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Los donantes de órganos se quedan sin relevo: las altas se desploman un 60% en dos años

Menos de 500 jóvenes se sumaron al listado altruista en 2021 y en los pensionistas no llegan a 70 | En 2021 se registraron 1.681 nuevas altas, la cifra más baja de la década

Los gallegos que se apuntan a donantes de órganos se desploman un 60% en dos años. Alba Villar

Hay quienes dejan tras su paso por el mundo un legado de vida. Y no por tener descendencia, sino al ceder sus órganos para que otros puedan conservar la suya. Galicia ha podido presumir largo tiempo de su generosidad. De hecho, en 2019 la comunidad no solo alcanzaba la cifra récord de donaciones desde que sus hospitales realizan trasplantes, sino también el mínimo histórico de negativas familiares. Eran cifras que para el Sergas “ponían de manifiesto el carácter solidario de la ciudadanía gallega”.

Sin embargo, a partir de ese año el entusiasmo por dejar “testimonio” del deseo de ceder órganos tras el fallecimiento a través de la tarjeta de donante se ha enfriado y 2020 y 2021 se han cerrado con las cifras más bajas de nuevas incorporaciones en la comunidad. En el año en que la pandemia irrumpió en hogares, hospitales y escuelas, 2.184 gallegos –la segunda cifra más baja en diez años– se sacaron el “carné” que da fe de su intención de llevar el altruismo más allá de su muerte, pero un año antes habían sido 4.257, casi el doble.

El coronavirus, que lo paralizó todo, puede explicar el descenso en los nuevos fichajes para garantizar el relevo generacional de los donantes. Ocurrió así con los trasplantes: en España cayeron en ese ejercicio casi un 20%, aunque en Galicia el impacto fue menor –de un 7%– y Sanidade atribuyó el mérito a la “solidaridad” de las familias y al “enorme trabajo” de sus profesionales que, “pese a estar en primera línea de lucha” contra la pandemia, “siguieron trabajando en busca de donaciones y, por tanto, trasplantes para nuestros enfermos”.

No obstante, la resaca del COVID parece extenderse a 2021 e incluso agudizarse: el pasado año, el Sergas contabilizó solo 1.681 nuevas tarjetas, la cifra más reducida de la década y un número que no llega ni a la mitad de la media de ese período, aunque se mantiene firme la tendencia a que las mujeres dejen más constancia de su altruismo –el 70% de las altas–.

Las mujeres son el doble de solidarias: acaparan el 70% de las incorporaciones

El derrumbe lo acusan jóvenes y mayores. Por poner dos ejemplos: 462 menores de 24 años se animaron en 2021 a obtener una credencial que es gratuita, no implica un compromiso definitivo y se puede solicitar en varios lugares, incluso la web del Sergas, frente a los 1.197 de dos años antes, mientras los gallegos en edad de jubilarse que dieron el paso son aún más escasos: apenas 66, un 70% menos. En la práctica, la donación no tiene edad, aunque, por fortuna, ha bajado la cifra de quienes fallecen en siniestros de tráfico, muchos jóvenes, de modo que la edad media en Galicia de los donantes efectivos en 2021 superó los 60 años.

Pese a que los descensos en la savia nueva aún no han hecho mella en la cifra de credenciales totales en Galicia –en el entorno de las 120.000, su tope–, desde la Xunta buscan sensibilizar para que la generosidad no decaiga con concursos escolares o a través de charlas en los colegios donde explican en qué consiste donar y lo fomentan. Una meta es acotar los porcentajes de negativas familiares que caracterizaban a Galicia –que expertos asocian a la concepción de la vida y la muerte, entre otras–. Aun así, en 2021 los noes de parientes estuvieron un punto por debajo del dato estatal.

La Organización Nacional de Trasplantes recuerda que “la tarjeta no tiene valor legal” y que “es preciso comunicar” a los familiares “el deseo de ser donantes para que autoricen la extracción de órganos tras el fallecimiento”. El Sergas incide en su web en que el desconocimiento de la familia de los deseos del fallecido es el “principal argumento” de las negativas, de ahí que considere “importante” que los allegados sepan del deseo de donar. Apuntan que quienes poseen la tarjeta lo hacen “como un compromiso adicional a la decidida voluntad de donación” y añaden que esta voluntad también puede expresarse en las instrucciones previas.  

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