Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El 40% de la población activa gallega carece de acreditación profesional para su oficio

La falta de cualificación es muy superior en los hombres, donde llega al 48,5%, frente a las mujeres, del 37% | En esta situación están 528.000 trabajadores en la comunidad

Astilleros en la ría de Pontevedra. | // GUSTAVO SANTOS

¿Es necesario contar con una acreditación profesional para trabajar? Para un gran número de oficios todavía no, pero la dinámica imperante en toda Europa es que cada vez una mayor relación de empleados dispongan de algún tipo de cualificación –académica o laboral– reconocida para desempeñar un oficio. En Galicia, nada menos que el 43,02% de la población activa (compuesta por 1,226 millones de personas en el último trimestre de 2021) carece de acreditación profesional. Es decir, son 527.800 trabajadores cuyo nivel de formación no los capacita “oficialmente” en el empleo que ocupan.

La Xunta reconoce que es un porcentaje muy elevado, si bien está casi tres puntos por debajo de la media española, pero a bastante distancia de los números europeos, donde la proporción de trabajadores cualificados profesionalmente es mucho más alta que en España. Para recortar esta brecha, desde mediados del año 2021 los procesos de acreditación por la vía de la experiencia laboral son de carácter permanente y están abiertos todo el año, cuando en el pasado funcionaba mediante convocatorias en unos plazos determinados.

Mayor exigencia

Esto es así porque cada vez las empresas exigen más, y la legislación respalda esta demanda, empleados con algún título que reconozca las competencias profesionales en oficios comunes relacionados, por ejemplo, con la electricidad, fontanería, asistencia a dependientes, energías renovables, fabricación mecánica, transporte, manipulación de alimentos, instalaciones de gas, pesca, conservas, minas, marina, metalurgia... al margen, claro está, de las profesiones que requieren una cualificación académica para ejercer, que es la que se obtiene a través de los grados universitarios o la FP.

“Según los datos de la EPA del cuarto trimestre de 2021 relativos al nivel de formación, un 43,02% de la población activa gallega tiene un nivel de cualificación que no la capacita profesionalmente”, admite la Xunta, por lo que, sostiene, “está redoblando su apuesta por la formación para el empleo como palanca esencial que ofrece oportunidades de mejora y de inserción laboral, posibilitando, al mismo tiempo, que las empresas encuentren perfiles preparados y adecuados a los puestos que necesitan cubrir”.

Diferencia de género

En cuanto a la perspectiva de género, las diferencias son notables. Mientras en las mujeres la falta de cualificación profesional es del 37,1% sobre un total de 588.300, en el caso de los hombres esta carencia asciende al 48,5% de un colectivo formado por 638.000 personas.

¿A qué se debe esta desigualdad? Fuentes de la Xunta apuntan al bum inmobiliario en el que se sumió España –y Galicia también– desde finales de la década de los noventa hasta 2007. Se demandó tanto trabajador de la construcción y con buenos sueldos que muchos jóvenes abandonaron los estudios y se pusieron a trabajar sin preocuparse de la formación académica ni tampoco de la profesional. Mientras tanto, las mujeres optaron por seguir estudiando y preparándose, también porque se les exige más por ocupar el mismo puesto que un varón.

Prueba de que los hombres dejaron más los estudios que las mujeres durante la etapa de la burbuja inmobiliaria es que actualmente, dentro de la población activa gallega, hay 214.000 varones que no adquirieron el título de la ESO por solo 138.000 mujeres.

Vías de capacitación

Para lograr la acreditación profesional hay dos vías. Una es a través del título académico y otra mediante el certificado de profesionalidad por las competencias adquiridas por la experiencia laboral, en el que hay tres niveles, si bien el primero es muy básico y no se tiene en cuenta en las estadísticas. Los siguientes, el segundo y el tercero, exigen ya más dedicación, puesto que además de acumular un mínimo de horas de experiencia laboral se deben superar unos cursos de hasta 600 horas de duración.

Desde mediados de 2021, España tiene implantado un proceso de acreditación profesional abierto todo el año y sin límite de plazas, con el fin de ajustarse a los parámetros europeos, “con los que existen serios desajustes en los niveles de cualificación”, según la Xunta.

En esta línea, el Gobierno gallego se ha propuesto como meta rebajar a mediados de 2024 en un 30% la población activa que carece de cualificación. Esto supondrá que de los 527.800 trabajadores sin el nivel adecuado de formación que los acredite profesionalmente se pase a 269.460. Es decir, que la Xunta prevé que algo más de 158.000 activos adquieran la capacitación profesional.

Por eso, para este año dispondrá de 177 millones de euros de presupuesto destinado al plan de formación para el empleo, lo que supone un 77% de incremento con respecto a los números de 2020.

La Xunta implanta la oficina única de empleo


La Xunta implantará a partir de mañana la oficina única en el Servizo Público de Emprego de Galicia, que “facilitará a la ciudadanía la realización de todos los trámites relacionados con su demanda de empleo en cualquiera de las 54 oficinas de empleo repartidas por la comunidad”. Según explica en un comunicado, gracias a este sistema, “la Xunta apuesta por la aproximación de los servicios a la ciudadanía y por darles facilidades para relacionarse con la Administración”.

Así, la implantación de este distrito único permitirá la realización de la primera inscripción como demandante, el paso del estado de baja a alta o el traslado desde otra comunidad en cualquiera de las 54 oficinas repartidas por la geografía gallega. Aunque ahora se puedan realizar los trámites telemáticamente, para los usuarios seguirá extiendo, matizan, una oficina de referencia que se asigna en virtud del código postal de residencia.

Estas seguirán teniendo “un papel importante” para prestar servicios de orientación y para la intermediación, “ya que relaciona a la ciudadanía con la localidad donde reside”.

Galicia se convierte así en una de las primeras comunidades en implantar este sistema con carácter autonómico que supondrá una mejora para la atención de la ciudadanía al disponer de un abanico mayor de posibilidades a la hora de solicitar cita previa y ganará en agilidad a la hora de realizar trámites”, indica.

Compartir el artículo

stats