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Faro de Vigo

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Los concellos pasaron 125.000 recibos más del catastro y ya recaudan 600 millones

La regularización de bienes sin registrar eleva las facturas del IBI | Estos ingresos locales experimentan la menor subida en dos décadas | Aun así, este impuesto bate su récord

Vivienda en el rural gallego. Iñaki Osorio

Las oficinas de recaudación de los ayuntamientos gallegos tramitaron el año pasado 125.845 recibos más del impuesto de bienes inmuebles (IBI), conocido como catastro, que en 2020, un incremento vinculado a la regularización de bienes sin inscribir en los registros de la propiedad. Aun así, la congelación de las tasas contuvo la recaudación por este concepto, que rozó los 600 millones de euros, batiendo el récord histórico en Galicia.

La cifra de recibos emitidos en 2021 sumó 3.444.610 y generó 598,3 millones de euros a las arcas municipales, según los datos de la Dirección General del Catastro y las liquidaciones contables del Ministerio de Hacienda. Pero, ¿por qué aumentan los recibos y la recaudación apenas crece en 2,4 millones? Pues porque las tasas impositivas se mantuvieron tras los catastrazos del pasado y la venta de viviendas obligó a regularizar construcciones hasta ese momento fuera del radar de la administración local.

“Es tema muy habitual en Galicia que algunas construcciones, sobre todo en el rural, no estén inscritas en el registro. Cuando tienen que venderse, obligatoriamente se inscriben y el gran año en la venta de inmuebles en Galicia [en 2021] seguro que ha hecho que este dato aumentase”, apunta Carlos Debasa, presidente de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalín). “A eso se añade la regulación por créditos, herencias u otros factores, que obligan también a que estas casas históricamente sin inscribir vayan ahora al registro”, añade.

Desde la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) coinciden con esa explicación y apuntan a la regularización de propiedades como explicación al incremento del 3,6% de los recibos emitidos. Se trata de 125.845 más que en 2020 hasta alcanzar 3.444.610. De ellos, la mayoría (2.728.680) corresponden al IBI urbano, mientras que otros 714.402 pertenecen al rústico. Solo 1.528 se refieren a los bienes de categoría especial, como propiedades con algún tipo de protección.

La evolución es similar. Los recibos de IBI urbanos crecieron en 88.891 hasta los 2.728.680, mientras que los rústicos ganaron 37.188 hasta sumar 714.402. En el caso del régimen especial, la cifra descendió ligeramente (-234) y llegó a 1.528.

El IBI constituye la principal fuente de ingresos impositivos de las entidades municipales, a distancia del conocido como rodaje (impuesto sobre vehículos de tracción mecánica), que en 2021 les generó 132 millones, es decir, 4,5 veces menos que el catastro.

De los más de 598 millones procedentes del IBI, la mayor parte corresponden el IBI urbano, que alcanzó los 546,6 millones el año pasado, por 18,1 de los bienes rústicos y los 33,5 de los especiales. En total, el crecimiento es de apenas 2,4 millones, el menor en casi dos décadas, según las estadísticas del Ministerio de Hacienda.

Las inmobiliarias destacan que en Galicia es común la falta de inscripción

El catastro se situó en el centro del debate público en la anterior crisis, la financiera desatada a nivel mundial a finales de 2008 con la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, que arrastró todo el sistema como un castillo de naipes.

Desde entonces, el crecimiento de la recaudación fue constante. En 2008 esa cifra era de casi 307 millones de euros, que aumentó cada año: 344 en 2009, 375 en 2010, 385 en 2011, 433 en 2012, 463 en 2013, 478 en 2014, 496 en 2015, 508 en 2016, 521 en 2017, 564 en 2018, 588 en 2019, 595 en 2020 y más de 598 en 2021.

Esos incrementos se explican por el aumento del parque de viviendas, por la subida impositiva aprobada en 2012 y 2013 por decisión del Gobierno de Mariano Rajoy (PP), que trataba de reducir el déficit público para impedir el rescate de toda la economía española, limitado finalmente al sistema financiero, y las campañas de regularización aplicadas por el Catastro. Sus inspectores se lanzaron a notificar a dueños de casas no solo la necesidad de declarar sus inmuebles, sino construcciones añadidas como piscinas, galpones o garajes. En un lustro, se descubrieron más de 450.000 propiedades ocultas hasta entonces para la administración, según Hacienda.

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