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Conflictos entre padres y madres obligan a la Xunta a vigilar las visitas a 8.000 niños

Puntos neutrales de la administración sirven de escenario para que los progenitores mantengan contacto con sus hijos sin verse entre ellos | Drogas, discusiones o denuncias, entre las causas

“La culpa de todo es de tu madre”. “Tu padre no quiere que te vea”. Frases como estas son a veces susurradas por parte de algún progenitor a su hijo durante las visitas vigiladas en los puntos neutrales de la Xunta para mediar en separaciones conflictivas que derivan en órdenes judiciales o administrativas que obligan a establecer un contacto entre hijos y padres y madres supervisado. En Galicia, estos problemas familiares obligaron el año pasado a que 7.684 menores de edad viesen a sus progenitores en alguno de los Puntos de Encontro Familiar que la Consellería de Política Social tiene en cada una de las siete ciudades.

Para que las visitas a los menores se realicen mediante este sistema es necesaria una orden judicial o administrativa de los equipos de menores de la Xunta o de los ayuntamientos. Las causas abarcan desde problemas de alcoholismo o drogadicción, a estancias en prisión, denuncias de presuntos abusos, maltratos o, en la mayor parte de casos, divorcios problemáticos con falta de acuerdo entre la pareja. Resulta tanta la tensión, que en la mitad de casos las visitas son tuteladas, es decir, con un miembro del Punto de Encontro presente en todo momento y a corta distancia. “A veces hay que atender mucho, incluso a lo que se dice al oído”, alerta Maite Forján, coordinadora del centro de Santiago de Compostela.

Maite Forján conversa con una pareja en la sala central del Punto de Encontro Familiar de Santiago de Compostela. XOÁN ÁLVAREZ

El año pasado de los 7.684 niños que tuvieron que ver a alguno de sus padres mediante este sistema, 3.972 visitas fueron supervisadas, con un monitor pendiente a cierta distancia, y 3.712 tuteladas, con este presente en todo momento. En Vigo, las visitas tuteladas fueron mayoritarias, con 1.577 casos frente a 445 supervisadas. En Galicia, la cifra de estos niños fue de 4.815 en 2018, 6.724 en 2019, 5.998 en 2020 y las citadas 7.684 del año pasado, según las estadísticas elaboradas por Política Social.

Evolución del nº de niños con visitas tuteladas en Galicia

El propio centro de Santiago ilustra la tensión de estos dramas familiares. La puerta de entrada solo puede abrirse desde dentro y existe otra lateral que permite que la pareja no se cruce ni se escuche cuando se intercambian a los niños. “En algunos casos, solo oír la voz de uno de ellos desencadena un problema”, admite Forján.

Son los adolescentes “los que peor lo llevan” porque ya perciben las causas de los problemas. Los niños más pequeños se adaptan más fácilmente. “Eso sí, les recomendamos siempre a los padres que les digan la verdad adaptada a lo que ellos preguntan y a su edad. Por ejemplo, cuando es un tema de una estancia en prisión, les pedimos que no les mientan y que les expliquen que igual que se castiga a un niño cuando hace algo mal, pues también le pasa a un adulto”, detalla Forján sobre las técnicas para que los pequeños se adapten a ver a su padre o a su madre en un centro cerrado, sin posibilidad de ir a un parque aunque esté enfrente y con una frecuencia que varía, pero que normalmente es quincenal durante un máximo de dos años. En muchos casos, se soluciona cuando judicialmente se pacta un régimen de visitas.

La entrevista inicial de los psicólogos y técnicos del Punto de Encontro permite informar a los padres de que no serán juzgados, de que deben adaptarse a esta situación y de las posibilidades que ofrece para solucionar. A pesar de ello, los técnicos emiten informes enviados al juzgado sobre el caso. “Descriptivos, no podemos aportar opiniones”, aclara Forján.

En algunos casos, sobre todo en los casos más jóvenes, es necesario incluso explicar en qué consiste la paternidad o la maternidad. “Hay a quien hay que enseñarles que si el niño tiene partido, hay que levantarse el sábado a las 8 y llevarlo, no estar en el sofá”, ilustra Forján, que aclara que en la mayoría de parejas la evolución acaba resultando positiva.

Maite Forján, coordinadora del centro de Santiago de Compostela XOÁN ALVAREZ

“Esta época es muy conflictiva por el gasto de la vuelta al cole”

La obligación de visitar a los hijos por mandato judicial puede estar relacionada con presuntos casos de abusos, pero estos son muy minoritarios. Abundan los conflictos económicos y el fin del verano incrementa la tensión. “Esta época es muy conflictiva por los gastos extra de la vuelta al cole. Existen sentencias que pautan los gastos de manutención, pero no estos gastos de libros, ropa y demás”, comenta Forján, que aclara que en estos casos no se recogen los de violencia de género, en los que el juez suele suspender las visitas.

Las visitas controladas por los técnicos del Punto de Encontro suelen ser quincenales y durante un máximo de dos horas por sesión. “Disponen de una sala para cada familia y si la situación es buena, pueden acceder a esta sala central. Por eso no tenemos más de tres encuentros al mismo tiempo”, comenta la responsable del centro de Santiago, que cuenta con un espacio con futbolín, juguetes y mucha luz, aunque sin que pueda verse el interior desde fuera. “Es para evitar problemas y que un padre o una madre se vean”, explica antes de aclarar que pueden suspender, como han hecho en ocasiones, visitas si uno de los progenitores llega bajo los efectos del alcohol u otras sustancias o en actitud agresiva.

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