Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El potencial del monte, bajo la corteza

Una de las principales productoras gallegas de resina comercializa 64.000 kilos anuales extraídos de pinos de Oia y Rosal

Los trabajadores José Luís Domínguez, Marcial Pérez y Jose Álvarez, trabajando con la resina que recogen en 15.000 pinos ALBA VILLAR

En un ambiente templado a unos seiscientos metros de altura, con vistas panorámicas al mar de la rocosa costa de Baiona, Oia y A Guarda, la Serra da Groba –un paraíso de caballos salvajes y ganado extensivo– abona altos pinos que cuentan cincuenta años de crecimiento. Entre la madeja de pistas forestales que surcan los montes comunales y atraviesan algún arroyo, no pasan inadvertidas al observador unas curiosas bolsas blancas suspendidas de la base de los troncos; incluso dos por cada cara del árbol. En esos ‘rodales’, como se llaman las diferentes zonas de pinar marcadas por colores, unas picas se introducen a no mucha profundidad de la corteza de los árboles para forzar una pequeña ‘herida’ en el tronco, que expulsa progresivamente resina a esa bolsa. La técnica, que se conoce como pica circular mecanizada permite que, una vez llena la bolsa de 1,7 kilos, se envíe esa materia prima tan demandada para diferentes aplicaciones industriales con la garantía de su preservación prácticamente al vacío. Altos bidones, también herméticos, y distribuidos estratégicamente por los rodales completan la labor del transporte.

Entre 14.000 y 15.000 pinos de cuatro montes vecinales y en mano común de Oia y O Rosal producen desde hace dos años unos 64.000 kilos de resina al año que se vende a una destilería en Portugal, pero este año aspiran a llegar a los 100.000 kilos. La normativa obliga a que tengan un mínimo de 25 centímetros de diámetro, así que no todos los troncos están resinados. La empresa de gestión forestal “Laxes Ambiental”, que dirige Eduardo González es una de las mayores productoras de resina en Galicia –la de mayor envergadura de Pontevedra, junto con otra en Baroña, Porto do Son– y lleva siete años trabajando en la zona. Fueron los primeros pero aún luchan contra las viejas creencias del sector maderero y los nuevos escollos como el nematodo del pino, que les impidió producir hasta prácticamente el año 2020.

El responsable de la empresa, Eduardo Glez, con un ‘pote’ antiguo. e. ocampo

Con los resultados en la mano, quieren destacar que, de cada árbol, pueden extraerse unos cuatro kilos y medio de esta sustancia viscosa que luego se destila, entre ‘aguarrás’ –la parte más utilizada para barnices, pinturas y tintas de impresión– otros componentes como colofonia, que se emplea para medicamentos y perfumes. Así lo asegura Eduardo González, que considera que la productividad de los pinos gallegos –al menos, de esta zona del sur de Pontevedra– “supera hasta incluso duplicar la de otras zonas de España”. “Los pinos de Galicia son los que más producen; tienen una potencialidad muy grande”, sostiene. “Es una fuente de generación de empleo y una actividad económica que estamos planteando ya como principal, además de fijar empleo y población en el rural”, explica el emprendedor nacido en Mougás, que actualmente desarrolla la actividad en cuatro montes de la zona. Actualmente cuatro trabajadores se dedican en exclusiva y a jornada completa a la resina. Trabajan en pinares en mano común de Tabagón, Eiras, Mougás y comenzarán en Couso a nivel experimental este año. “El sistema de resinación tradicional implicaba el uso de chapas e invadía más la corteza. A veces, al llegar al aserradero se encontraban con piezas. Este sistema es totalmente distinto”, defiende González y está supervisado por el servicio de sanidad vegetal de Pontevedra. Este año solicitarán más parcelas de investigación.

“Los pinos de Galicia son los que más producen; tienen una potencialidad muy grande

decoration

Atravesamos un área que cuenta con unos mil pinos; algunos de ellos regenerados luego de incendios. “La actividad también ayuda a la prevención de incendios forestales: el resinero hace una tarea de vigilancia y prevención forestal en el monte” refuerzan los trabajadores Jose Álvarez, José Luis Domínguez y Marcial Pérez, que completan el cuadro de trabajo en Mougás junto con José Antonio Rodríguez. Uno de los primeros ‘resineros’ de la pasada década en Galicia, José Antonio Rodríguez Puga, comenta que la actividad ya es rentable por sí sola. “También ayuda que, después de 9 años, la Administración se muestra favorable al aprovechamiento”, remarca.

Además, soplan vientos favorables por el encarecimiento del petróleo. La resina de pino es una alternativa ‘eco’ a los miles de toneladas de resinas procedentes del hidrocarburos que cada año se usan para industrias tan dispares como la farmacéutica o los cosméticos. Fabricar, por ejemplo, cremas depilatorias, pinturas o perfumes con resinas procedentes de la madera es ‘tendencia’. Y en el monte gallego resurge la extracción de este líquido pegajoso, que reactiva una posibilidad que va de la mano de la tradicional producción de pinos.

El veterano José Antonio Rodríguez, en Mougás. ALBA VILLAR

Al mismo tiempo, el precio está en alza. Aunque ya supera el euro por kilo, se espera que ascienda hasta el 1,30 euros.

Aún es un mito extendido que la extracción de resina perjudica a la madera. Aseguran que es del todo incierto. Al menos, con las técnicas actuales. La coyuntura parece perfecta, por la moratoria del cultivo de eucalipto en Galicia y la subida global del precio de la madera del clásico ‘pino del país’ (Pinus pinaster).

Desde chicles, barnices o tinta para impresoras

La resina es un sector en auge porque sustituye a los derivados petróleo en aplicaciones, que van desde los barnices o tinta para impresoras, hastas chicles. El hallazgo de unos ‘potes’ de barro, en los que se despositaba la resina de los pinos gallegos a finales de los años 60 en San Miguel de Tabagón, así como ‘cicatrices’ de la resinación en árboles aún vivos, da idea de la importancia que tuvo en el pasado.Enrique Martínez Chamorro, una voz experta en el campo de la resina documenta la actividad en Galicia: vivió una época destacada en el período 1950-1970, cuando se aprovecharon miles de pies en el Morrazo y en el sur de Pontevedra y Ourense.

Compartir el artículo

stats