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Las mareas y Podemos reman contra la corriente

Solventar las rencillas internas y sellar alianzas para las locales de mayo marcará la agenda de este espacio a partir del otoño

Martiño Noriega, desde la izquierda, Xulio Ferreiro y Jorge Suárez, en Santiago en 2017. | // XOÁN ÁLVAREZ

A comienzos de los años 70, Bob Marley cantó al amor con In high seas or in low seas. Prometía que cuando la marea fuese alta, o cuando estuviese baja, él estaría al lado de los suyos. La metáfora marítima viene a cuento de la escasa fraternidad con que finalizó el ciclo político 2014-2019 para las conocidas como mareas, los espacios políticos que surgieron a la izquierda de BNG y PSdeG, que llegaron a alcanzar las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol y fueron avanzadilla de la nueva política. Ahora, con la vista puesta en las municipales de mayo, toca reconstruir los restos del naufragio, si por ello se entiende el fracaso de mantener las expectativas en los comicios locales de hace tres años y medio, cuando perdieron sus joyas de la corona.

Las elecciones de mayo constituyen un test sobre el cambio político que insinúan no solo las encuestas, sino la victoria solvente del PP en Andalucía. Por un lado, los populares de Alberto Núñez Feijóo sienten que remontan el vuelo mientras le cortan el paso a Vox y Ciudadanos se acerca a la desaparición. En la izquierda, el PSOE trata de frenar el desgaste a Pedro Sánchez por una inflación que supera el 10% y no se sufría desde los años 80 y la nueva izquierda busca su futuro encomendada, por un lado, a Yolanda Díaz como salvadora y cabeza de cartel, pero amenazada por las discusiones internas que ya le costaron millones de votos en los últimos años.

En Galicia, las municipales marcarán el estado de salud de esa nueva izquierda o autocatalogada como rupturista, que en 2020 desapareció del Parlamento gallego, perdiendo sus 14 escaños. De momento, las perspectivas no resultan demasiado optimistas.

“Debería haber acuerdo para que Podemos y las mareas vayamos juntos en Vigo, Santiago y A Coruña. Si eso se produce, deberían tirar del carro y facilitar las cosas en otros lugares”, apunta una fuente de este espacio político.

A las rencillas internas en cada concello, se une el contexto estatal, con Unidas Podemos (Podemos e Izquierda Unida) en horas bajas, apoyando el proyecto de Yolanda Díaz, llamado Sumar, pero reticente a perder peso interno y en las listas electorales.

“La marca Podemos está desgastada y el partido tiene que entenderlo para no dañar más a Yolanda, que es el principal activo, aunque Sumar no se presente a las municipales ni a las autonómicas de mayo”, sostiene este fuente, en alusión a los choques públicos entre una Díaz más pragmática y un Podemos con un discurso crítico respecto al Gobierno del que forma parte.

Podemos resulta casi marginal en Galicia. En el último año ha ganado diez agrupaciones hasta contar con medio centenar activas, es decir, está presente en menos del 20% de los 313 concellos de la comunidad. Las mareas potentes están limitadas a Santiago, Vigo, A Coruña y Ferrol, fuera de los gobiernos, y Anova está desaparecida.

A finales de septiembre y comienzos de octubre, Podemos lanzará las primarias para elegir a los referentes en los municipios donde decidan presentar candidaturas, que no serán ese medio centenar. Luego negociarán posibles alianzas.

“Somos conscientes de que existen cambios en el contexto político y la derecha está fuerte. No estamos en 2015, sino en 2022, pero tengo esperanza”, expone Antón Gómez-Reino, diputado en el Congreso y líder de Podemos en Galicia. “Nuestro objetivo debe ser condicionar los gobiernos municipales y conseguir en ellos lo que hemos hecho en el Gobierno central”, añade sobre sus objetivos, si bien rechaza detallar el estado de su formación en las urbes.

Esa es una de las claves de un partido que vive horas bajas como marca, al igual que Izquierda Unida, la otra pata de Unidas Podemos.

Hace cuatro años, los problemas internos impidieron sellar alianzas de mareas y UP en 14 ayuntamientos, entre ellos Ferrol, Lugo, Pontevedra y Ourense. En estos tres últimos, donde sumaban 9 ediles, perdieron toda la representación.

En Vigo y Santiago, con Marea de Vigo y Compostela Aberta, las opciones de repetir candidatura única son las más altas de Galicia, pero no así en A Coruña. Allí, la única edil de Podemos en el consistorio rechazó integrarse en el grupo de la Marea Atlántica y las posturas parecen alejadas. Gómez-Reino, sin embargo, confía en llegar a un acuerdo.

El debilitado estado de este espacio político puede resultar el mejor aliado para sumar fuerzas, aunque las rencillas personales lo complican en Pontevedra, Lugo y Ourense. En Vilagarcía, por ejemplo, Podemos e IU, que tienen representación municipal, confían en repetir alianza.

El problema reside ahora en la elección de candidatos, descapitalizado este espacio de referentes. Fuera de la política están los exalcaldes de Santiago y A Coruña, Martiño Noriega y Xulio Ferreiro, y suenan como sustitutos Xan Xove y Marta Lois, participante esta última en el proyecto Sumar de Yolanda Díaz.

En Vigo repetiría Rubén Pérez, mientras que el único de los alcaldes del cambio en activo y con acta de concejal, Jorge Suárez, sopesa si repetir como cabeza de cartel en Ferrol. Pontevedra, Lugo y Ourense resultan una incógnita.

A las mareas municipales les toca remar contra la corriente o dejarse llevar al fondo por ella.

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