El enemigo invisible de los bosques
El 40% de los daños detectados en los montes gallegos el pasado año se debe a la acción de insectos y hongos
Transición Ecológica detectó hasta 19 plagas diferentes en la comunidad

Un nido de orugas procesionarias, en un pinar de Poio. / Gustavo Santos

Además de las llamas, que este año arrasaron más de 119.000 hectáreas, los montes gallegos se enfrentan a otras amenazas que ponen en riesgo su salud: desde hongos e insectos, a condiciones climatológicas adversas, animales que causan daños en los árboles o incluso la propia acción del hombre. El Ministerio para la Transición Ecológica pasa examen anualmente a los bosques a través de una red de muestreos que permite comprobar su estado. En Galicia el principal enemigo son las plagas. En 2024 —año previo a la oleada de incendios registrada este verano, la mayor del siglo— hongos e insectos fueron los responsables del 40 por ciento de los daños hallados en las masas arbóreas de la comunidad.
Para medir la salud de los montes gallegos uno de los indicadores que se utilizan es la defoliación —la pérdida de hojas—. En Galicia el 20 por ciento de los bosques presenta daños «ligeros». Los insectos son los responsables de un tercio de los árboles enfermos. Mientras que otro 10 por ciento de los males que sufren los montes son a causa de los hongos.
En todo caso, hay un factor que es también muy nocivo para los árboles: la competencia. Estos daños se corresponden, habitualmente, con ramillos o ramas finas que quedan sumergidos por el arbolado dominante y se van secando con el paso del tiempo debido a la elevada espesura que presentan los bosques de la comunidad. El 37 por ciento de la defoliación encontrada en las masas arbóreas de Galicia se debe a esta causa.
Y después hay un 12 por ciento de daños causados por la acción directa del hombre, sobre todo cortas.
Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, la defoliación media de los montes gallegos ha crecido ligeramente en algunas partes del territorio mientras que en otras se mantiene sin variaciones. Eso sí, han detectado que la afectación por insectos ha descendido un 10 por ciento.
En todo caso, los daños varían mucho según la zona y la especie. El peor estado de salud de los bosques se encuentra en la comarca del Eume, Fisterra y Muros, así como en el interior de Arzúa, Barcala y Deza, la Mariña occidental, Fonsagrada y Terra de Lemos y en el sur de Ourense y la comarca de A Paradanta en Pontevedra. En todas estas áreas hay una importante presencia de eucalipto, que está resultando muy dañado por el gorgojo, un insecto defoliador.
Además en el sur de la comunidad, en las provincias de Pontevedra, sur de Lugo y Ourense, la excesiva densidad que presentan algunos pinares contribuyen a aumentar la pérdida de hojas de algunas masas arbóreas. Lo mismo ocurre con robledales del interior de Galicia.

Variación de la defoliación media / Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
Hasta diez clases de insectos se han detectado en los muestreos realizados para conocer la salud de los bosques gallegos. Uno de los más dañinos es el gorgojo del eucalipto que está afectando de forma «grave» a bosques de A Baña (A Coruña), Xove (Lugo) y A Cañiza (Pontevedra).
La procesionaria del pino también está causando defoliación en montes de Laza y Vilardevós, en la provincia de Ourense. Y se ha detectado la presencia de otro insecto, el Tomicus, en pinares de Viana do Bolo, aunque los daños ocasionados por esta plaga «siguen siendo de carácter leve».
Pero también hay un insecto que ataca los robles. Se trata de un pequeño coleóptero llamado Coraebus florentinus, que afecta sobre todo a bosques de O Corgo, Portomarín y Sober (en Lugo) y A Estrada, Moraña, O Porriño y Ponteareas (en Pontevedra).
En cuanto a los hongos el informe del Ministerio para la Transición Ecológica detalla hasta nueve en Galicia. Los más perjudiciales son el chancro del castaño, una enfermedad vascular que afecta a montes de Monfero (A Coruña), Sarria (Lugo), Vilardevós (Ourense) y O Porriño (Pontevedra). La Harknessia está dañando a eucaliptales jóvenes en Xove y la Lecanosticta acicola, la llamada banda marrón, está atacando pinos en Negueira de Muñiz (Lugo) y en Ourense.
A estos pequeños enemigos invisibles hay que sumar la meteorología. La nieve y el viento han provocado derribos, roturas de ramas en bosques distribuidos por toda la comunidad. Mientras, los incendios en 2024 no fueron especialmente devastadores pero sí dañaron eucaliptales en Dumbría (A Coruña), A Cañiza y Baiona (Pontevedra) y pinares en Monterroso (Lugo), Baiona y Ponteareas (Pontevedra). En cuanto a la acción del hombre, además de las talas, hay otras prácticas como el uso de herbicidas que pueden perjudicar a los árboles. En Galicia se detectaron daños en sauces y fresnos en carreteras de Lugo y Ourense.
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