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Faro de Vigo

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Los gallegos que designan representante para velar por sus intereses se disparan

La firma de autocuratelas y poderes preventivos por si llega el caso de no poder valerse por uno mismo aumenta un 30% durante el último año, hasta los 621 documentos

Cada vez se firman más documentos preventivos. JUNTA DE ANDALUCÍA

Cada vez más gallegos se preocupan por dejar solventados sus asuntos terrenales mientras se encuentran en condiciones de hacerlo. El año pasado, casi 51.700 hicieron testamento, un 7 por ciento más que un lustro atrás, para asegurarse de en qué manos acabará su patrimonio cuando ya no estén, mientras que ya rondan los 13.400 los que han dejado constancia explícita en el Rexistro Galego de Instrucións Previas de qué desean que se haga con su cuerpo o los cuidados y tratamientos que podrían precisar en el futuro –incluso pueden pronunciarse sobre la eutanasia– llegado el caso de no tener capacidad para manifestar su voluntad al respecto.

No son los únicos documentos a los que pueden echar mano los gallegos más precavidos. También pueden acudir al notario para designar a un curador o a un representante que vele por sus intereses cuando ya no puedan hacerlo por sí mismos. Y ese tipo de documentos ha experimentado un notable crecimiento en la comunidad en el último año: un 30% en relación a 2020 y un 16% si se consideran las cifras prepandemia, cuya irrupción arrastró a la baja estas gestiones.

Autotutelas Hugo Barreiro

En concreto, según los datos trasladados por el Ilustre Colegio Notarial de Galicia, el año pasado se otorgaron en la comunidad 621 poderes preventivos y autotutelas o autocuratelas, dos tipos de documentos para designar representantes o para dar poderes para actuar si se llegan a producir circunstancias que dificulten el ejercicio de la capacidad de una persona. A una media de medio centenar cada mes. Hace una década apenas rondaban la tercera parte. Si se consideran los documentos de estas características firmados ante notario en Galicia desde 2007, superan ya los cinco mil, si bien una misma persona puede otorgar ambos documentos y los notarios lo aconsejan.

Una demanda que va a más

Como había explicado a este diario José María Graíño, decano del Colegio Notarial de Galicia, “cada vez hay más inquietud y más preocupación de las personas, ante una discapacidad”, sea latente o sobrevenida, que pueda afectar a sus capacidad volitivas o cognitivas. De ahí que sean más quienes tomen precauciones. De hecho, ya hace un año comentaba que era previsible que la pandemia, con la consiguiente preocupación sobre la salud, incidiese en una recuperación de este tipo de trámites, y además auguraba que con la aprobación de la normativa que reformó la legislación civil y procesal para el apoyo de las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica, que entró en vigor el 3 de septiembre, sería previsible que estas gestiones fuesen a más porque se potencia que las personas realicen su plan documental según sus “preferencias, voluntad y deseos”.

Entre los dos tipos de documentos, son los poderes preventivos para el caso de incapacidad los que dan el gran salto: se firmaron 317 el pasado año, un 50% más que antes de la irrupción del COVID. Ambos tienen en común que una persona designa a otra para velar por sus intereses si hace falta. En las autocuratelas (antes de la reforma, autotutelas) se designa un curador que sería ahora, tras la reforma de 2021, preferentemente asistencial y solo asumiría una función representativa cuando sea imposible manifestar la voluntad del interesado.

Dicha reforma, que da más autonomía a personas con discapacidad intelectual para que su opinión y preferencias se valoren a la hora de administrar sus bienes y derechos, mediante un sistema de medidas de apoyo, ha llevado a la revocación de muchas incapacidades en los juzgados.

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