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¿Qué puede preocupar a un niño?

El último barómetro del CIS sitúa la vivienda como la principal preocupación de los ciudadanos españoles, seguida de la crisis económica y del paro y con la inmigración en cuarto lugar. Unicef elabora un barómetro parecido, pero en el que responden los niños, y la economía es lo que más les quita el sueño.

Niños jugando con un avión.

Niños jugando con un avión. / EFE / KAI FÖRSTERLING

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

En muchos casos aún no tienen edad para votar, pero en su día a día son testigos de las estrecheces que pasa su familia o la de otros amigos para llegar a fin de mes y a través de los medios, o del móvil, sus ojos llegan a cada rincón del mundo y contemplan cómo otros niños y niñas de su edad caen víctimas de conflictos bélicos o cómo el futuro de la Tierra pende de un hilo. La infancia no es un territorio libre de preocupaciones y, a tenor de una encuesta de Unicef entre los más jóvenes de los hogares gallegos, sus inquietudes se parecen bastante a las de los adultos, quizás porque los imitan. No son inmunes al ambiente que les rodea e incluso se les ha contagiado la desafección a la clase política y la convicción de que «la mayoría» de sus integrantes son corruptos.

No siempre las raíces del desasosiego que perturba la paz de los benjamines de los hogares coinciden con la de sus mayores. De hecho, la investigación, impulsada por Unicef y desarrollada por un equipo de la Universidad de Sevilla, les pregunta a los chavales qué creen que le preocupa a la sociedad y qué les angustia a ellos y los temas, o el orden, varían. Según la encuesta, que pasa revista en Galicia a las opiniones y preocupaciones sobre asuntos sociales y políticos de 644 chavales de 11 a 18 años, la inquietud número 1 es la economía y ahí no hay debate: niños y adultos coincidirían.

Cuando los chavales se ponen en la piel de la sociedad proponen en segundo lugar la política, pero para ellos el sistema de partidos se desplaza al cuarto puesto, ocupando el medio ambiente y la contaminación el segundo lugar y la guerra, que quedaría relegada a una sexta posición entre lo que juzgan las prioridades de sus mayores, avanza a la tercera cuando es su opinión la que proclaman. Además, también se diferencian en ese aspecto del sentir de los otros niños del país, que dan prioridad a la política sobre el medio ambiente y excluyen la guerra de la tríada principal. Ya en estudios internacionales como TIMSS, como el «PISA» de 4º de Primaria, Galicia está a la cabeza en conciencia medioambiental.

Cuando se les propone un listado de 30 preocupaciones específicas, los menores gallegos escogen los abusos sexuales a niñas y a niños como su mayor preocupación, igual que sus compañeros de generación del resto del Estado.

Como el CIS, a los chavales se les pregunta por cómo ven la situación política-económica de España y entre los gallegos es mayoritaria la opinión de que es «mala o muy mala» o, como poco, «regular», en oposición a un 40% que asegura lo contrario cuando se le pregunta por su entorno.

Tal vez por el covid, pero la institución que más confianza les inspira es la sanidad pública, seguida de la universidad y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, las ONG y la ciencia. Partidos políticos, representantes religiosos, gobierno estatal y sindicatos están en la retaguardia en ese indicador. Un 15,2% de los más desafectos declara, como razón de desconfianza hacia los políticos, que «ninguno» le representa, y seis de cada diez creen que «la mayoría» son corruptos. El resultado es coherente con que la de político sea la profesión peor valorada, frente al liderazgo de los médicos

Llama la atención que la de influencer esté en el penúltimo lugar y que tener muchos seguidores en las redes sociales o conseguir muchos «likes» sea el elemento que menos influye sobre su felicidad, a pesar de que para uno de cada cuatro chicos constituyan su fuente de información prioritaria, seguida por la televisión.

En lo que respecta al bienestar emocional de los menores, lo que más influye en que sean felices son sus aficiones, las relaciones con su familia y con sus amigos, el tiempo de descanso y sueño y la práctica de deporte y lo que menos, aparte de los citados influencers, la religión, ver vídeos o tutoriales por internet, el trato con los profesores o jugar a videojuegos, pese a que los informes revelan su práctica masiva en la adolescencia. En general, los indicadores de bienestar están vinculados con las relaciones sociales y solo un 12,5% se sintió solo en la última semana.

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