Entre el exhibicionismo y la prostitución: OnlyFans seduce a veinteañeras gallegas

Expertos advierten de que tienen una falsa idea de control y un empoderamiento mal entendido | Muchas ganan tanto dinero que se dedican solo a hacer contenido sexual

Montaje con la página de acceso de Onlyfans

Montaje con la página de acceso de Onlyfans / FDV

Natalia (nombre ficticio) es joven, tiene un trabajo comercial en una empresa de telefonía que le da para pagarse sus gastos, y desde hace meses, también tiene cuenta en OnlyFans (un servicio de suscripción de contenido fundamentalmente sexual). Empezó el día que sus ganas por sumarse al viaje que hacían unas amigas eran mayores que el dinero que tenía en el bolsillo. Fue muy fácil, unas fotos subidas de tono y algún que otro audio para excitar sexualmente al usuario que se lo había pedido, y el dinero ya estaba disponible en su cuenta. Un amigo de su familia la había visto en la plataforma y se ofreció a costearle el viaje a cambio de ver su cuerpo y escucharla dirigirse a él de manera estimulante. Natalia pudo hacer el viaje y se dio cuenta de que, actuando así, podría hacer y tener muchas más cosas a las que, hasta ese momento, no tenía acceso. A pesar de su juventud se siente empoderada y dice, con cierto orgullo, que al final el problema es de ellos por ser estúpidos y por eso ella se puede aprovechar, como lo hizo con el amigo de su padre. “En realidad es la deshumanización de la mujer a través de la mercantilización de su cuerpo, pero muchas de ellas entienden que les da control y ven positivo el empleo del capital erótico”, explica la experta en género, Priscila Retamozo.

"Se naturaliza la violencia sexual contra ellas, en gran medida por el consumo de pornografía entre los jóvenes”

Para Priscila, la explicación por la que hay chicas gallegas universitarias y trabajadoras, que se meten en este denso mundo de los contenidos para adultos, tiene que ver con la manera en la que se autoperciben las mujeres. “Hay una exigencia extrema sobre los cuerpos que la televisión y las redes sociales fomentan. Además, se naturaliza la violencia sexual contra ellas, en gran medida por el consumo de pornografía entre los jóvenes”, explica. Así, estas chicas se mueven a diario entre la prostitución y el exhibicionismo. Retamozo, que trabaja directamente con adolescentes y jóvenes por toda Galicia para educarles en igualdad, dice que no hay un perfil definido de chica que se mete en OnlyFans. Sin embargo, detecta dos situaciones en ellas que parecen repetirse con frecuencia: suele haber algún conflicto con su cuerpo (trastorno alimenticio, por ejemplo) y muchas han vivido previamente actos de violencia sexual en distintos niveles que han normalizado. “Muchas son situaciones como salir de fiesta y que un amigo la lleve a su garaje para tener sexo. Ella, que lo pensó mejor, al final accede por vergüenza, para no parecer pequeña o para que él no se enfade”, cuenta la experta y también recuerda que la mayoría, no se encuentra en una situación de necesidad económica de base.

Empiezan por compartir fotos y deriva en una espiral de sexo difícil de dejar

El paso previo para muchas chicas ‘normales’ antes de darse de alta en OnlyFans es buscar páginas donde se venden bragas usadas o imágenes de pies, según asegura Retamozo. La experta explica también que se trata de una manera de acercarse a un mundo que no les resulta del todo ajeno. Lo tienen tan interiorizado, que hasta les hace gracia que a alguien le pueda interesar su ropa interior usada, dice.

El paso previo a darse de alta en OnlyFans para muchas es vender sus bragas usadas y fotografías de sus pies en páginas fetichistas

Quienes conocen personalmente a alguna de las chicas que tiene canal, reconocen que su carácter siempre fue atrevido y que ya sus fotos en redes sociales solían ser sugerentes por encima de la media. Pero más allá de esto, lo que destacan sus amigos es lo fácilmente que ellas quedan prendadas del ‘dinero fácil’. Lara (tampoco es su nombre real) es gallega y ahora vive en Madrid, empezó porque necesitaba dinero para hacer un máster, hasta ese momento trabajaba en sanidad. La idea era ahorrar con lo que sacara por compartir sus fotos en OnlyFans, pero el dinero que necesitaba lo consiguió en apenas 3 semanas así que pudo matricularse en su curso en la capital. La rapidez con la que hacía dinero en la plataforma la animó a compartir contenidos cada vez más explícitos, hasta que llegó a practicar sexo con otras personas. OnlyFans (que mantiene una política empresarial por la que no se mete en los contenidos para restringirlos) decidió que no podía permitir estas prácticas con personas ajenas a la plataforma. Así que, para mantener el nivel de ingresos, Lara decidió que en lugar de dejar que la vieran en la cama con esporádicos (que se prestaban con consentimiento), lo tendría que hacer con ‘compañeros’ de red social y se lanzó. “Ahora solo vive de eso”, dice un antiguo amigo. Gana tanto dinero que lo que más le preocupa a ella es cómo va a pagar a Hacienda (es autónoma). Sin embargo, no le impresiona que sus amigos o personas cercanas a su familia (hombres mayores) la puedan ver. Ella lo sabe porque la plataforma le permite saber qué usuarios han consumido sus contenidos, aunque no se hayan puesto en contacto directo con ella.

No es prostitución, pero la plataforma permite cobrar por ver y escuchar sexo explícito (la empresa tiene sede en Londres y su negocio extendido por Europa, técnicamente debe ceñirse a la normativa comunitaria, pero de alguna manera sortea la cuestión de la prostitución). Los usuarios (principalmente hombres) deben registrarse con tarjeta de crédito, la usen o no para ‘comprar’ contenidos (o para darle una ‘propina’) a la chica que genera los contenidos sexuales. Las suscripciones al canal de una chica rondan los 5-20 euros mensuales, pero las hay de hasta 45 euros. 

¿Cómo funciona?

  • Ellas cobran el 80% de la suscripción

    OnlyFans es la única plataforma de contenidos donde los autores cobran el 80% de las suscripciones y el 100% de las propinas.

  • Pedidos a la carta por mensaje privado

    Los usuarios que son suscriptores de la cuenta de una de estas chicas, pueden pedirle por privado vídeos o audios a cambio de un precio.

  • Ponen sus ‘ofertas’ en otras RRSS

    Las chicas comparten anuncios en Instagram o TikTok con enlaces para suscribirse a su canal con descuentos especiales.

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