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La maternidad se retrasa: los partos de mujeres de más de 40 años crecen un 83% en una década

Galicia registra un 28% menos de alumbramientos que hace 10 años | El saldo vegetativo es negativo de nuevo: -18.615 personas

Un parque infantil en la ciudad de Pontevedra.

Un parque infantil en la ciudad de Pontevedra. / Gustavo Santos

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Daniel Domínguez

Daniel Domínguez

Santiago

El declive vegetativo en Galicia continúa y la maternidad se retrasa cada día más, circunstancias motivadas por los cambios sociales de las últimas décadas, con mayor incorporación laboral e independencia económica de las mujeres, la precariedad de los veinteañeros en sus primeros trabajos, el difícil acceso a la vivienda que retrasa la edad de emancipación más allá de los 30 años. De hecho, el peso de los partos por parte de mujeres que superan los 40 años ha aumentado un 83% en la última década, pasando de representar el 8% del total en 2013 al 14,7% el año pasado.

Las estimaciones de natalidad y mortalidad difundidas ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran también un descenso del 28,5% en los alumbramientos de la comunidad, que pasaron de 19.927 en 2013 a 14.102 el año pasado: 5.625 menos.

Como desde hace varios lustros, el saldo vegetativo sigue siendo negativo, con 18.615 fallecimientos más que nacimientos, aunque el dato se mitiga ligeramente, pues en 2022 se situó en 20.419.

El análisis estimativo del INE incorpora información por franjas de edad en el ámbito de la natalidad, registrando tres nacimientos de madres menores de 15 años a lo largo del año pasado y 164 de entre 15 y 19. El dato entre 20 y 24 asciende a 763, mientras que de 25 a 29 es de 2.026. La treintena aparece como el momento en el que se concentran los partos, con 4.459 entre los 30 y los 34 y 4.613 entre los 35 y los 39. A partir de ahí, entre los 40 y los 44 suman 1.828, 224 de 45 a 49 y 22 a partir del medio siglo de edad.

El fenómeno de la baja natalidad y de los partos a una edad cada vez más avanzada es extensible a toda Europa, que experimenta un proceso de envejecimiento que solo está paliando la inmigración. A nivel nacional, el año pasado se registró un descenso del 2% en los alumbramientos, con Galicia ligeramente por encima de esa cifra (2,71%), lejos de la caída del 10% en Castilla-La Mancha. Solo Madrid y Extremadura mejoraron sus datos respecto a 2022, con aumentos del 2,6% y del 0,5%, respectivamente.

Por provincias, el sur de Galicia es el peor parado el último año, especialmente Pontevedra, un agujero en términos de nacimientos, pues estos descendieron un 5,85%, el doble que la media autonómica. En Ourense, esa caída fue del 2,52%, mientras que en el norte el proceso se atenuó, con una disminución del 1,05% en Lugo y del 0,5% en A Coruña, según el INE. En términos totales, Pontevedra registró 4.953 alumbramientos y A Coruña, 6.126, evidenciando el peso poblacional del litoral frente al interior. En el caso de Lugo, el dato alcanzó los 1.716 mientras que en Ourense solo fueron 1.307.

Enero

El INE también publicó ayer los datos relativos al primer mes del año, que registraron un mínimo avance a nivel estatal de los nacimientos, a pesar de que Galicia experimentó otra nueva caída, en este caso del 0,87% con 1.142 recién llegados al mundo. A nivel estatal, el repunte del 1,19% supuso el alumbramiento de 24.413 niños.

En cuanto a la edad de las madres gallegas, la mayoría tenía entre 35 y 39 años, con 376 bebés, siguiéndole el rango de entre los 30 y 34 años, con 342. Otras 146 mujeres fueron madre entre los 40 y los 44, mientras que 186 con entre 25 y 29 años, informa Europa Press.

Además, siete jóvenes de entre 15 y 19 años tuvieron un bebé en enero en Galicia; 16 mujeres con entre 45 y 49 años, así como 2 con 50 años o más.

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