La Historia, favorita de la selectividad

El Gobierno mantendrá en la nueva prueba de acceso la posibilidad de escoger Historia de España o de la Filosofía

En Galicia arrasa la primera, con un 77% más de inscritos

Estudiantes antes de un examen de la ABAU en la Universidad de Vigo, la semana pasada

Estudiantes antes de un examen de la ABAU en la Universidad de Vigo, la semana pasada / Marta G. Brea

Carmen Villar

Carmen Villar

En teoría este año tocaba ya implantar una selectividad renovada, a juego con la propuesta competencial que propugna la nueva ley educativa. No obstante, las elecciones generales se cruzaron en el camino del Gobierno que impulsó la reforma, que la dejó aparcada hasta que se dirimiese cómo quedaría conformado el nuevo Ejecutivo. De ese modo, se prorrogó el examen instaurado con la pandemia, pero con un matiz: como los currículos de la Lomloe ya están implantados e Historia de la Filosofía vuelve a ser obligatoria, se dio al alumnado la posibilidad de optar por Historia de España o por la materia recién recuperada en la fase general de la ABAU. No obstante, en el caso de Galicia, Historia de España fue la preferida por el alumnado examinado en la convocatoria ordinaria.

Además, la materia que recorre la historia de España desde el siglo XVI, con el añadido de dos preguntas este año, la “Conquista y colonización de América” y “El papel de la mujer en la España Moderna”, sacó una importante ventaja en matrículas. Según las cifras de la CiUG, encargada de gestionar la selectividad y el acceso a los campus en el sistema universitario gallego, se matricularon en el examen de Historia de España un total de 7.097 aspirantes, un 77 por ciento más que quienes optaron por vérselas con filósofos como Platón o Hume, y con novedades también derivadas del nuevo currículo como Ortega y Gasset y Simone de Beauvoir. En esa alternativa le constan a la CiUG un total de 3996 matriculados.

Lo curioso es que antes de que Historia de la Filosofía dejase de ser obligatoria, lo que sucedió a partir del examen de selectividad realizado en 2017 y a causa de la aplicación de la ley educativa anterior, la Lomce, promovida por el PP, también se podía escoger entre las dos asignaturas y en 2016 salían ganando en matrícula, por poco, los filósofos. Desde 2018 se ha estado reclamando desde el Congreso el regreso de la Filosofía como materia obligatoria en 2º de Bachillerato y se ha materializado en la Lomloe.

Las materias para subir nota

En la regulación temporal que elaboró el Gobierno para la ABAU de este año, se abrió la puerta a que el alumnado pudiese usar la Historia de la que no se hubiese examinado en la fase general para subir nota. Sin embargo, en lo que atañe a Galicia, la decisión llegó demasiado tarde, con las ponderaciones aprobadas por las universidades, y ninguna carrera las tiene en cuenta para calcular la nota de admisión. Con todo, como hay comunidades con universidades donde sí pueden valorarlas, la CiUG dejó la posibilidad a quienes quisieran de examinarse de ambas: una como obligatoria y la otra para mejorar la calificación. En Galicia se animaron a matricularse de los dos exámenes 135 estudiantes: en la parte voluntaria se registraron 23 inscritos en Historia de España y 112 en Historia de la Filosofía.

El Gobierno mantiene en la nueva prueba de acceso la posibilidad de elegir entre las dos materias en la fase obligatoria. De cara a subir nota permite asimismo hasta tres materias de 2º de Bachillerato, comunes o de modalidad, distintas a aquellas de las que se hubieran examinado en la prueba de acceso, y una cuarta que sería la segunda lengua extranjera. Entre las comunes, estarían las dos Historias.

Sea cual sea la materia elegida, lo que le importa al alumnado es superar la selectividad. Los convocados en junio saldrán ya de dudas, porque la CiUG prevé la publicación de las notas provisionales este jueves a partir de las 20.00 horas.

La CRUE aprueba la reforma, pero pide directrices para el modelo competencial

La Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) valoró ayer la aprobación del real decreto que regulará la nueva selectividad. Su presidenta, Eva Alcón, agradeció que se “hayan aceptado”, de forma generalizada, las sugerencias de la entidad, como mantener la prueba en 90 minutos. Asimismo, juzga “acertada” la decisión de valorar la coherencia y la ortografía y ve positivo que se evalúe por competencias, aunque urgió al Ministerio a “establecer cuanto antes las directrices que permitan desarrollar” ese formato en el examen.

Alcón aplaudió también el procedimiento de revisión, que aumenta el número de correctores en el caso de tener que ir a una tercera corrección, y el que se explicite que el alumno deba examinarse allí donde finalizó el Bachillerato. Por otro lado, instó a “avanzar hacia un calendario único” no solo para hacer las pruebas, sino también para preinscribirse y matricularse para “quitar tensión” al alumnado.

La Xunta, en cambio, ha cuestionado de nuevo la reforma. Ante el Pleno del Parlamento gallego, el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, denunció ayer que la nueva ABAU es una “estafa” impuesta “a traición” por el Gobierno. “Se habla de criterios comunes, pero no es cierto”, censuró. La norma, dijo, es “puro maquillaje” y mantiene la desigualdad entre estudiantes que “perjudica” a los gallegos que quieren ir a la universidad. Achaca la regulación a una “reacción” a la iniciativa de las 13 autonomías gobernadas por el PP que trabajan por su lado en “coordinar” la prueba.

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