «Ready to ship», que agiliza el envío de unidades de sangre de cordón umbilical para trasplantes urgentes

Preservación de material en un biobanco, dentro de enormes tanques de nitrógeno líquido.

Preservación de material en un biobanco, dentro de enormes tanques de nitrógeno líquido. / Efe

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Galicia custodia una de cada diez unidades de sangre de cordón umbilical (SCU) almacenadas en España. Este líquido guarda un potencial extraordinario: contiene células madre capaces de regenerar la médula ósea y reconstruir el sistema sanguíneo en pacientes con enfermedades muy graves.

Se utiliza, sobre todo, en patologías hematológicas malignas —como leucemias y linfomas—, pero también en anemias congénitas, inmunodeficiencias y trastornos metabólicos poco frecuentes. Para muchas personas que no encuentran un donante compatible de médula ósea, una unidad de sangre de cordón puede convertirse literalmente en su única opción terapéutica.

En Galicia, ese recurso se conserva desde hace más de dos décadas en el Banco público de Sangre de Cordón Umbilical de la Axencia Galega de Sangue, Órganos e Tecidos (ADOS). El banco custodia hoy 6.372 unidades de SCU disponibles para trasplante dentro de enormes tanques de nitrógeno líquido, procedentes principalmente de hospitales gallegos, pero también de Castilla y León y Asturias, que confían en la infraestructura gallega para procesar y preservar sus donaciones, según ADOS.

Galicia es una de las seis comunidades autónomas que cuenta con uno. Y su peso en el conjunto nacional es notable, solo superado por Andalucía, Cataluña y Madrid. En total, el país suma 61.214 unidades, aproximadamente el 10% de todas las almacenadas en el mundo, lo que sitúa a España entre los primeros países en disponibilidad de este recurso terapéutico.

Descenso generalizado

Aún así, en 2018 nuestra comunidad disponía de 6.598 unidades aptas para trasplante, mientras que ahora son 6.372. ¿Qué ha pasado? Desde ADOS explican que el motivo es doble. Por un lado, varias unidades han sido utilizadas en personas que necesitaban un trasplante.

Por otro, los criterios de aceptación se han endurecido progresivamente: algunas unidades que hace años se habrían conservado ya no cumplen los estándares de riqueza celular necesarios para garantizar un trasplante seguro y eficaz.

Los bancos españoles trabajan con parámetros mucho más estrictos, priorizando la calidad por encima de la cantidad. Hoy solo se conservan las unidades con un volumen celular, un peso y una diversidad suficiente de antígenos leucocitarios humanos (fundamentales para la compatibilidad entre donante y receptor) que garanticen su utilidad real. Recientemente, el Banc de Cordó de Cataluña, que acaba de cumplir 30 años y es un referente a nivel mundial, apuntaba a la caída de la natalidad —menos bebés— entre las causas de la bajada de las donaciones.

Por otra parte, la obtención de sangre de cordón requiere de, además de formación específica de los profesionales que lo practican, ya sean matronas o ginecólogas, el consentimiento informado por parte de los padres, ya que parte de esa sangre que se recoge para donar deja de pasar a su recién nacido. «Deberían abrirse nuevas vías de investigación para recolectar y usar las células madre que hay por ejemplo en la sangre menstrual o en los dientes de leche y así favorecer el pinzamiento óptimo de cordón en todos los nacimientos», explican desde la Asociación Galega de Matronas a FARO.

Nuevo Plan Nacional de SCU

Por otra parte, Galicia participa en el diseño del nuevo Plan Nacional de SCU de 2026-2030 en tres grupos de trabajo: formación e información, donación y obtención, y acreditación y auditorías. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) lo presentará en las próximas semanas. Ahí se definirán prioridades y estándares para los próximos años.

Los objetivos pasan por mantener las unidades ya almacenadas, ser aún más rigurosos en la selección de nuevas donaciones, impulsar la investigación y ampliar las indicaciones clínicas del cordón umbilical —incluidos, en un futuro, posibles usos en enfermedades degenerativas, bebés prematuros o terapias celulares avanzadas—.

La diversidad genética de la población gallega, reforzada por la llegada de ciudadanos de distintos orígenes, es también una oportunidad para aumentar la variedad de antígenos leucocitarios humanos disponibles. Esa diversidad es clave para que más pacientes, independientemente de su procedencia, encuentren unidades compatibles.

Pero también, el uso clínico de la SCU ha evolucionado en paralelo a otras terapias. Hoy crece con fuerza el trasplante haploidéntico, realizado a partir de un familiar —que comparte la mitad de los antígenos leucocitarios humanos—. Esta técnica, cada vez más extendida, ya representa en torno al 25% de los trasplantes alogénicos que se realizan en España, sobre todo en pacientes adultos.

Listas para viajar

El banco gallego participa en el programa internacional «Ready to ship», que asegura que las unidades estén preparadas para su envío inmediato en cuanto un hospital —español o extranjero— solicite una.

El objetivo es acortar plazos y garantizar que un paciente pueda recibir un trasplante en el menor tiempo posible, algo crucial cuando se trata de enfermedades hematológicas de evolución rápida.

Un trasplante alogénico consiste en sustituir la médula ósea enferma de un paciente por células madre procedentes de otra persona, ya sea un donante de médula, un familiar parcialmente compatible o una unidad de sangre de cordón umbilical.

Es un procedimiento complejo, pero para muchos pacientes es la única posibilidad de curación. Aunque la sangre de cordón umbilical es limitada —apenas unos mililitros por nacimiento— su impacto terapéutico es enorme.

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