Comunidades de vecinos plantean reducir horas de calefacción ante el alza del 30% de las cuotas

Administradores de fincas: “Estamos preocupados, será un invierno convulso”

Un camión cisterna que lleva combustible para la calefacción de edificios.

Un camión cisterna que lleva combustible para la calefacción de edificios. / FdV

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Muchas comunidades de vecinos gallegas se plantearán este año retrasar el encendido de la calefacción más tarde del tradicional 1 de noviembre, así como proceder a su apagado antes del final del invierno o incluso reducir el número de horas en las que la caldera central esté encendida. Racionalizar los consumos al máximo, también de agua caliente sanitaria. Así lo asegura el vicepresidente segundo del Colegio de Administradores de fincas de Galicia, Antonio Maigler, que reconoce que “ya se constata un aumento de la morosidad del 30% en las comunidades de vecinos por el aumento de las cuotas” –al dispararse las tarifas energéticas– y que los impagos van “in crescendo”. “Será un invierno convulso”.

La subida del gas viene a dar la puntilla a una época difícil para mantener las cuentas comunitarias saneadas. “Una factura de 25.000 euros en combustible de una comunidad el invierno pasado podría triplicarse y subir hasta 75.000 euros”, asegura. No se trata de “reajustes”, sino de que “las cuotas comunitarias subirán un 20 o un 30% y las comunidades que tengan la tesorería muy justa van a tener verdaderos problemas”, añade Maigler. Tanto es así que en algunos casos, proveer de gas al edificio podría suponer una derrama extra. “Estamos preocupados; tenemos que darles una mala noticia a nuestros vecinos”, avanza Maigler.

El parque de viviendas que aún cuenta con calefacción central sin contador individual en Galicia podría ascender a unas 90.000 –eran 89.873 viviendas el año pasado, de ellas unos 36.848 pisos en Pontevedra, según la empresa de capital gallego “Existe Energy Services”–. Y la crisis del gas amenaza con multiplicar este invierno las facturas de esta calefacción central, lo que sumado a la subida de la luz y a la actualización de contratos de limpieza y mantenimiento con un IPC disparado, aboca a las comunidades de propietarios a subir las cuotas y a recortar gastos. Por citar un ejemplo, de 100 a 150 euros, según explican expertos gallegos consultados.

La amenaza es mayor en Galicia, puesto que hay zonas del interior que pasan el invierno cerca de los cero grados y también en el norte de España, donde la cuota de la calefacción central “el año pasado ya pegó una subida fortísima”. Por ejemplo, en Navarra muchas comunidades tuvieron que hacer derramas de entre 800 y 1.000 euros”, reconoce el tesorero del Consejo general de los Administradores de fincas colegiados, Peio Mendia.

El gasóleo de calefacción, que en 2020 costaba 7.850 euros los 15.000 litros, alcanza ahora hasta los 18.000 euros, y una factura de gas que en enero de 2021 era de 12.684 euros y en enero de este año de 43.000 con el precio actual puede llegar a los 95.000.

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En los edificios con calefacción central el precio del gas supone entre el 50% y el 55 % del gasto, por lo que las facturas se dispararán más que en los de calefacción individual, donde los expertos consultados prevén una subida del 15 %. Otras vías de ahorro son la instalación de calderas más eficientes o de contadores individuales en los edificios con sistemas de calefacción o refrigeración central, que hacen que la comunidad consuma un 20 % menos.

Por otra parte, las comunidades de propietarios tienen hasta mayo de 2023 para decir adiós a la calefacción central –la medida exigida por Bruselas marca que los edificios deberán instalar contadores individuales o repartidores de costes para reducir el consumo–. Este podría ser, aseguran, el espaldarazo definitivo a esta medida. “Esto forzará la instalación de contadores individuales, para que realmente cada vecino pague por su consumo”, indica

Según datos de Ista, empresa instaladora de repartidores de coste, antes de mayo de 2023 alrededor de 1,5 millones de viviendas en España tendrán que contar con estos dispositivos (contadores y repartidores) para cumplir la normativa, bajo riesgo de sanciones de entre 1.000 y 10.000 euros.

El Consejo de Ministros aprobó también hace unos días la bajada del IVA del gas de las comunidades de vecinos del 21 % al 5%, pero “siendo bueno, no alivia la gran subida que se va a dar”, avanzan.

Según aseguran los administradores de fincas, hay comunidades que ya negocian precios fijos del gas a dos años con las grandes distribuidoras. Para las calderas individuales el Gobierno ha regulado una tarifa de 0,0549 euros/kw, con “la paradoja de que en un chalet de lujo una persona puede tener una tarifa regulada por el Estado y en una VPO con calefacción central se le va a disparar el gas diez veces su precio”, se quejan.

Otro gasto importante para las comunidades de vecinos, la luz, ha doblado su precio y, por ejemplo, un portal con ascensor de un edificio medio que en 2019 pagaba 675 euros de media llega a 1.505 y un garaje que pagaba 5.380 euros, a los 11.511.

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Las subvenciones con cargo a los 3.450 millones de euros de fondos europeos Next Generation que hay previstos para mejorar la eficiencia energética de las viviendas se perfilan, asimismo, como una oportunidad para ahorrar hasta un 30 % en el consumo. ¿Qué está ocurriendo en Galicia? El presidente del Consello Galego de Arquitectos técnicos, José Manuel Grandío y gran experto en materia de eficiencia energética, defiende las “grandes ventajas” de estas ayudas europeas que “permiten reducir el consumo de un edificio hasta en un 90%” con una subvención que alcanza en muchos casos el 80% de la obra, en función del ahorro energético que representen.

“La edad media de los propietarios de las comunidades de vecinos, que sobrepasa los 50 años condiciona que, en muchos casos, prefieren dejar las obras en manos de sus hijos”, y eso hace que la solicitud de estos fondos aún no cuaje. “Somos el penúltimo país de Europa en gestionarlos y, sin duda, es desaprovechar una oportunidad única”, valora Grandío. Además, el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), asegura, avanza una parte del presupuesto de la obra que también cuenta con préstamos financieros.

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