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La mitad de los adolescentes de 14 años probó el alcohol y un 21% se emborrachó

El alumnado de ESO también hace botellón y consume cannabis | El 14% sale de noche al menos dos veces por semana y uno de cada cinco regresa a casa más allá de la una

Imagen de archivo de un botellón en la Praza da Estrela, en Vigo.

Imagen de archivo de un botellón en la Praza da Estrela, en Vigo. / FdV

Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Durante el año pasado el 061 tuvo que movilizar su dispositivo de urgencias casi una media de dos veces al día para atender intoxicaciones etílicas agudas en menores de edad en Galicia. 2022 marcó un récord de asistencias a un colectivo que legalmente tiene prohibido consumir alcohol, pero que, en la práctica, se salta ese veto sin demasiadas dificultades, como aseguran ellos mismos en los estudios. La última vez que la Consellería de Sanidade facilitó el desglose por edades de los adolescentes que habían precisado una ambulancia, uno de cada diez chavales tenía 14 años o menos. A esa edad casi la mitad (el 49,3%) de adolescentes gallegos ya ha probado el alcohol, según el ESTUDES, la encuesta a estudiantes de secundaria del Plan Nacional sobre Drogas. De hecho, los gallegos dan su primer trago al poco de cumplir los 14 años, si bien algunos van bastante más allá: esa misma encuesta revela que a esa edad casi el 21 por ciento ya se ha emborrachado alguna vez en la vida y casi ocho de cada cien lo hicieron en el último mes.

Galicia cuenta, según el Instituto Galego de Estatística, con 23.314 habitantes de 14 años. A esa edad la escolarización es obligatoria –en teoría, toca cursar 3º de ESO– y es la elegida como límite inferior de la muestra de enseñanzas de secundaria EDADES, con los 18 en la cota superior. En 2021, esa encuesta incluyó a más de 1.200 alumnos gallegos de 3º y 4º de ESO, Bachillerato y FP –ese año la Xunta no amplió la muestra– y el informe específico para la comunidad difundido por la Consellería de Sanidade permite discernir por edades la relación con las sustancias.

Del documento se extrae no solo que parte de los más jóvenes del estudio beben y se embriagan, aunque son conductas, como el resto, que van a más conforme crecen, sino que esa precocidad se extiende a pautas de consumo como los atracones, que preocupan en especial a los expertos al suponer una la ingesta concentrada de alcohol en poco de tiempo: uno de cada diez alumnos practicó “binge drinking” en el mes previo a la entrevista.

Ese tipo de práctica suele ir asociada a los botellones, que expertos como el profesor de la Universidade de Santiago Antonio Rial Boubeta consideran “contextos de riesgo” al funcionar de “puerta de entrada a otros consumos” y a otras conductas de riesgo. Un 17% del alumnado admite que participó en estas convocatorias, a las que, advierte Rial Boubeta, “no se va de oyente”, en el último año. Este especialista incide en que en estos encuentros el alcohol suele ir asociado a otras sustancias.

Policonsumidores

El Plan Nacional sobre Drogas contempla ese fenómeno, el del policonsumo, que reconocen haber practicado en el último año prácticamente uno de cada cuatro chavales de 14 años, lo que equivaldría a unos 5.800 en cifras absolutas. Cuando el policonsumo se produce en el botellón suele referirse a combinar alcohol con tabaco, sobre todo, o cannabis, sustancias a las que no son ajenos los escolares. En el caso del tabaco, la segunda droga más extendida entre el alumnado de secundaria, han fumado recientemente –último mes– el 12,7 por ciento de estudiantes. En 2018 ese porcentaje no llegaba a uno de cada diez. Los cigarrillos electrónicos tampoco les son desconocidos: un 23,9% los ha probado.

La droga ilegal más generalizada entre los jóvenes es el cannabis. La edad media de inicio en este psicoactivo está en los 15 años, pero un 13,5% del alumnado con un año menos ya lo probó alguna vez y a un 8,7% ese consumo le queda cerca, en el mes previo. El repunte es “notable”, señala el informe, respecto a 2018, cuando lo declaraba un 6,2 por ciento.

Un aspecto que relacionan con el consumo los estudios sobre drogas en alumnos gallegos realizados por la Universidade de Santiago es la hora de llegada. Casi el 14% del alumnado de 14 años afirma salir al menos dos noches por semana usando como referencia el año previo al estudio y, si bien como reza el informe, la hora de regreso va retrasándose conforme avanza la edad de los menores, con 14 años un 4,2 por ciento regresó más tarde de las 4 de la madrugada la última vez que salió en fin de semana.

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A la hora de abordar la prevención, los expertos enfatizan que es clave educar. Los estudiantes lo suscriben. Según el informe difundido por Sanidade, es casi unánime en el alumnado gallego de 14 a 18 años de secundaria el ver la educación como importante dentro de las acciones que “pueden ser efectivas para resolver el problema de las drogas”. Hay además un sentir mayoritario –con apoyos superiores al 90%– hacia medidas como el tratamiento voluntario a los consumidores para dejar la droga –un 88% valora una terapia “obligatoria”–, el control policial y de aduanas o las campañas publicitarias explicando los riesgos de las sustancias.

En ese listado, en última posición, se encuentra la legalización de “todas” las drogas como medida “eficaz” para solventar el problema: lo señala como sugerencia un 21,7% de los encuestados –casi seis puntos por debajo de la media estatal–. El porcentaje sube si esa legalización solo afectase al cannabis –hachís o marihuana–. Son de ese parecer un 48,7% de los estudiantes de secundaria –un 50 por ciento en el Estado–. Por otra parte, el informe analiza si los jóvenes creen que consumir ciertas sustancias puede suponerles problemas, la denominada percepción de riesgo, que se considera un “freno” a estas conductas.

Esa percepción, indica el documento, es “prácticamente total” en Galicia en lo que atañe al consumo habitual de sustancias como la heroína, cocaína en polvo o éxtasis, pero se detecta un grupo “minoritario” que no lo percibe si el uso es “puntual”. En todas influye cuánto y en el alcohol, además cuándo: 5 o 6 cañas o copas en fin de semana se ven como riesgo por el 79%, aunque la cifra baja al 58% si se trata de una o dos, pero a diario. Fumarse una cajetilla diaria dispara igualmente esa percepción al 96% y en cannabis, el riesgo lo asocian 9 de cada 10 a un consumo habitual.

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