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El aporte de la inmigración a la población gallega marca su techo: 57 altas al día en el último año

La comunidad suma casi 15.000 habitantes más gracias a los 21.000 extranjeros que fijaron su residencia en Galicia entre los meses de octubre de 2024 y 2025

Oficina móvil de la Xunta de atención a los emigrantes retornados

Oficina móvil de la Xunta de atención a los emigrantes retornados / Noe Parga

X. A. Taboada

X. A. Taboada

Santiago

Tras alcanzar su máximo de población al inicio de la segunda década de este siglo, cuando casi llegó a los 2,78 millones de habitantes, Galicia dio paso a un declive demográfico continuado y progresivo que tuvo su punto de inflexión en 2022, cuando de nuevo volvió al crecimiento. Y esto solo fue posible por la entrada en la comunidad de inmigrantes. El incremento poblacional registrado desde entonces se debe enteramente a los extranjeros: en el último año, entre los meses de octubre de 2024 y de 2025, han fijado su residencia en Galicia 20.689 foráneos, lo que la convierte en la cifra más alta en un periodo de doce meses. Su incorporación se ha movido a un ritmo de 57 altas por día.

Esto es lo que ha permitido que a 1 de octubre la población gallega llegase a las 2.726.314 personas, 14.652 más que un año antes. Porque si la evolución dependiera de los nativos españoles, entonces se registraría una caída de 6.035 habitantes, tal como refleja el INE en su estadística continua de población publicada ayer.

Esta dinámica no se trata solo de una excepcionalidad de la comunidad gallega, sino que es común al conjunto de España, que ha alcanzado su máximo histórico este mes de octubre al ponerse en 49,44 millones de habitantes tras sumar a su censo en el trimestre anterior a 115.389 extranjeros.

Galicia, por tanto, no es ajena a este comportamiento. «Las causas hay que ponerlas en contexto, con la atracción de inmigrantes en España, que marca la tendencia general», expone sobre la situación de Galicia el catedrático de Geografía Humana de la Universidade de Santiago Carlos Ferrás.

La sociedad gallega está cada vez más envejecida y la tasa de natalidad no para de reducirse. Por cada nacimiento se producen dos defunciones. La población joven hace tiempo que está inmersa en una espiral de contracción, al igual que colectivo en edad de trabajar, y surgen sectores laborales donde falta mano de obra.

«En este contexto del mercado de trabajo con la creciente reducción de población activa se necesitan trabajadores en sectores como la construcción, la hostelería, la pesca, el de los cuidados, la agroindustria, la metalurgia...», indica el demógrafo.

Única vía para la regeneración demográfica

Esto abre oportunidades para la llegada de inmigrantes y, con ellos, para regenerar comunidades que de otra forma enfilarían su declive. «Si con esto conseguimos que aumente la población, bienvenido sea», sostuvo ayer el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, sobre el papel de la inmigración.

Pero, acorde con la nueva política del PP nacional de ponerle límites, precisó que debe ser una incorporación de extranjeros regulada adecuadamente. «El crecimiento de población en nuestro país viene, nadie puede negarlo, del filtro migratorio que bien ordenado y planificado es absolutamente necesario», aseguró tras el Consello de la Xunta.

Actualmente residen en Galicia 187.767 extranjeros tras sumar casi 21.000 en el último año, lo que supone un incremento del 24%. En los años anteriores, el crecimiento interanual desde 2022 se movía entre los 16.600 y los 17.800, con lo que se ha producido un salto cualitativo importante.

Si tomamos como base años naturales, en 2022 —el de la inflexión demográfica— llegaron a Galicia 20.100 extranjeros, cifra que no se volvió siquiera a aproximar hasta ahora, cuando se superó este máximo, con una incorporación de 57 al día con pasaporte de otro país. Esto les permite representar ya el 6,9% del censo.

Pero hay otra vía para ganar población, que es la de incorporar a descendientes de españoles que han nacido en el extranjero. Para ello, como recuerda Carlos Ferrás, están los programas de retorno de la Xunta, dirigido a los familiares de gallegos emigrados, y la Ley de Memoria Democrática, que permite conceder la nacionalidad española a nacidos en el extranjero.

Actualmente hay 351.373 residentes en Galicia que nacieron fuera de España —casi 29.000 más en un año—, si bien el INE no aclara si están o no nacionalizados, pues la cifra incluye los 187.767 extranjeros puros.

En las cuatro provincias gallegas se repite el mismo comportamiento. Crece en todas las población y además, por el aporte exclusivo de la inmigración, porque la nacional desciende, sobre todo en Pontevedra, con 2.350 habitantes menos. Pero con los extranjeros (4.661) fue capaz de ganar 2.312 residentes. A Coruña incorporó más de 9.000 inmigrantes, mientras Lugo consiguió 3.505 y Ourense, 3.356.

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