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El 'oasis gallego' cuenta con hasta 15 molinos, puentes y se ha convertido en el refugio del calor este verano: a menos de dos horas de Vigo

Una parada obligatoria si estás haciendo turismo por la Costa da Morte

El 'oasis gallego' a menos de dos horas de Vigo.

El 'oasis gallego' a menos de dos horas de Vigo. / Concello de Coristanco

El calor de este verano 2025 no cesa y nos está obligando a limitarnos a planes de playa. Sin embargo, si eres de los que odia la arena o simplemente está harto de tanto tomar el sol, en Galicia todavía quedan rincones en los que puedes pasar un gran día sin necesidad de visitar un ajetreado litoral.

Uno de esos pequeños oasis está cerca de A Coruña, concretamente en el Concello de Coristanco. Se trata de los Muiños de Verdes, un frondoso refugio que mantiene la esencia del paisaje gallego durante la temporada estival aunque el termómetro marque por encima de los 30º.

El 'oasis gallego'.

El 'oasis gallego'. / Concello de Coristanco

Este bosque cuenta con diversas especies de árbol (como fresnos, sauces, robles y castaños) que impiden el paso de excesiva luz, lo que mantiene una temperatura agradable incluso en verano. Está a menos de dos horas de Vigo y es un lugar idílico en el que descansar, disfrutar de la naturaleza o hacer un picnic en su área recreativa que cuenta con merenderos. Para los más aventureros, también hay diversas caminatas con rutas desde apenas dos kilómetros hasta de 14 kilómetros que acompañan el curso del agua del río Anllóns.

El río Anllóns atraviesa este paraje creando pequeñas islas, remansos de agua y saltos suaves que aportan frescor y movimiento al paisaje. A lo largo del recorrido se conservan hasta 15 molinos antiguos de piedra que funcionaban gracias a la fuerza del agua. Hoy, algunos de ellos están restaurados y forman parte del encanto del lugar, integrados entre la vegetación y conectados por preciosos puentes y pasarelas de madera.

Además del área recreativa, hay senderos sencillos que permiten recorrer la zona sin dificultad y disfrutar del entorno con calma. Todo el espacio está muy bien cuidado, con papeleras, mesas de piedra y bancos para descansar. Lo mejor es que, a pesar de su belleza, no suele estar masificado, lo que permite disfrutarlo con tranquilidad incluso en pleno verano.

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