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Faro de Vigo

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Innovar: una forma de mejorar el mundo y la enseñanza

Un colegio de Vigo entre los premiados por su propuesta para el medio ambiente en el I Congreso de Innovación Educativa

Del colegio Javier Sensat, de Vigo, Uxía, Juan Luis, Belén, Naia, Martina y Greta. | // FOTOS: XOÁN ÁLVAREZ Xoán Álvarez

Los niños no solo son el futuro, sino que además les sobran ideas para salvarlo y algunas tienen premio, como saben bien los alumnos de 6º B del CEIP Plurilingüe Javier Sensat de Vigo, que ayer se llevaron de vuelta al centro un trofeo conmemorativo de haber ganado el Superreto Digicraft en la categoría de 9 a 12 años y un kit tecnológico valorado en 300 euros que les servirá para seguir explorando las potencialidades de la tecnología para mejorar el mundo.

Alumnos del CEIP de Reboreda, de Redondela, con su profesora Luisa: Carlota, Nuno, Iria e Iván. Xoán Álvarez

Aunque en Santiago, en el congreso Dixinnova, fueron Uxía, Naia, Martina y Greta las que dieron la cara, junto a sus profesores Juan Luis y Belén, todo el Javier Sensat participó en “Sementeiros na horta escolar”, desde los más pequeños que cultivaron la tierra hasta los más mayores que diseñaron un juego semejante a la oca que permite avanzar por un tablero a un robot, Beebot, para sintetizar todo lo que aprendieron.

Alumnos del Colexio Divina Pastora de O Barco de Valdeorras con sus docentes Rubén y Pilar: Aroa, Mara, Martina y Luis

Alumnos del Colexio Divina Pastora de O Barco de Valdeorras con sus docentes Rubén y Pilar: Aroa, Mara, Martina y Luis Xoán Álvarez

La docente Belén Funcia destaca cómo “todo” lo hicieron los estudiantes y que el fin último de la actividad era, desde el punto de vista de la técnica, aprender a trabajar órdenes con un robot y a programar, pero también el conocer qué hacer con los desechos en aras del bien del medio ambiente.

Respuesta a un reto medioambiental

Todos los proyectos presentados al superreto Digicraft debían solucionar un reto medioambiental a través de una maqueta y hacerlo con material tecnológico estudiado durante el programa de competencias digitales de la Fundación Vodafone. El resultado ocupó ayer el vestíbulo del edificio Domingo Fontán, en el Gaiás, que visitó el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, junto a expositores que demuestran que los espacios virtuales, la robótica o la impresión 3-D no son conceptos extraños para los centros educativos gallegos. De hecho, son capaces de sacarles rendimiento educativo y proponer, por ejemplo, una bicicleta inteligente para mejorar la seguridad viaria, simuladores de vuelo o de soldadura, un “escape room” en realidad aumentada o una ciudad sostenible en el metaverso.

El rol de la tecnología

Las tecnologías llegaron para quedarse. La profesora Belén Funcias ve “básico” combinar las nuevas tecnologías con la actividad habitual en los “coles”. Cree que los niños aprenden mejor porque estos proyectos son “motivadores, les ilusionan” y además permiten que se practique “todo”.

Para Pilar Melero, del Colegio Divina Pastora de O Barco de Valdeorras, en Ourense, tiene que haber un “equilibrio” entre la educación clásica y la innovadora, que estimula, con proyectos, la curiosidad del alumno. Así, indica que con el proyecto que presentaron en el Gaiás bajo el lema “Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo”, que incluye mapa interactivo, robot o un par de juegos digitales, los niños han aprendido a trabajar con especies en extinción en su zona, a usar material reciclado, a valorar el papel de los mayores o a usar imágenes libres de derechos de autor. Lo que se ve, sostiene, es solo la superficie del iceberg, pero hay todo un trabajo detrás.

El CEIP Plurilingüe de Reboreda, de Redondela, también contó con una representación de su trabajo en pro del medio ambiente. Los alumnos de 5º A presentaron una maqueta de una casa sostenible y uno de ellos, Nuno, explicó cómo ese hogar que diseñaron cuenta con todas las tecnologías “para hacer mínima la huella de carbono”: coche eléctrico, recogida de aguas pluviales o placas solares. Incluso dispone de un huerto en el tejado. “Así podemos ayudar un poco al medio ambiente. Juntos, cada uno pone su grano de arena, porque la contaminación que tenemos es muy grande. Ya se empiezan a usar estas tecnologías, pero hay mucho por hacer”, comenta.

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