“Le enseñamos al niño qué es una familia”
Adicciones, prisión o falta de dinero dejan a 1.500 menores bajo tutela de la Xunta
“Un bebé tenía alcoholismo fetal”, cuenta Belén, una viguesa que ya ha acogido a siete pequeños

Paco y Belén, en el cuarto de la pequeña que acogen desde hace ocho años. // FdV

“Se crea un sentimiento, un apego tan fuerte que la despedida resulta muy dolorosa, pero nos compensa por el bien que le hacemos al niño, que así sabe lo que es una familia”. Con estas palabras resume Belén la experiencia que desde hace quince años asume siempre que puede: el acogimiento en su hogar, junto a su marido Paco, de un menor de edad bajo la tutela temporal de la Xunta, circunstancia que se produce en casos de desamparo grave.
Consumo de drogas y/o alcohol, malos tratos, abusos de cualquier índole, descuido del niño en el ámbito alimenticio o higiénico o la inducción del pequeño a cualquier tipo de actividad delictiva son algunos de los motivos que llevan a la administración autonómica a hacerse cargo de un menor de edad.
Esta decisión resulta la consecuencia de la detección de algún tipo de situación de potencial desamparo mediante una denuncia o una comunicación a los servicios sociales por parte del colegio o el pediatra, por ejemplo. A partir de ahí, la Consellería de Política Social inicia un procedimiento administrativo para decidir si asume el cuidado del menor implicado. En estos momentos, el departamento dirigido por Fabiola García tiene bajo tutela 1.483 jóvenes menores de 18 años, con datos al cierre del año pasado, si bien durante el ejercicio la cifra osciló con altas y bajas. Esta circunstancia implica que se suspende la patria potestad, por lo que las decisiones sobre el bienestar del niño, como una operación quirúrgica o un traslado de colegio, dependen de la administración, según establece la Lei de Dereito Civil de Galicia.
Belén ha vivido casos muy duros durante estos tres lustros implicada en el programa de acogimiento familiar temporal. “Tuvimos en casa un bebé con alcoholismo fetal. Teníamos que darle una pastillita para que se calmase porque lloraba muchísimo. Al final, todo salió bien, pero era durísimo verlo. Nos daba mucha pena”, recuerda Belén sin entrar en muchos detalles, algo que establece el programa de acogimiento no solo para preservar el anonimato del niño implicado y sus progenitores, sino también de las propias familias que cuidan de los pequeños por si algún padre o madre decide saltarse los protocolos de visitas y acudir a su domicilio.
Durante los procesos de acogimiento, las citas entre padres y pequeños se producen siempre en los Puntos de Encontro de Política Social, bajo supervisión de sus técnicos para velar por que todo transcurra con normalidad en una situación que resulta lo más alejado posible de lo que pueden entenderse por un escenario normal.
Cuando un menor se encuentra en situación de desamparo, la administración puede asumir su tutela o tan solo su guarda, caso en el que los padres mantienen la patria potestad y está limitada a un máximo de dos años y con revisiones semestrales, además de informaciones periódicas a la Fiscalía de Menores. Incluso en alrededor de 400 casos anuales, los pequeños acaban al cuidado de la administración a petición de sus propios padres, bien por conflictos en la adolescencia, bien por enfermedades o estancias en prisión combinadas con ausencia de familiares cercanos. Esos casos son guardas, no tutelas, pues los padres mantienen la patria potestad.
Los niños tutelados por Política Social pueden ser enviados a un centro para residir hasta que se solvente su situación, al hogar de algún pariente o a una familia que se haya registrado en el programa voluntario de acogimiento, que gestiona Cruz Roja.
Desde que lo hicieron, Belén y Paco han cuidado de siete bebés, siempre impulsados por su altruismo y apoyados por sus hijas que abandonaban la adolescencia cuando se lanzaron a esta aventura. “Ellas lloraron de alegría cuando se lo contamos precisamente después de leer en FARO sobre esta opción”, comenta ella, que explica el poco frecuente caso en el que se encuentran ahora.
“Desde hace ocho años tenemos una niña en acogimiento y ya lo han declarado permanente”, cuenta sobre una opción que supone que cuidarán de la pequeña hasta que cumpla 18, si bien la patria potestad la mantiene la Xunta. “Y luego espero que se quede más con nosotros”, bromea Belén sobre el día, dentro de una década, en que esa pequeña que llegó a sus vidas porque carecía de familia que la cuidase alcance la mayoría de edad en una casa que siempre será su hogar.
Suscríbete para seguir leyendo
- Ya está el calendario escolar 2026-2027 en Galicia: fechas de inicio de curso, vacaciones y claves para la conciliación familiar
- Cada año 200 profesores piden compaginar la docencia con otro puesto de trabajo
- Galicia vuelve a alcanzar esta semana los 40 ºC: una cuarentena de concellos en alerta naranja
- La Europol incluye en su lista de más buscados a una mujer que se hizo pasar por médica en Lugo y A Coruña
- La Xunta aumenta casi un 20% la ayuda máxima para que las personas con dependencia contraten asistentes personales
- Cada año 15 mujeres renuncian a sus bebés recién nacidos en Galicia
- El caos en la propiedad y la desconfianza frenan las agrupaciones forestales en Galicia
- Activada la alerta roja por calor en 16 concellos del interior de Pontevedra para este sábado