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Galicia, entre las comunidades más restrictivas para pasar de curso

Este año conviven dos sistemas de promoción: uno exige un 5 y otro además impide suspender a la vez Matemáticas y las tres lenguas

Alumnado de Secundaria en un centro educativo gallego. | // MARTA G. BREA

En los últimos años, la Xunta aboga por un examen de la selectividad más homogéneo. La Consellería de Educación alega que el sistema universitario funciona como distrito único, pero existen “17 puertas diferentes”, en alusión a la diversidad de pruebas de acceso a los campus, lo que genera “desigualdad”. Sin embargo, al adaptar la nueva ley educativa, la Lomloe, a cada autonomía, en particular en lo que atañe a los criterios para pasar de curso, existen igualmente diferencias y Galicia y Madrid se codean en el podio de las más estrictas.

Aunque la normativa promovida por la exministra Isabel Celaá limita la repetición de curso a una medida “excepcional” y deja la decisión de forma colegiada al equipo docente al margen de cuántas asignaturas suspenda el alumno, el detalle de cómo se concreta ese particular varía y Galicia es de las que más “condiciones” ponen para poder promocionar superado el umbral de dos suspensos.

A todo ello se suma que, durante este año académico, de transición, convivirá la legislación que traslada la nueva ley a Galicia con la normativa de carácter transitorio que se aprobó el pasado año, de forma que, en la ESO, donde existen mayores diferencias entre una y otra, alumnos de 1º y de 3º, unos 48.000 según las estimaciones del Ejecutivo autonómico, deberán afrontar más requisitos para ascender al siguiente peldaño en la etapa de secundaria que sus compañeros de 2º y 4º, en torno a 47.000.

En los cursos impares, que estrenaron la Lomloe, las reglas de evaluación y de promoción son ya las que establece el decreto 156/2022, de 15 de septiembre, que define la ordenación y el currículo de la educación secundaria obligatoria en Galicia. En el articulado, la Xunta refleja que la decisión de pasar o no de curso se adoptará “de manera colegiada, atendiendo al grado de consecución de los objetivos, al grado de adquisición de las competencias clave establecidas y a la valoración de las medidas que favorezcan el progreso de la alumna o del alumno, y teniendo en cuenta los criterios de promoción”.

Requisitos de promoción

Es en esos criterios donde se desgranan los requisitos. Por un lado, igual que el resto de las comunidades, Galicia garantiza la promoción de quienes aprueben todo o suspendan una o dos materias, si bien añade la coletilla de que en ese cómputo entran asignaturas “no superadas del propio curso y las de cursos anteriores”.

La cuestión es qué ocurre cuando el alumno le quedan más de dos pendientes. En esos casos, la legislación gallega que afecta este año a 1º y a 3º de ESO y que para 2023-24 regirá para todos, instaura que el equipo docente “podrá” decidir la promoción de un estudiante, pero “siempre” que se cumplan a la vez cinco condiciones, entre ellas que se valora que seguirá “con éxito” el curso siguiente, que tiene expectativas “favorables” de recuperación y que esa promoción “beneficiará” su carrera académica.

Pero además se fijan otros dos requisitos más cuantificables: que la media de las calificaciones en todas las materias en ese año sea igual o superior a 5 y además que la suma de los períodos lectivos semanales de las materias con evaluación negativa no supere los diez.

El primero de los requisitos también afectaría a los inscritos en cursos pares, ya que es una solución que la Xunta habilitó a mediados de 2021-22 –la orden es del 25 de enero de 2022– para, según los argumentos aportados entonces por la Consellería de Educación, “garantizar” el derecho del alumnado la una evaluación objetiva” frente al “caos e improvisación generado desde el Ministerio de Educación”.

La normativa final que rige la Lomloe en la ESO para Galicia incorpora como condición asimismo que las materias “pendientes” no pueden sumar más de diez clases semanales. Eso en la práctica implica que las asignaturas con más horas lectivas, como ocurre, por ejemplo en 1º de ESO, con Matemáticas –cuatro horas– y las tres Lenguas –con tres horas cada una– no podrían coincidir a la vez entre las suspensas.

Diferencias por comunidades

Con estas reglas, Galicia se sitúa en el “top” de comunidades más estrictas para promocionar junto a Madrid. Murcia, que amagó con limitar los suspensos, al final adoptó una normativa bastante laxa, aunque pide al equipo docente que “justifique” la decisión si esta es a favor de pasar de curso. Si se examinan los decretos que desarrollan el currículo de la ESO autonomía a autonomía –con la excepción de los de Andalucía, Canarias y Euskadi, que aún no los han publicado–, los matices a la pauta general de que decidan los docentes si un alumno promociona al siguiente curso al margen del número de suspensos, son muy diversas, como se comprueba en la recopilación que aparece en la web del Ministerio de Educación, que en su momento anunció que estaría “vigilante” de que las comunidades se “ajustasen” a lo que fija la Lomloe.

Madrid es de las que pone requisitos de número y de materias: su decreto señala que “para facilitar” la decisión docente, los equipos “podrán decidir la promoción de un alumno con evaluación negativa en tres materias” siempre que dos no sean a la vez Matemáticas y Lengua.

En otro nivel están las que exigen mayorías para decidir. Es el caso de Aragón –que habla de consenso o, si no, dos tercios a favor–, Cantabria –le basta mayoría simple, con voto de calidad del tutor en empates, caso también de la Comunidad Valenciana–, Castilla y León –de no ser por consenso, por mayoría–, Castilla-La Mancha –si no hay acuerdo, se pide mayoría cualificada de dos tercios– y Extremadura –exige una mayoría similar–. En el grupo más fiel a la letra de la Lomloe, sin especificar grados de unanimidad, estarían Asturias, Baleares –como enunciado general, aunque lo regulará en una normativa específica–, Cataluña, Navarra y La Rioja.

La repetición: un fenómeno que va a menos

La repetición de curso ha ido a menos. Con datos del último año disponible en la Xunta, en 2020-21 –primer curso pospandemia, después de que se abriera la mano con el aprobado en 2019-20– constaban 2.360 repetidores en Galicia en la ESO, frente a los 8.300 de un curso atrás. En 2020-21, según el Ministerio de Educación, promocionó casi el 92% de alumnos de 1º de ESO (un 15,5% de estudiantes con suspensos) y más de un 87% de los de 3º (un 18,7% con suspensos).

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