Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un 82% de adolescentes no ve normal forzar a una mujer en una relación sexual

Un estudio en alumnado de ESO revela que la mayoría no juzga «aceptable» esa conducta

Con todo, un elevado porcentaje de chicos desea llevar a la práctica los guiones pornográficos

Una protesta contra la violencia machista.

Una protesta contra la violencia machista. / FDV

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Aunque un porcentaje elevado de chicos, y el uso del masculino no es genérico, desearía llevar a la vida cotidiana lo que ve en contenidos pornográficos en internet, la mayoría de los y las adolescentes es consciente de que prácticas como la de forzar a una mujer en una relación sexual no resultan aceptables. Así lo releva un trabajo realizado por tres investigadores de la Universidade de Santiago entre chavales de 14 a 18 años de edad que analiza las «Percepciones de los estudiantes gallegos de Educación Secundaria sobre la comunicación pornográfica online».

Un consumo que va a más

El consumo de ese tipo de contenidos «no muestra signos de disminución» De hecho, algunos expertos indican que alcanza el 90% en esas edades. Si bien los autores del trabajo juzgan «poco probable que la pornografía por sí misma influya en toda la expresión sexual», creen que «no por ello su influencia es menor en unas edades donde en muchos casos el relato de la pornografía es la única realidad que los está formando e su educación sexual y por tanto es un peligroso educador social».

Conciencia "clara" de lo que no es aceptable

En el artículo, cuyo punto de partida es «una muestra representativa» del alumnado de ESO gallego —1.578 estudiantes— «desde un marco de interpretación feminista», se consultó a los participantes sobre su grado de acuerdo con varias afirmaciones. En concreto, frente a la enunciada como «Es normal forzar a una mujer en una relación sexual», un 81,9% del total se declaró «nada de acuerdo». Conforme a esos datos, según el texto, «la mayoría» de quienes respondieron «parecen tener una conciencia clara en lo que se refiere a no contemplar como aceptable» esa conducta. Con todo, el trabajo, firmado por Jorge Conde, Jorge García y Begoña Gómez, apunta que, sumadas las frecuencias de las opciones indiferente, bastante de acuerdo y muy de acuerdo, un 10,1% de los participantes «acepta o le es indiferente este comportamiento delictivo», lo que consideran «una evidencia preocupante».

Cómo afecta la pornografía a la vida cotidiana

Una de las metas de la investigación, nacida en el marco del proyecto de investigación «Violencia sexual contra las mujeres y consumo pornográfico. Una aproximación empírica diagnóstica a la percepción de jóvenes adolescentes en Galicia», es dirimir la posible influencia de la pornografía en las experiencias afectivo-sexuales cotidianas de los chavales. Así, les preguntan en qué medida concuerdan con «Deseo llevar a la práctica lo que veo en los guiones pornográficos». La opción «totalmente de acuerdo», la «más favorable» a incorporar esos relatos a la vida, es asumida «principalmente por los varones», un 81,6% frente a un 18,4%, y lo opuesto en el caso de ellas. De los datos, deducen que los chicos son los «condicionados en mayor medida en su vida privada por la pornografía».

Las chicas, las «vulnerables» al compartir más imágenes íntimas

«¿Has compartido alguna foto íntima tuya o algún vídeo íntimo tuyo en internet?» A esta pregunta incluida en la encuesta, un 8,2 por ciento de las 1.552 personas que respondieron dijeron que sí, un total de 129, de ellas 78 mujeres y 51 varones. El artículo recoge que el hecho de que las mujeres adolescentes admitan en mayor medida haber realizado esta práctica de riesgo, lo que se conoce como sexting, las convierte en «la población vulnerable».

Si las mujeres son el colectivo más vulnerable, para los autores la pornografía funcionaría «para ocultar el sexismo», distanciando al consumidor de esos productos de «las mujeres que consume» y de la «conciencia de sus actitudes sexistas». Cuando a los participantes se les cuestiona sobre si «la pornografía está asociada a la violencia contra las mujeres», los varones no relacionan esos contenidos con la violencia contra las mujeres en un 24,5% de casos, mientras que entre ellas solo discrepan un 8,3%.

Al preguntar a los jóvenes en concreto sobre el tipo de violencia que perciben en la pornografía, son las mujeres las que identifican en mayor medida que los varones situaciones violentas, desde sometimiento de la mujer a violación, pasando por violencia verbal y sexual. El estudio, por otro lado, indaga en las principales motivaciones que llevan a consumir pornografía y aparece entre ellas el informarse.

Tracking Pixel Contents