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Los abortos repuntan por primera vez en Galicia tras una década en descenso

En 2022 se practicaron casi 3.000 interrupciones del embarazo, la cifra más alta del último lustro

El mayor aumento se registra entre las jóvenes de menos de 20 años

Imagen de archivo de una protesta en favor del derecho al aborto. EFE

Las campañas de educación sexual y el uso de anticonceptivos han permitido en la última década poner freno al número de abortos en Galicia. Sin embargo, los gallegos parecen haber relajado ahora sus precauciones para evitar embarazos indeseados. En 2022, las interrupciones voluntarias de la gestación repuntaron en la comunidad gallega por primera vez desde 2011 y alcanzaron las 2.975. Son un 30 por ciento más que el año anterior y es la cifra más elevada desde 2018. Además, aunque los abortos suben en todos los grupos de edad, el mayor incremento se produce entre las más jóvenes: en las menores de 20 años el aumento ha sido del 39,7 por ciento.

Así lo atestiguan las cifras de interrupciones voluntarias del embarazo (IVEs) publicadas por el Sergas. Cada día se registran ocho abortos en Galicia. Tras alcanzar en el año 2011 su cifra más alta con 4.141, la curva fue descendiendo progresivamente, una tendencia favorable que se rompió el pasado año. De nuevo vuelven a crecer. La Sociedad Española de Contracepción achaca este aumento no solo a la falta de métodos anticonceptivos, sino a una mala utilización de los que se emplean, y reclama un nuevo impulso a la educación sexual.

De hecho, la relajación en el uso de métodos anticonceptivos está incrementando también las enfermedades de transmisión sexual en Galicia: algunas como la gonorrea y la sífilis se han disparado hasta el 67 por ciento en un año.

En el caso de las interrupciones voluntarias del embarazo, el mayor incremento se ha registrado en el sector más joven. Según las cifras del Sergas, el pasado año hubo 274 mujeres menores de 20 años que abortaron. Fueron 78 más que en 2021 y es la cifra más elevada en seis años.

También ha sido importante el aumento de interrupciones del embarazo en las jóvenes de 20 a 29 años. En 2022 ascendieron a 1.205, lo que supone un 38,3 por ciento más que el año anterior.

El mayor volumen de abortos se corresponde precisamente con este grupo de edad. De esta manera, las veinteañeras se sitúan a la cabeza. Le siguen, sin embargo, las mujeres de 30 a 39 años con 1.177 interrupciones del embarazo el pasado año, un 22,9 por ciento más que el año anterior.

Pero incluso entre las mujeres más maduras se registran abortos. De hecho, hay más interrupciones del embarazo en mujeres de 40 años y más que en menores de 20 años. Así, en 2022 se contabilizaron un total de 319 IVEs en mayores de 39 años, un 22,6 por ciento más que en 2021, según las cifras del Sergas.

De hecho, la mitad de los abortos que se practicaron en Galicia en el último trienio son de mujeres que ya han sido madres y no desean incrementar la familia. Así, el 25 por ciento ya tenía un hijo cuando interrumpió su embarazo, el 16 por ciento tenía dos niños y el 5 por ciento, tres o más vástagos.

Y aunque el aborto suele ser un momento difícil para muchas mujeres, hay quienes pasan por este trance en más de una ocasión. De hecho, una de cada tres mujeres que abortaron en el último trienio ya lo había hecho anteriormente. En concreto, una de cada diez se ha sometido a tres o más interrupciones voluntarias del embarazo a lo largo de su vida.

El método empleado para poner fin al embarazo no deseado es cada vez menos invasivo. La mitad de los abortos practicados en Galicia se solucionan con una pastilla: la mifepristona.

Y el grueso de las interrupciones del embarazo (el 91,7 por ciento) se realizan a petición de la mujer. Solo el resto tienen como razón que existe un grave peligro para la vida o la salud de la embarazada, que hay riesgo de anomalías en el feto o una enfermedad extremadamente grave o incurable en el bebé que resulta incompatible con su vida.

Con diferencia la provincia donde se practican más abortos, según los datos del Sergas, es A Coruña, con 1.492. Pontevedra registró en 2022 un total de 605, mientras que en Lugo se practicaron 441 y en Ourense 437.

Pero no todos los abortos se realizan en hospitales públicos. Según recoge el Registro Estatal de Interrupciones Voluntarias del Embarazo, publicado por el Ministerio de Sanidad, en 2022 se derivaron a clínicas privadas seis de cada diez intervenciones: un total de 1.725 casos.

La Consellería de Sanidade licitó el pasado mes de agosto por primera vez un contrato para adjudicar a centros privados la prestación del servicio de interrupciones voluntarias del embarazo. Su intención es derivar a estos hospitales unos 800 abortos al año por los que pagará 570 euros por cada uno de ellos.

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