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Un largo camino anclados al pupitre

Un niño gallego de 6 años permanecerá en las aulas no universitarias casi 15, la cifra más alta con el País Vasco | Galicia, entre las comunidades con menos repetidores

Alumnado en la vuelta al "cole".

Alumnado en la vuelta al "cole". / Marta G. Brea

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

La esperanza de vida de los gallegos cuando nacen es de 83 años. De ellos, podrían pasar alrededor de quince formándose, y eso sin contar un posible periplo en la universidad. La comunidad empata con el País Vasco en el indicador que mide la esperanza de vida escolar a los 6 años en enseñanzas no universitarias y la sitúa en 14,9 años, la más larga del Estado, según una reciente estadística del Ministerio de Educación.

El indicador de permanencia previsible en el sistema está relacionado con la participación en la educación y que sea relativamente elevado, señala en un análisis la Unesco, indica una “mayor probabilidad de que los niños destinen más años a la educación” y se asocia asimismo a una capacidad mayor de retención en el sistema educativo. En el caso de Galicia esa característica queda corroborada por el hecho de que es la cuarta comunidad con el menor porcentaje de abandono educativo de España: el 8,8%.

Esa probabilidad o expectativa de escolarización, apunta la ONU, se basa en la participación en las distintas etapas educativas y no tiene en cuenta el nivel alcanzado y el efecto de la repetición. La Lomloe, la nueva ley educativa, es partidaria de la promoción del alumnado y considera la repetición una solución excepcional, y en los últimos años esa filosofía se trasladó ya a los resultados influida por las medidas tomadas en un contexto derivado de la pandemia para flexibilizar el progreso de los inscritos.

Los datos del Ministerio de Educación, relativos al curso 2022-23, también permiten constatar que, en esas condiciones, los estudiantes gallegos se encuentran entre los menos repetidores del país, una tendencia que se mantiene desde sus primeros pasos en el sistema educativo en el colegio hasta concluir Bachillerato en el instituto. Así, en Primaria los repetidores constituyen solo un 0,7 por ciento y los gallegos son terceros por la cola; en el caso de Secundaria, son los undécimos en el indicador, situado en un 6,5%; y en el de Bachillerato (4,4%), son los cuartos con un menor porcentaje de alumnado matriculado con esa condición. Además, las tasas de alumnado repetidor de 2022-23 son las más segundas más bajas de la serie tras las registradas en el curso 2020-21, cuyo alumnado arrancó en plena pandemia del COVID y después de que las autoridades abrieran la mano en el anómalo fin de curso tras la irrupción del virus.

Sí existen diferencias en la tasa de repetidores entre niños y niñas y entre alumnado que se forma en centros públicos y el que estudia en centros privados. Las chicas repiten (y abandonan) menos y el alumnado de colegios de pago, lo mismo, una situación que se refleja en las notas con las que llegan a la ABAU, que sacan en selectividad y con las que acceden a la universidad.

Repetidores

El esquema de un porcentaje inferior de escolares repetidores en la privada opera en todas las etapas: en Primaria, los inscritos en centros educativos repiten el doble (0,8 por ciento frente a 0,4%); en el caso de ESO repiten un 68 por ciento más y en el curso preuniversitario, esa brecha se hace más honda y es del triple –3% de repetidores en los dos años de Bachillerato frente al 1,6% en la privada–.

Después del Bachillerato, la continuación para muchos es la universidad. Existe otro indicador que mide la esperanza de vida escolar desde los 5 años en el sistema educativo, incluida la universidad. Se toma la referencia de 5 años para poder hacer comparaciones con otros países y ya que en España a esa edad la escolarización es casi generalizada –en Galicia es del 98,3%–. El útimo dato publicado, de 2021-22, es de 19,3 años en la comunidad gallega. Eso la convierte en la quinta con una cifra más alta, pero, advierte el Ministerio sobre la líder del listado, La Rioja, se ha de tener en cuenta el peso de su oferta universitaria no presencial.

Descenso del alumnado

Los datos reflejan asimismo cómo el alumnado en aulas no universitarias de régimen general en Galicia se ha hundido un 25% en tres décadas, aunque haya experimentado un repunte sustancial el escolarizado en sus primeros años de vida. En el curso 2022-23, el analizado por el Ejecutivo central, el Gobierno gallego implantaba en Galicia la gratuidad en el acceso a las escuelas infantiles de 0 a 3 años y la matrícula se disparó hasta 11.915 inscritos, un 23% en un curso. Sin embargo, en el siguiente tramo, en la segunda etapa de Educación Infantil, el alumnado en Galicia se redujo un 21,7 por ciento en diez años.

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