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La potencia investigadora de la salud: 7.200 científicos y 60.000 publicaciones

La actividad en los últimos tres años de los profesionales del ámbito sanitario gallego es un 20% superior al trienio previo y las patentes en la última década ascienden a 90

Un trabajador en un laboratorio del Sergas.

Un trabajador en un laboratorio del Sergas. / Xoán Álvarez

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

El año pasado investigadores del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo patentaron un método in vitro para el diagnóstico o pronóstico de trastornos neurodegenerativos. Es un ejemplo de las investigaciones en las que participa el Sergas cuyos resultados pueden transferirse a la sociedad para mejorar la vida de los pacientes. Solo en la última década profesionales del ámbito sanitario gallego participaron en noventa invenciones que permiten acercar la investigación a la práctica.

Las patentes son una parte de la labor investigadora del sistema sanitario gallego, y no solo de las fundaciones e institutos sanitarios que dependen de ellas, sino también de los profesionales que desarrollan su trabajo en hospitales y en centros de salud.

El Portal da Investigación de la Axencia Galega de Coñecemento en Saúde recoge una síntesis de esta actividad, cuyas cifras la confirman como un motor de la investigación en Galicia: en la actualidad ya son 7.256 los investigadores/as y han materializado sus hallazgos en 58.574 publicaciones, de artículos a libros o participaciones en congresos, lo que ofrece una idea de su impacto.

Más actividad

Esa actividad investigadora se ha disparado en los últimos años: en el último trienio la cifra de publicaciones es un 20 por ciento superior a la del anterior. De hecho, 2021, el año posterior a la irrupción del COVID, un ejercicio en el que se mantuvieron las restricciones y se sucedieron las olas de la dolencia, marcó el récord de impacto de la década, con 3.520 artículos o libros en un solo ejercicio. Esa tendencia, con el mismo incremento, se reproduce en las tesis dirigidas, que serían el primer paso en la configuración de una carrera como científico. En la última década se registraron tantas publicaciones como en los veinte años anteriores.

actividad investigadora W

actividad investigadora W / H. Barreiro

Ese nivel de actividad no es casual. En los últimos tiempos, la Administración gallega ha impulsado varias iniciativas que contribuyen a generar ese ambiente. Uno de los últimos proyectos anunciados es TRANSFIRESAÚDE, que pretende «reforzar» la integración del ecosistema de investigación e innovación en salud eurorregional para impulsar actuaciones conjuntas encaminadas a «abordar los retos vinculados al envejecimiento activo y saludable y la medicina personalizada, preferentemente en el entorno de la atención primaria».

Hacia el "liderazgo" en investigación

«Galicia es el mayor polo de innovación asistencial de España y queremos ser líderes en investigación», incidía el conselleiro de Sanidade, Antonio García Caamaño, en septiembre, en la jornada de presentación de los avances en la ejecución de otro proyecto, el INNOVATRIAL, con el que la Xunta busca innovar en la gestión de los ensayos y estudios de investigación biomédica.

Días atrás, el Consello de la Xunta aprobaba 639.000 euros para impulsar la actividad de las tres fundaciones públicas de investigación biomédica para facilitar la transferencia de resultados de la investigación a la práctica sanitaria. Los institutos de investigación sanitaria gestionados por esas fundaciones agrupan, entre otros, a unos 2.300 investigadores, la mayoría profesionales del Sergas y de las universidades.

El COVID desaparece de las solicitudes de nuevos estudios, que se disparan un 17%

Cualquier estudio de investigación con seres humanos, su material biológico y sus datos de carácter personal debe recabar una autorización previa de los Comités de ética da investigación de Galicia, cuya memoria revela que en 2023 las solicitudes de nuevas investigaciones se incrementaron un 17 por ciento con respecto al ejercicio previo. En total, los científicos pidieron autorización para desarrollar 582 estudios, aunque todavía no se han recuperado las cifras prepandemia.

Lo que sí se ha notado, sin embargo, es un cambio sustancial en relación a los temas de esas indagaciones. Si la irrupción del coronavirus provocó que buena parte de la maquinaria investigadora se pusiese a trabajar para conocer cuanto antes el problema y así poder darle una solución, de forma que en 2020 el COVID protagonizaba casi uno de cada cuatro estudios, el entusiasmo se enfrió al año siguiente, cuando pasaron a suponer un 10 por ciento; aún más en 2022, cuando esta temática acaparó 7 de cada cien solicitudes, y en 2023 casi ha desaparecido el interés, ya que solo es el motor de dos de cada cien peticiones.

De las casi 600 instancias evaluadas por los comités éticos gallegos, el grueso destinadas a estudios de cardiología, solo 17 constituyen propiamente ensayos clínicos con medicamentos (sobre todo vinculados a dermatología, pediatría y reumatología). La cifra es ingerior a la del año previo (cinco menos) y la mayoría de peticiones de ensayos van asociadas a estudios en fase II, que es aquella en la que, según la Agencia Española del Medicamento, comienza a analizarse la eficacia de un nuevo fármaco en unos pocos centenares de personas.

Ocho de cada diez peticiones recibieron un dictamen favorable del organismo evaluador, lo que permite que se lleven a cabo.

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