La teleasistencia avanzada llegará el año próximo a 10.000 mayores en Galicia

Política Social usará fondos europeos para aumentar un 42% los beneficiarios: 3.000 más. Todos recibirán la atención que permite geolocalizar a los dependientes o detectar humo en el hogar

Loli y su marido, Gerardo, con el dispositivo de geolocalización que utiliza este. |   // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

Loli y su marido, Gerardo, con el dispositivo de geolocalización que utiliza este. | // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA / Daniel Domínguez

Daniel Domínguez

Daniel Domínguez

Ricardo López se perdió el pasado miércoles tras salir de su casa por la mañana en el barrio ferrolano de Caranza. A sus 78 años, fue víctima de los problemas de memoria que padece y que contribuyeron a desorientarlo y a darle un susto a sus familiares, que, debido a su tardanza en regresar a casa, avisaron a las autoridades. A las nueve de la noche, un miembro de Protección Civil lo localizaba en perfecto estado. Evitar este tipo de situaciones, pero también riesgos de incendio o incluso caídas, es el objetivo de la modernización del sistema de teleasistencia para mayores dependientes en Galicia. El modelo avanzado de última generación y a la “carta”, con la posibilidad de geolocalizar las 24 horas el día a los usuarios o de detectar humos en su hogar, se extenderá a todos los beneficiarios de este sistema a lo largo del año próximo.

La Consellería de Política Social recupera el plan que manejó en 2019 y cuya implantación frenaron las consecuencias de la pandemia. Ahora, usará los fondos Next Generation de la Unión Europea para mejorar este sistema, cuyos beneficiarios pasarán de los actuales 7.043 a 10.000, según consta en los documentos iniciales de los presupuestos del departamento para 2023.

Esta decisión supone un salto cualitativo no solo en la cifra de beneficiarios de un servicio que presta Cruz Roja y que financia la Xunta, sino en los servicios recibidos. En la actualidad, de los 7.043 usuarios, solo 1.376 disfrutan del modelo más avanzado (con geolocalización o detección de humo). Los 5.667 restantes cuentan con el modelo básico, consistente en un dispositivo domiciliario asociado a un pulsador que el mayor dependiente lleva siempre consigo, normalmente mediante un colgante en el cuello, y que pulsa si sufre algún percance. En ese momento, recibe una llamada de Cruz Roja a su domicilio.

La teleasistencia avanzada supone un salto de calidad en la atención. “En la actualidad, tenemos varios tipos de prestaciones de este modelo. Uno es la protección integral en el hogar, pensado para personas con una capacidad cognitiva plena, pero con poco apoyo familiar o que viven solas. Se instalan sensores que mejoran su seguridad y que se monitorizan, como detectores de humo o de gas”, explica Alfredo Silva, subdirector de Innovación Sociosanitaria de Política Social.

Otro servicio es el de la geolocalización las 24 horas del día mediante un gps similar a un teléfono móvil pensado para personas “con competencia suficiente para salir a la calle, pero con problemas de deterioro cognitivo, especialmente en estadios precoces”.

Además, Política Social quiere potenciar una mayor frecuencia de llamadas para conocer la situación del dependiente, un elemento “asociado a la estrategia contra la soledad no deseada” , aclara Silva.

La teleasistencia es un servicio vinculado a las prestaciones para dependientes, que en función de la renta puede ser gratuito u obligar a un copago de 5 euros. El modelo avanzado no será uniforme, sino que se ofrecerá un servicio específico adaptado a las necesidades de cada persona. Lo habrá con geolocalización, con móvil geolocalizable, con sensores de humo o con todos ellos. Irá incorporando las posibilidades que ofrezca la evolución tecnológica.

“Trabajamos en mejorar las prestaciones, como los sensores de caídas, pero buscamos que sean lo menos intrusivos posibles. Algunos sensores detectan la falta de movimiento en el baño, por ejemplo, durante 10 minutos. Nos puede generar una alerta de riesgo de caída. Queremos testar aplicaciones que hay en el mercado para mejorar el sistema”, avanza Silva.

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Hace once años, la vida de Gerardo y de toda su familia dio un vuelco cuando sufrió un ictus que le causó afasia, imposibilitándole el habla, y le paralizó la mitad del cuerpo. Dos años después, logró ser beneficiario de las prestaciones asociadas a la Ley de Dependencia y gracias a ello cuenta con un modelo de teleasistencia avanzada, que mediante un gps que siempre lleva encima permite a Cruz Roja monitorizar su localización en todo momento. “Si se pierde o se despista, esta es la única opción para localizarlo”, asume su hija Alexandra, que, aun así, propone mejorar el servicio. “Para nosotras, sería mejor controlar directamente dónde está y no que lo hagan desde el servicio de Cruz Roja y luego nos llamen, pero aun así nos da seguridad”, apunta. Gerardo, de 69 años, vive con su esposa, Loli, en una casa a las afueras de Vigo, un entorno donde convive con familiares cercanos y vecinos que conoce. “Tiene cierta autonomía. Necesita una persona que viva con él, pero sus rutinas diarias las realiza solo. Da paseos por la zona, baja a la fuente a por agua y cuando tiene cita de fisioterapia baja un kilómetro él solo para coger el autobús”, relata Alexandra, que reconoce algún susto vinculado a los problemas existentes para comunicarse con su padre.

“A veces llamamos a fisioterapia para comprobar que llegó, porque él no puede hablar, pero a veces si se retrasa pues claro que hay inquietud. Pero nunca se ha perdido por desorientarse, sino que a lo mejor no entiende bien lo que le decimos o se entretiene y llega más tarde”, comenta. Para esos momentos, Cruz Roja ofrece siempre la posibilidad de localizarlo mediante el gps que lleva encima. “Es como un teléfono móvil, solo que no se puede usar para hablar”, lo describe Alexandra, que reconoce el alivio que supone contar con este sistema de teleasistencia avanzada, mejor adaptado a las necesidades de su padre que el modelo básico con pulsador, inservible fuera del domicilio.

Alexandra destaca el papel de su madre como cuidadora, a la que la permanente geolocalización de su marido reduce el miedo a que este se pierda o no logre pedir ayuda si sufre cualquier percance fuera de su hogar. “Mi hermana y yo intentamos también darle algo de respiro y que viaje para evadirse un poco, porque, si no, está pendiente de él las 24 horas. Aun así, cuando lo hace no desconecta al 100%”, reconoce la hija de Gerardo.

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