“Galicia continúa inmersa en un proceso de reducción de las tasas de natalidad y fecundidad”, sentenciaba el Instituto Galego de Estatística hace menos de medio año. La resaca del fenómeno lleva años llegando a las aulas. Cuando hace un año la Xunta informaba de la vuelta al colegio de los escolares de Infantil, Primaria y Especial, sus estimaciones elevaban los alumnos en centros públicos a 131.000 cuando habían sido 137.000 en 2019-20, en el que hizo su irrupción la pandemia. Esta vez, trabaja con una previsión de superar por poco las 128.000 matrículas. Pese a esa caída de estudiantes, que se traduce en alrededor de 9.200 bajas en tres años, los centros de Infantil y Primaria ganarán 130 aulas con respecto a 2019.

La Consellería de Educación resalta ese dato en un comunicado difundido ayer, al hilo de la publicación en el Diario Oficial de Galicia de la modificación de las unidades (aulas) y puestos de trabajo docentes de cara al nuevo curso en estos niveles de la enseñanza. En esa reordenación hay escuelas de educación infantil, como la de A Nosa Señora do Carme, en Marín, o la Vagalume, en Vilagarcía, que se subsumen en centros más grandes y otras que desaparecen por no reunir el mínimo de matrículas, caso del CEIP de Sillobre, en Fene, con tres niños, y el de Merza (Vila de Cruces), que no registró ninguna inscripción. La Xunta dice que “en todos los casos, estas decisiones son fruto del consenso de las comunidades educativas y de las administraciones locales”.

El sindicato CIG exponía ayer unos cálculos diferentes, al comparar la cifra de unidades en funcionamiento previstas para el curso que viene con la del que acaba de finalizar. Así, en un comunicado, y tras un estudio “rápido”, eleva a 59 las unidades que se perderán con respecto a 2021-22 y además indican que eso supondrá casi cien docentes menos en el sistema educativo en los niveles de Infantil y Primaria. El sindicato ya denunciaba el pasado mes cómo “los recortes de profesorado se extienden por la práctica totalidad de los centros y provocan la reducción de la oferta educativa” y ayer incidía en que la Consellería “sigue adelante con el desmantelamiento de la enseñanza pública”.

Asimismo, mientras el sindicato considera que la Xunta pierde una “gran oportunidad” para iniciar una bajada de ratios y “aumentar” la calidad de la enseñanza, Educación, por su parte, sostiene que las ratios establecidas por la normativa estatal para las etapas de Infantil y Primaria son de 25 niños por aula y que en la comunidad siete de cada diez clases tienen 20 alumnos o menos.