Solo el 10% de los alquileres permite pedir el nuevo Bono Vivienda en Galicia
El precio medio del arrendamiento en localidades de más de 50.000 habitantes es de 613 euros
La ayuda solo está disponible para jóvenes que pagan menos de 600

Asistente a una de las manifestaciones contra los elevados precios de la vivienda. / Rober Solana/EP
En los municipios gallegos de más de 50.000 habitantes el precio del alquiler supera los 600 euros. Concretamente, se sitúa en 613. Y ante esto, el Bono Vivienda lanzado esta pasada semana por el Gobierno, una ayuda fija de 250 euros mensuales para que los jóvenes puedan pagar sus alquileres, poco tiene que ofrecer, sobre todo en términos urbanos.
Para acceder a esta prestación hay que cumplir una serie de requisitos: tener entre 18 y 35 años, acreditar rentas de trabajo y que los ingresos anuales sean inferiores a tres veces el IPREM. Además, el límite para recibir la ayuda es pagar menos de 600 euros por el piso (o 300 en caso de una habitación). Con esto sobre la mesa y teniendo en cuenta el precio medio de un arrendamiento en las ciudades gallegas, encontrar una vivienda con la que recibir la ayuda será más complejo que buscar una aguja en un pajar.
Según Benito Iglesias, presidente de Fegein, «únicamente el 10% de la oferta de vivienda en alquiler baja de los 600 euros y en el caso de las habitaciones es el 18%». Pero, además, ya no hay disponibilidad: «Ese porcentaje ya se alquiló. Lo único que podemos encontrar por debajo de estos precios está en ciertas zonas del rural», explica.
El impacto de la ayuda en la comunidad será mínimo, se espera que se acojan menos jóvenes que los cerca de 5.000 de la primera convocatoria. «Han puesto una serie de parámetros con los que no será fácil beneficiarse», indica Iglesias.
Por ciudades
El importe medio de la renta mensual de los contratos firmados en 2024 ronda los 674 euros en A Coruña. Es la más cara de Galicia. Le sigue Vigo, donde el precio es de 645 y en tercer lugar Santiago, con un coste medio de 624 euros. Pontevedra también está entre los municipios más caros: para obtener un piso hay que pagar cerca de 620 euros al mes.
Ferrol es la ciudad más barata de Galicia y está entre las más asequibles de España. Los arrendamientos se muven en torno a los 500 euros. En el medio, Lugo y Ourense, donde hay que pagar algo más de 500 euros.

Laura Bras (izda.) y Aitana García. / FDV
«¿Cuántos jóvenes pueden pagar 600 euros al mes por un piso?»
Hasta hace unos meses Laura Bras vivía con otros tres compañeros de piso en A Coruña. Pagaban cerca de 900 euros al mes por cuatro habitaciones en el barrio de Os Mallos. Cuando salió la primera ayuda de alquiler para jóvenes, hablaron con su casero para que les hiciese un contrato por habitaciones y así poder atenerse a ella. Sin embargo, este les aseguró que no era posible y se quedaron sin la opción.
Ahora, la joven vive en un ático con su pareja en Santiago de Compostela y aunque el alquiler no supera el precio límite, él no cumple los requisitos. Por tanto, una vez más, se quedará fuera de las ayudas.
«Estas ayudas están mal planteadas. No solo porque la mayoría de los alquileres supera los 600 euros, también porque beneficia a aquellos que viven solos y sí se pueden (de serie) permitir esos precios sin compartir. Siendo realistas, ¿cuántos jóvenes pueden pagar 600 euros al mes por un piso ellos solos?», cuestiona Laura Bras. «Los sueldos son bajos, tienes que compartir y encima no puedes acceder a la ayuda. Es un sinsentido», lamenta.
Cristina Fernández se mudó a Vigo el pasado junio tras aceptar un puesto de trabajo. Por «suerte» encontró un apartamento por 625 euros, una de las opciones más baratas que entonces había en los portales inmobiliarios. Aunque tanto ella como su pareja podrían adscribirse a la ayuda, 25 euros les dejan fuera. «Es tentador ir al rural, donde por el mismo precio casi alquilas un chalet. El problema son las oportunidades de trabajo, que nos obligan a quedarnos en entornos urbanos», señala.
«Al final recortas en otro tipo de gastos que podrían considerarse importantes para, por ejemplo, tener una buena salud mental. Dejas de hacer alguna actividad o sales menos», apunta.
Donde sí llega la ayuda
Aitana García es enfermera psiquiátrica. Aunque es de Burela, en 2021 se mudó a Narón porque en el hospital de Ferrol había mejores oportunidades para ella. Alquiló un piso de dos habitaciones por 400 euros, una «ganga» imposible de encontrar a día de hoy en esa misma localidad.
Va a pedir la ayuda del alquiler porque puede acceder a ella. Aunque este concello experimentó una de las subidas más significativas en los últimos años, continúa manteniéndose en índices parecidos a los de su vecina Ferrol.
«El tema de las ayudas es —aunque la vaya a pedir—, injusto. Hay muchísimos casos de personas que viven en sitios más caros y con sueldos más bajos», indica. Además, asegura que nota la diferencia en el nivel de vida y el ocio si compara Burela y Ferrol.
Suscríbete para seguir leyendo
- Ya está el calendario escolar 2026-2027 en Galicia: fechas de inicio de curso, vacaciones y claves para la conciliación familiar
- Usuarios del tren en Zamora, con 21 frecuencias diarias de AVE, consideran «innecesaria» la parada en Pontevedra, que tiene seis
- El Gobierno central asegura que en 2030 el 99% de los gallegos estára a menos de una hora en coche de una estación de alta velocidad
- Una nueva app educativa sustituirá a abalarMóbil en Galicia e integrará matriculación y pagos
- La Xunta aprueba 1.259 plazas de empleo público: guía para saber qué se oferta, cuándo se convocará y cómo será el proceso
- Qué mira un tribunal en una oposición de Educación: errores habituales y claves para defender la programación
- Galicia ya tiene sus banderas azules para 2026: 118 playas en 38 municipios, casi el 18 % de todas las del país
- Cuatro de cada diez viviendas gallegas necesitan mejorar su eficiencia energética pero los elevados costes frenan las reformas

