El Sergas lanza un chat de IA conectado al historial del paciente: «¿Tengo que partir la pastilla?»
La ciudadanía también tendrá acceso a un asistente virtual, a modo de chat, para resolver dudas personalizadas sobre su tratamiento farmacológico en base a su historia clínica

Un sanitario del Servizo Galego de Saúde, en imagen de archivo. | Xoán Álvarez
¿Es el paciente alérgico a algún medicamento? ¿Tiene alguna enfermedad respiratoria? ¿Tiene alguna limitación funcional? Estas son algunas de las cuestiones que podrán plantear los profesionales del Servizo Galego de Saúde para, a través de un sistema basado en la Inteligencia Artificial, obtener respuestas en base a la historia clínica de los pacientes de forma rápida y precisa, personalizadas para cada uno. De este modo, con este y otros servicios destinados a apoyar el diagnóstico, la Xunta aspira a reducir la carga burocrática de los sanitarios y mejorar la calidad del servicio, de modo que tengan más tiempo para atender a la ciudadanía. En esta línea, los pacientes también podrán acceder a un chat que les permitirá resolver dudas sobre su tratamiento farmacológico activo, como la duración o cómo tomarlo, en base a las indicaciones establecidas por su médico.
Concretamente, según reflejan los pliegos de la contratación, publicados en el pasado mes de julio, se desarrollará una plataforma de inteligencia artificial generativa a través de la que los profesionales sanitarios podrán realizar «consultas personalizadas sobre la historia clínica del paciente». En base a su historia clínica, los médicos podrán interactuar con el sistema para obtener respuestas «rápidas y precisas» sobre su estado de salud o las pruebas diagnósticas o análisis que se le han realizado.
En la misma línea, esta solución basada en la IA también contará con un «agente» al que la ciudadanía podrá plantear dudas sobre su tratamiento farmacológico, a modo de chat, como la duración o cómo tomar la medicación. «¿Hasta cuándo tengo que tomar el antibiótico que me recetaron el lunes?» o «Me dieron paracetamol, creo que tenía que partir la pastilla, ¿no?», son algunos de los ejemplos que aparecen en el documento de contratación, que el sistema responderá «ajustándose a las indicaciones establecidas por los clínicos». Además, se prevé la creación de un sistema que sea capaz de analizar y estructurar la historia clínica de los pacientes para proporcionarles un resumen «comprensible», en «lenguaje común».
De cara al profesional, además, se generará un resumen de la situación del paciente, para que pueda ver su situación real sin tener que revisar toda la documentación disponible; y se creará un sistema que analizará automáticamente los protocolos y guías de práctica clínica digitalizados, que, en base a la historia clínica del paciente, lanzará alertas y recomendaciones a los médicos cuando sea necesario. Finalmente, otros servicios del paquete incluyen un sistema de ayuda para la elaboración de alta de informes o para la codificación de los episodios de ingreso, que siempre tendrán que ser validados posteriormente.
Todas estas soluciones serán evaluadas, y según destacó el presidente gallego, Alfonso Rueda, a mediados de año, se llevarán a la práctica una vez demostrada su eficiencia, con la previsión de que las primeras estén en uso a lo largo del segundo semestre de 2026. La financiación, a cargo de la UE, asciende a los 1,3 millones de euros.
Bruselas apuesta por su uso en el ámbito sanitario
La propia Unión Europea reconoce el potencial que tiene el uso de este tipo de tecnologías para facilitar la asignación eficiente de los recursos sanitarios, reducir los costes y mejorar el diagnóstico, si bien señala la importancia de enfrentar algunos de los retos, como garantizar que los sistemas sean seguros y fiables y fomentar la confianza de la ciudadanía en la prestación de asistencia sanitaria a través de la IA. En todo caso, hoy se puede encontrar esta tecnología aplicada en múltiples aspectos del ámbito sanitario, tanto para resolver dudas como para reducir el papeleo.
De hecho, a pesar de que su uso es cada vez más común en países de todo el mundo, no hay que irse fuera de España para encontrar ejemplos. Es el caso del asistente telefónico LOLA, de Tucuvi, que está implantado en varios hospitales públicos. En el Son Espases, en Mallorca, por ejemplo, llama a diario a los pacientes con insuficiencia cardíaca para hacer una monitorización personalizada de su estado de salud, y ha demostrado reducir los reingresos. Otro caso es el del chat AI-ON, implantado en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que hace un seguimiento de los pacientes con cáncer y está integrado con su historia clínica; mientras que en Málaga, el Hospital Virgen de la Victoria ha implantado Galén, que no solo puede anticipar eventos críticos de los pacientes, sino que también analiza datos clínicos, como historiales y diagnósticos, para ofrecer a los médicos una visión integral del estado del paciente.
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