El director de Turismo de la Xunta reclama a Aena que "favorezca" a los aeropuertos gallegos por la competencia de Oporto

"La dinámica del propio gestor, Aena, que concentra prácticamente en el hub de Barajas y de la T4 un importante flujo de trafico internacional no beneficia nada a Galicia", afirma Merelles

Xosé Merelles, director de Turismo de Galicia.

Xosé Merelles, director de Turismo de Galicia. / Jesús Prieto

Efe

 El director de Turismo de la Xunta, Xosé Merelles, reclama que la firma gestora de aeropuertos Aena "favorezca" una actitud "menos centralizada" que beneficie a los aeropuertos gallegos, frente a la competencia del de Oporto, que capta a muchos gallegos y turistas.

En una entrevista este domingo con la emisora pública RNE en Galicia, Merelles indicó que la "dinámica" de Aena de concentrar los vuelos intercontinentales en Madrid ha llevado a los aeropuertos gallegos a sufrir la competencia del de Oporto.

"La dinámica del propio gestor, Aena, que concentra prácticamente en el hub de Barajas y de la T4 un importante flujo de trafico internacional no beneficia nada a Galicia", afirmó Merelles.

En ese sentido, opinó que ante la "competencia" del aeropuerto de Oporto, cuyos gestores ofrecen "más ventajas a las compañías" aéreas, incluido más "slots de vuelos", Aena debería "favorecer" una "actividad aeroportuaria menos centralizada".

Observó que los gallegos que desean "cruzar el Atlántico" se ven obligados a viajar a Madrid para luego sobrevolar sus casas, pero también apuntó que los peregrinos que desean recorrer el Camino portugués empiezan y acaban a través del aeropuerto de Oporto.

Reconoció que "en pocos territorios con dos millones y medio de habitantes y en un radio de 150 kilómetros hay tres aeropuertos" que, además, tienen que competir con uno como el de Oporto con ofertas "más apetecibles", por lo que abogó por una mejor "coordinación".

Los tres aeropuertos gallegos -Santiago de Compostela, Vigo y A Coruña- registraron el año pasado cerca de seis millones de viajeros, mientras que el de Oporto superó los siete millones