Entrevista | Teresa Suárez Presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia

“Antes llegaba con la nómina, ahora hay verdaderos castings para seleccionar inquilinos”

“Si hay pocos alquileres ofertados en el mercado, el precio sube; al igual que sucede con el marisco”, dice Teresa Suárez

Teresa Suárez.

Teresa Suárez.

Carlos Gayoso

A punto de cumplir medio año de mandato al frente del Colegio de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga), Teresa Suárez explica algunas de las claves de los problemas a los que se enfrenta este colectivo y del mercado inmobiliario.

–La oferta para alquilar en Galicia está bajo mínimos. En cambio, se sabe que hay un gran volumen de viviendas vacías. ¿Por qué?

–Fundamentalmente, porque los propietarios tienen miedo. Desde que salió la nueva modificación de los arrendamientos urbanos se pusieron muchas trabas a los dueños de viviendas: ahora, el alquiler no puede subir la renta por medio del IPC, como estaba previsto antes. Además, los desahucios en caso de impago se hacen cada vez más lentos y complicados; y a ello se le añade que la figura de inquilino vulnerable no está clara. Todo esto hace que la gente coja pánico a la hora de poner sus casas en el mercado del alquiler tradicional, porque, hoy, lo que tú firmas en un contrato tiene mucho riesgo de ser modificado por una ley a posteriori. El resultado que tenemos es que, al haber pocos alquileres, los que están en circulación suben. Igual que sucede con el marisco.

–¿Y cuál es la solución?

–En primer lugar, pienso que se debe liberalizar el mercado. Cuando se libera el mercado, la gente pone con confianza sus pisos en alquiler, hay más vivienda disponible y bajan los precios. En segundo lugar, es primordial que las administraciones pongan vivienda pública en el mercado para que colectivos como el de los jóvenes o los extranjeros puedan acceder a una vivienda digna al margen de los medios que tengan. Sin estas dos cosas, es inviable acabar con la falta de oferta.

–¿Puede ser una solución la declaración de zonas tensionadas de alquiler en puntos como Santiago, A Coruña o Vigo?

–No, creo que eso echaría más leña al fuego. Declarar una zona tensionada, entre otras cosas, implica la tasación del alquiler. La dinámica de los precios la decide el mercado, y cuando intervienen las administraciones, la gente se asusta. Está demostrado.

"La Ley de Vivienda se diseñó pensando solo en el inquilino y su efecto ha sido malísimo”

–La Ley de Vivienda acaba de cumplir un año. ¿El balance es bueno o malo?

–Malísimo, y lo estamos viendo: la oferta apenas ha crecido y los precios siguen subiendo. Esta ley se diseñó exclusivamente pensando en el inquilino, sin tener en cuenta al que alquila la vivienda; pero ahora el problema es que los inquilinos no tienen oferta a la que optar. En otros países se intentó legislar en este sentido y la experiencia habló por sí sola. Hay que tener en cuenta de que tres de cada diez viviendas de alquiler en Galicia corresponden a pequeños propietarios, no a grandes magnates. Si legislas de manera restrictiva, al final dicen: “Prefiero tenerla vacía y que vengan mejores tiempos”. Hoy en día, los arrendadores no tienen ninguna garantía ni incentivos para optar por el alquiler tradicional.

–Es decir, que a los propietarios les falta seguridad jurídica...

–Sin duda. Y es uno de los mayores problemas. Cuando a los propietarios no se les da protección frente a impagos u otros escenarios posibles, alquilar a larga duración se convierte en la última de las opciones. Pero es que ahora no tenemos seguridad de ningún tipo. Puedes tener un inquilino que mañana te deja de pagar y se convierte en lo que se llama un inquiokupa. Para echarlo, tienes que gastarte un montón de dinero, esperar un montón de tiempo... Por ello, el alquiler tradicional se convierte en la última de las opciones.

"La inseguridad jurídica hace que se prefiera arrendar a estudiantes o viviendas turísticas que el alquiler tradicional”

–¿Y cuáles son esas otras opciones que hay?

–Pues las que te permiten alquilar en poco tiempo y prevenirte de problemas, como el arrendamiento a estudiantes o las viviendas de uso turístico.

–Los pisos turísticos ya doblan en cantidad de plazas a los hoteles en Galicia. ¿Cómo afecta esto al mercado del alquiler?

–Mucho, porque es una opción muy rentable y se produce una especie de “efecto llamada” entre los propietarios. Esto implica que, al haber menos viviendas en alquiler tradicional en el mercado, las que hay suben de precio. Luego te encuentras con que hay verdaderos castings para seleccionar inquilinos. Antes llegaba con la nómina. Aun así, Galicia todavía no es un destino turístico como Madrid o Barcelona como para que sea preocupante, pero falta mucha regulación.

– Hay comunidades de vecinos en algunas zonas de España que ya están tratando de regular el establecimiento de pisos turísticos, ¿ocurre en Galicia?

–Tenemos constancia de casos puntuales, pero no es lo general. Hay que puntualizar que las comunidades de propietarios pueden regularlo, pueden controlarlo, pueden establecer normas de uso en la medida que lo permitan sus estatutos, pero nuestra opinión desde el Coafga es que la ley no otorga esa potestad a los colectivos de vecinos.

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