La oposición carga contra la Xunta por cancelar el bono alimentos, la llamada Tarxeta Básica, en plena subida desbocada de los precios. Esta ayuda de 300 euros destinada a las familias con escasos recursos llega a su fin pues el Gobierno gallego ha decidido no prorrogarla. “Va en sentido contrario a las necesidades de los gallegos”, reprobó el secretario xeral de los socialistas, Valentín González Formoso.

El BNG, por su parte, pide al Ejecutivo autonómico que rectifique y que dé a esta prestación “un carácter permanente” como “un puente” hasta que las personas beneficiarias puedan acceder a prestaciones como la Renta de Inclusión Social de Galicia (Risga) o el Ingreso Mínimo Vital.

La viceportavoz parlamentaria del BNG, Olalla Rodil, recuerda que fue la “única medida” de emergencia que existía hasta el momento, ya que la Xunta fue “incapaz de adoptar ni una sola con carácter extraordinario para rescatar a los sectores de la población más empobrecidos” ante la “brutal crisis de precios”.

Tras la reunión de la ejecutiva nacional del PSdeG, Formoso también se mostró crítico con la supresión de “una ayuda fundamental para 75.000 gallegos con menos recursos”. Asimismo, el líder de los socialistas criticó la situación de “saturación” de la sanidad gallega y lamentó la “pasividad” de la Xunta ante estos hechos. Por eso, reclamó al presidente del Ejecutivo gallego un aumento del personal sanitario ante las vacantes por vacaciones que, según explicó, “pueden provocar una tensión del sistema”. También pidió un incremento del presupuesto en atención primaria.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, insistió ayer, sin embargo, en que la Xunta suprime la Tarxeta Básica porque “nació en un momento en el que no era posible trabajar” –ya que fue puesta en marcha en el año 2020 –, sin embargo, añadió, “ahora, afortunadamente, la situación ha cambiado”.