Más de 26.000 gallegos de 14 a 18 años mezclan alcohol con bebidas energéticas
La comunidad es la cuarta donde más se combinan: un 22% de estudiantes lo hace
La ley que prepara la Xunta equipara ambas sustancias en el caso de los menores

Jóvenes en un botellón / EP

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en España, da igual la edad, y debido a su extensión, y a la preocupación que suscita en el caso de los menores, el Ministerio de Sanidad trabaja en una ley que restringe los lugares donde está permitido beber y que incluso plantea que los agentes puedan realizar pruebas de alcoholemia para comprobar que las restricciones se cumplen.
Entre otros argumentos, el Gobierno sostiene que el alcohol “aumenta el riesgo de desarrollar adicción y afecta negativamente al desarrollo cerebral”. Pero existen también quienes lo consumen en unión con bebidas energéticas, sobre cuyas “consecuencias importantes a nivel cerebral y metabólico” advierte asimismo Sanidad. De hecho, esa mezcla se repite bastante entre jóvenes de 14 a 18 años y los gallegos están en los puestos de cabeza: un 22 por ciento reconoce que consumió bebidas estimulantes con alto contenido en cafeína mezcladas con alcohol en los últimos 30 días.
Así lo revela una monografía específica sobre el alcohol, consumo y consecuencias, realizada por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones y que recoge los resultados de la encuesta específica del Plan Nacional sobre Drogas entre estudiantes de enseñanzas secundarias de ESO a Bachillerato pasando por FP de grado básico y medio. Según la información recopilada en el informe, Galicia es la cuarta comunidad en prevalencia en esta modalidad de ingesta de alcohol en chavales, solo superada por Baleares (22,8%), Asturias (22,6%) y Cataluña (22,5%). Generalizando ese 22% entre estudiantes gallegos a la población en esas edades, se traduciría en alrededor de 26.000 adolescentes, sobre todo chicos.
Diferencia entre chicos y chicas
En el caso de los hombres, la prevalencia de consumo en Galicia en el mes previo (23,8%, casi uno de cada cuatro) los ubica en tercer lugar del Estado, precedidos por vascos y catalanes. Entre las chicas ese tipo de ingesta es inferior, pero, aun así, supone que lo practica una de cada cinco. Además, hay que tener en cuenta que el análisis alude al mes previo a la encuesta y no a un comportamiento ocasional, que se produzca alguna vez en la vida.
En un informe específico sobre las bebidas energéticas difundido el pasado noviembre, el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, ya había enumerado, entre los “efectos adversos”, de las bebidas energéticas la “estimulación del sistema nervioso central y cardiovascular y su relación con el sobrepeso y la obesidad”. “La ingesta regular de bebidas energéticas”, añadía, “se ha asociado a la sobredosis de cafeína, la hipertensión, la pérdida de masa ósea y la osteoporosis”.
La futura legislación gallega de bebidas energéticas
Aunque en la nueva normativa que impulsa el Ministerio de Sanidad el foco está puesto sobre el alcohol, la Administración gallega, que ya cuenta con una legislación específica sobre esta sustancia en cuya actualización trabaja, apuesta por abordar en el nuevo texto ambos problemas. De ese modo, la prevención del consumo de bebidas energéticas en los menores es capital en el anteproyecto que hasta ahora manejó el Ejecutivo autonómico y que, tras el parón derivado de la convocatoria electoral en Galicia, quiere retomar este mismo año.
La intención de la Xunta es que esa normativa, denominada Ley de protección de la salud de los menores, equipare las bebidas energéticas al alcohol y los vapeadores al tabaco, tal y como explicó en noviembre del pasado año el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. Todo ello, indicó, con el objetivo de “combatir los efectos perniciosos acreditados” de las mencionadas sustancias.
En el anteproyecto de la ley gallega no solo se describen las consecuencias por separado, sino que se considera “muy preocupante la mezcla de bebidas energéticas con alcohol” al entender que “dichas bebidas enmascaran los efectos de las bebidas alcohólicas facilitando así la realización de conductas de riesgo como conducir bajo los efectos del alcohol o mantener relaciones sexuales sin protección”.
Inicio precoz en el alcohol
Algunos son ejemplos de conductas a las que también alude el Ministerio de Sanidad para advertir de los peligros del alcohol. Según una encuesta piloto estatal en 1º y 2º de la ESO que carece de desglose autonómico, uno de cada cinco niños de 12 y 13 años admitió haber consumido alcohol en el último mes. Un 8,3% de esos adolescentes reconoció incluso haber hecho botellón y un 5,8% haberse emborrachado.
En Galicia, solo durante el año pasado, los servicios de urgencias del 061 atendieron una media de doce intoxicaciones etílicas por semana en menores de edad, la segunda cifra más alta de la década.
Galicia, en el top estatal de muertes debido al alcohol
Cuando la ministra de Sanidad, Mónica García, presentó el anteproyecto de ley de prevención del alcohol en menores, argumentó que “no existe cantidad de consumo que no tenga riesgo ni la buena dosis de alcohol, y mucho menos para los menores”. En el anteproyecto de la Xunta también se advierte que su consumo “genera cambios físicos y mentales y, además, puede desencadenar una dependencia”.
Citando a la OMS, el Ejecutivo gallego incide en que “su consumo puede inducir trastornos mentales no solo a las personas dependientes, sino también a las consumidoras regulares” y recuerda que el organismo internacional considera al alcohol como “el tercer factor de riesgo de enfermedad y muerte prematura, solo superado por el tabaco y la hipertensión arterial”.
El Ministerio de Sanidad apunta que el alcohol es el responsable de un tercio de las admisiones a tratamiento por abuso de sustancias en la red de atención a las adicciones. En Galicia en particular, y según el Sergas, en 2022 más de 4.100 personas eran atendidas por problemas con el alcohol en alguna de las unidades de atención a las dependencias. Precisamente, la Xunta y la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP) acordaron ayer los próximos pasos que se deben seguir para alcanzar la integración en el Sergas de las trece unidades asistenciales de drogodependencia de titularidad municipal.
Por otro lado, el Gobierno central añade que, tras actualizar las estimaciones de mortalidad atribuible al consumo de alcohol en España con datos de 2021, se sabe que ese año se produjeron en todo el Estado casi 14.000 fallecimientos achacables al alcohol. La monografía recoge que, en el período 2010-2021, las comunidades con tasas de mortalidad atribuible al alcohol más elevadas por 100.000 habitantes fueron Asturias (42,1) y Galicia (40).
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