Las llamas no solo devoran bosques y a veces los bienes inmuebles de los vecinos, sino también el patrimonio. Ayer el incendio de Oímbra, que se inició en la parroquia de Chas el pasado domingo, arrasaba la capilla de Santa Ana, que se cree que fue un eremitorio altomedieval. Solo “quedaron las paredes”, hasta la santa sucumbió, explicó la regidora de la localidad, Ana María Villarino, a Europa Press, aunque ha avanzado ya que se va a restaurar y que para ello cuenta con el compromiso de la Xunta.

El de Oímbra, en As Chás, es uno de los ocho incendios que ayer castigaron a la provincia de Ourense en mayor o menor medida. A última hora la Xunta lo daba por “estabilizado” tras calcinar 70 hectáreas. Igualmente consideraba estabilizado el de Ríos, en Fumaces e A Trepa, tras consumir 103. y pasaba a ese estadio el gran incendio de Laza-Chandrexa de Queixa, tras consumir 2.100 hectáreas. En la lista de activos, como tales, ya no figuraba a última hora ningún fuego. Porque cedían por fin y eran extinguidos los de San Cosmede de Cusanca, en O Irixo (680 hectáreas), el de Astureses, en Boborás, con 119 hectáreas afectadas, el de Casaio, en Carballeda de Valdeorras (440) y el de Pentes, en A Gudiña (76 hectáreas).

Por el contrario, desde las diez de la noche del domingo se sumaba al listado otro incendio forestal en Castrelo do Val, en Castrobecerros, que, según informa la Xunta, se inició en varios focos y que “todo apunta que fue intencionado”. Al final de la jornada, Medio Rural lo incluyó entre los controlados, aunque ya habían sucumbido a las llamas 175 hectáreas.

Además de en Ourense, el fuego seguía amenazando ayer a la parroquia de Torbeo, en Ribas de Sil (Lugo), que los efectivos de extinción entienden estabilizado con un balance de 40 hectáreas.