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Los investigadores de la Xunta pasarán una evaluación a los cinco años para ser fijos

El decreto del personal investigador fija incentivos económicos para premiar su rendimiento y la captación de fondos públicos | Tendrán facilidades para moverse a otros centros o empresas

Una investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS). Xoán Álvarez

Los investigadores que trabajan en los centros públicos de la Administración autonómica tendrán al fin estabilidad y una carrera investigadora con incentivos económicos, promoción interna y flexibilidad para trabajar en otros institutos públicos y también en el sector privado. Tras el intento frustrado en 2017 de regular las condiciones de este personal, con contratos solo de cinco años, y que provocó el rotundo rechazo de toda la comunidad investigadora, la Xunta ultima ahora un nuevo decreto que recogerá el Estatuto del personal de investigación de la comunidad autónoma y que ofrecerá de entrada contratos de personal laboral fijo que serán revisados a los cinco años. Transcurrido ese periodo los investigadores serán sometidos a un examen de rendimiento. Si lo superan obtendrán la “fijeza” en su puesto y ya no podrán ser despedidos. Pero además, a partir de ese momento, seguirán sometiéndose cada lustro a evaluaciones que en caso de ser positivas les reportarán sucesivos incrementos retributivos en forma de pluses.

Es la fórmula contemplada por la Xunta en el borrador del nuevo decreto, que se negocia ahora con los sindicatos, y que previsiblemente entrará en vigor “en abril o mayo” del próximo año, según la directora de la Axencia Galega de Innovación (GAIN), Patricia Argerey.

Esta normativa se aplicará a los profesionales dedicados a la investigación que trabajan para un total de 19 centros públicos dependientes de la Xunta, entre ellos los tres institutos sanitarios del Sergas.

Hasta ahora no estaba regulada la figura del investigador en la Administración autonómica y las condiciones laborales en cada centro eran heterogéneas. Algunos de estos profesionales llevan encadenando contratos de corta duración durante años.

Eso cambiará. La Ley de Ciencia, aprobada por el Gobierno, obliga, de hecho, a hacer indefinidos a los investigadores. Y así lo hará la Xunta: unificará todos los contratos y los convertirá en personal laboral fijo.

En el caso del personal investigador que sea funcionario y que, por lo tanto, ya es fijo, “será reclasificado y podrá pasarse voluntariamente a los nuevos contratos”, que les reportarán mejores salarios, según explica la directora de GAIN. “Algunos de ellos hacían tareas de investigación pero su puesto consta como administrativo, así que lógicamente sus condiciones laborales mejorarán al convertirse en personal laboral fijo investigador”, explica.

En la mayoría de los casos, sin embargo, los investigadores trabajan para la Xunta con contratos temporales. En estos casos, estos profesionales se someterán a un proceso de estabilización para convertirse en indefinidos a través de un concurso de méritos.

Eso sí, a los cinco años se someterán a una evaluación de rendimiento y si no la superan, perderán su puesto pues se consideraría despido procedente. Eso sí, se irán a casa con indemnización. Por el contrario, si aprueban, tendrán su plaza asegurada.

A partir de ahí comienza el sistema de incentivos. Por un lado, está el complemento de excelencia, un plus retributivo que se abonará a los investigadores cada vez que obtengan una evaluación positiva en el examen de rendimiento que se realizará cada lustro. Esta paga quedará consolidada y no la perderán.

La evaluación de rendimiento, tanto para asegurarse la “fijeza” como para cobrar el plus de excelencia, será realizada por personal seleccionado en cada centro investigador o departamento además de investigadores externos de prestigio.

Además habrá otro complemento, que, en este caso, no será consolidable. Cada investigador podrá quedarse con un porcentaje de los fondos públicos que capte en concurrencia competitiva.

Por último, se establece un sistema de promoción interna. De entrada los investigadores tendrán unas retribuciones equivalentes a un profesor titular de universidad. Tras adquirir la “fijeza” en la primera evaluación que se hace los cinco años, deberán superar otros dos exámenes más de rendimiento para ascender de categoría. De esta manera a los 15 años su nómina será como la de un catedrático, más abultada por lo tanto, y pasarán a considerarse investigadores séniors.

Desde GAIN advierten que no pueden desvelar las cuantías de las retribuciones y los pluses puesto que aún están pendientes del visto bueno de la Consellería de Facenda y de los sindicatos.

La otra mejora importante en la carrera investigadora será que se abre la puerta a la movilidad de los investigadores de la Xunta. “Hasta ahora era francamente imposible”, explica Patricia Argerey.

Habrá distintas fórmulas. Se permitirán estancias formativas en otros centros: hasta un máximo de dos años cada lustro.

El personal investigador de un centro podrá adscribirse temporalmente tanto a tiempo parcial como completo a otra institución pública o privada.

Y además se concederán excedencias temporales de hasta 5 años para trabajar en otros centros públicos de investigación o para trabajar en el sector privado tanto por cuenta ajena como por cuenta propia. En estos casos, se le reservará el puesto de trabajo y también se mantendrá su evaluación de rendimiento para cobrar los complementos. “Esto se da de forma muy importante en investigadores con mucho enfoque a mercado. Hay, de hecho, varias spin offs y esos investigadores lo que quieren a veces es pasarse a la empresa que desarrolla su proyecto para pilotarlo durante al menos cinco años”, explica Argerey.

Se les da estabilidad y hacemos más atractiva la carrera investigadora

Patricia Argerey - Presidenta de GAIN

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"Será un incentivo para que profesionales de fuera vean aquí una oportunidad para trabajar”

–¿Qué ventajas tendrá el nuevo decreto que regula al personal investigador?

–El objetivo es estabilizar a los investigadores que vienen trabajando en centros públicos desde hace años y que por diferentes razones no tienen las mejores condiciones y no son homogéneas desde el punto de vista laboral. Pero además creo que hay un elemento importante que es que deja una regulación y una normativa que permite que los centros puedan crecer, reforzar sus equipos y dotarse de equipo especializado. Es una vía para reforzar estos centros.

–¿En qué condiciones estaban hasta ahora?

– El problema viene de que en España solo hay reguladas dos carreras para el personal investigador: las de la gente del CSIC y las del propio personal investigador de las universidades. Fuera de estos ámbitos no existen las figuras de los investigadores para los centros públicos de investigación. Y la Ley de Ciencia que se acaba de modificar tampoco lo resuelve porque dice que hay que contratar a los investigadores de forma indefinida pero no les crea una carrera, con la posibilidad de promocionar. Nosotros vamos más allá. Además de dirigir esta normativa a mejorar sus condiciones y hacer más atractiva la carrera investigadora para los investigadores, también vamos a regular la del personal técnico que participa en proyectos de investigación. Se trata de profesionales de investigación con titulación superior que desarrolla tareas de gestión de equipos humanos, de infraestructuras científicas o tecnológicas.

–¿Cuántos investigadores tiene la Xunta?

–No puedo responder a eso. Precisamente este proceso lleva aparejado un proceso de análisis de los propios puestos de trabajo. Cuando hay un puesto de investigación y está totalmente claro, no hay dudas. Pero en algunos casos hay que analizar y evaluar si se desempeñan funciones investigadoras en los puestos de trabajo. En base a eso veremos a quien puede afectar el decreto.

–¿Creen que esta nueva regulación ayudará a captar y retener talento?

–El problema de la captación de talento es un problema histórico que tenemos en España. Pensamos que este decreto puede ser un incentivo para que otros investigadores que puedan estar en otras comunidades vean una oportunidad de hacer aquí una carrera investigadora segura, con unas buenas condiciones laborales, con estabilidad y con todos los requisitos que un investigador necesita. No solo va a ser un beneficio para los investigadores sino para los centros que con esta normativa podrán contratar lo que realmente necesitan, los perfiles que requieran, ser competitivos, darles un horizonte profesional, y por lo tanto ser atractivos, porque a día de hoy era prácticamente imposible hacer esto en cualquier centro de los que dependen de la Xunta. 

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