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Faro de Vigo

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Galicia refuerza Lengua, Matemáticas y Tecnología en la enseñanza obligatoria

La Xunta mantiene notas numéricas en Primaria y en ESO

Máximos responsables de Educación, con el conselleiro al frente, en la presentación de los nuevos currículos. XOÁN ÁLVAREZ

Ya desde el principio el Gobierno gallego aseguró que cumpliría con la Lomloe, pero ajustando su margen de maniobra para realizar los “mínimos cambios posibles” y preservar lo que desde la Consellería de Educación definen como un modelo “de éxito” avalado por PISA.

En la práctica, ese espíritu llega a los currículos que traducirán lo que los estudiantes gallegos estudiarán e incluso a las notas que recibirán por su esfuerzo. Aunque Galicia tiene que asumir las reglas, que propugnan que en Primaria y Secundaria funcionarán las calificaciones literales, la comunidad mantendrá las numéricas como “complementarias” y en aras de facilitar más información a padres y a alumnos. Porque, como adujo ayer el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, “no es lo mismo un 1 que un 4”, aunque ambas recibirían la etiqueta de “insuficiente”, ni “un 7 que un 8,75”.

Pero antes de evaluar qué sabe un alumno, debe saber qué estudiar. Estos meses se han sucedido las críticas de la Xunta a la “tardanza” del Ejecutivo central en presentar su parte de los currículos que ahora debe completar Galicia contra reloj: “Esperamos 15 meses por la publicación de los currículos y de la Xunta en 15 días estamos ya dando certezas a los centros para poder organizarse”, dijo Rodríguez.

Esas “certezas” permitirán, alegó, avanzar a los centros en la “arquitectura” del curso, para empezar a cuadrar horarios y organizarse, y los alumnos también conocerán los contenidos de las asignaturas antes de la matrícula, prevista a partir del 25 de junio. Aunque los currículos de ESO y de Bachillerato no llegarán antes de empezar el curso, la información de las materias estará accesible en una app.

Los cambios que vendrán

Esas “certezas” componen un panorama genérico de lo que vendrá, con cambios previstos en todas las etapas, si bien la premisa es que “sean los menores posibles, que los currículos tengan una estructura clara y sencilla y que haya una conexión entre los elementos”. Eso sí: Galicia no va a recortar contenidos. De hecho, Rodríguez resumió la parte autonómica, basada en decisiones técnicas, en un refuerzo de las competencias básicas, con “más lengua, más humanidades, más matemáticas y más tecnología”.

Los que menos notarán las modificaciones son los alumnos de Infantil. Mientras, el resto de etapas va a mantener la carga horaria –25 horas en Primaria y 32 en ESO y Bachillerato–, pero hay asignaturas que pierden protagonismo y otras lo ganan.

Modificaciones en Primaria

En concreto, en Primaria habrá un refuerzo de Lengua Galega y Castellana: ganan una hora a la semana cada una en 6º, aunque luego esa hora se recorta en 1º de la ESO por recomendación de los grupos técnicos y por entender esas etapas como algo “continuo”.

Tocará “reorganización” asimismo en el área competencial de Matemáticas: por una parte la asignatura en sí pierde una clase por semana en 5º y 6º, pero el conselleiro asegura que el área se ve reforzada “de forma significativa” en Ciencias Naturales, que gana tres sesiones. Porque esta asignatura incluirá un bloque de contenidos de Tecnología y Digitalización para ofertar una perspectiva “aplicada” de las Matemáticas a situaciones de la vida real. “Si quiero calcular el caudal de un río tengo que usar métodos matemáticos”, ejemplificó.

Aparte, en esta etapa, la ley obliga ahora a desdoblar en Primaria el área de Educación Artística en dos materias: Educación Plástica y Música y Danza, y a sumar otra nueva: Valores cívicos y éticos –una clase cada semana en 6º curso–.

Las novedades en Secundaria

En la ESO hay materias comunes, específicas obligatorias –incluida Tecnología y Digitalización, que copa tres horas semanales en 1º y otras tantas en 2º– y optativas, donde Galicia tendría un “margen” para aportaciones. En Tecnología y Digitalización, se sigue apostando por desarrollar las competencias STEM, mientras en 3º de la ESO llegan las optativas diseñadas por Galicia, de las que el alumno debe elegir una entre Segunda Lengua Extranjera, Cultura Clásica, Educación Digital u Oratoria.

Así se permite que el estudiante “pueda ir perfilando un itinerario en función de sus características e intereses”, sostiene. En 4º, esas opciones se multiplican: hay diez estatales, de las que el alumno debe elegir tres, con tres clases cada una por semana, y con ese peso se sumaría una alternativa autonómica, diferente a la de curso anterior. Ofertar esas optativas –en 4º, por ejemplo, se incluiría la disputada Filosofía– depende de llegar a la demanda mínima: “en principio”, 5 alumnos en ESO y 10 en Bachillerato. En esta etapa, además de las dos Lenguas, pierde peso Biología y Geología.

Bachillerato: más modalidades y materias optativas

En Bachillerato, Galicia gana para Educación Física, respecto al diseño estatal, una hora semanal en 1º y habrá tres grandes optativas, cada una con cuatro sesiones. Dos serán estatales y una autonómica, con la que se busca dotar de más “especialización” a los alumnos.

Galicia dará a elegir en 1º entre Anatomía aplicada, Cultura científica, Antropología, Segunda Lengua Extranjera, Literatura Galega do século XX y Tecnologías de la Información y la Comunicación, y en 2º, entre Métodos estadísticos y numéricos, Psicología, Segunda Lengua Extranjera, Patrimonio y Sociedad de Galicia y TIC II. En ambos cursos, Historia de la Filosofía recupera protagonismo con tres clases, mientras Fundamentos del Arte desaparece como troncal para ser optativa estatal con otro nombre.

Respecto a las modalidades, todos los institutos seguirán ofertando las modalidades de Ciencia y Tecnología y de Humanidades y Ciencias Sociales; la de Artes, que se desdobla en dos, se mantendrá en los que ya lo ofertaban y, en lo tocante a la nueva, la General, a la que Galicia “no” le halla “sentido”, se va a implementar en 36 institutos, incluidas las siete ciudades, cabeceras de comarca y localidades de las áreas metropolitanas.

La Xunta volvió a cargar ayer contra la nueva ley educativa, la Lomloe, para definirla como una “mala” legislación que, además, se está traduciendo al terreno de la práctica de manera “atropellada”: “Tarde, mal y a rastras”, resumió el conselleiro.

Los centros ganan autonomía: 4 horas semanales a su disposición para refuerzo

Una de las novedades de la nueva ley es que abre la posibilidad de que los centros tengan más margen para definir una parte del currículo. Las autoridades educativas gallegas han traducido esa oportunidad en cuatro horas –dos sesiones semanales en 1º de ESO y otras tantas en 2º de esa etapa– tras la denominación “disposición de centro”. Eso significa que colegios e institutos tendrán el doble de horas de las que contaban hasta ahora para, como señaló el conselleiro, Román Rodríguez, disponer de “cierto margen de maniobra para emplear una parte del tiempo en reforzar aquellas áreas que consideren más necesarias: Matemáticas, Lengua, Lectura...”

El secretario xeral de Educación, José Luis Mira, ofreció más detalles: se busca que estas sesiones le sirvan al centro “para reforzar allí donde los equipos docentes consideren necesario en cada grupo de alumnos la materia o materias que estimen conveniente”. Por ejemplo, añadió, pueden entender que es preciso reforzar Matemáticas con una hora más o hacer lo propio con Tecnología.

Un plan B en forma de proyecto para 113.000 alumnos que no eligen Religión

Una de las señas de identidad de la Lomloe es que la asignatura de Religión viene sin lo que se denomina asignatura “espejo”. En muchos centros educativos se preguntaban qué ocurriría a partir de septiembre en los cursos impares donde se estrena la ley con los alumnos que no escogiesen la materia religiosa, que por otro lado, será evaluable, pero no contará para medias a la hora de optar a becas o para la nota de la ABAU.

No obstante, Galicia sí fija una alternativa “espejo” para cubrir ese tiempo en aquellos alumnos que no cursen Religión, teniendo en cuenta que, además, esas horas no se pueden dedicar a impartir materia. La solución, que dispondrá, como Religión, de una sesión a la semana en Primaria, ESO y Bachillerato, se llama “Proyecto Competencial”. “Se trata de ver cómo elaborar proyectos, desde la definición de idea” –en su fase inicial– a su “elaboración” , presentación y exposición, indicó Mira. En todo caso, Religión, y su alternativa, pierden una hora por semana en 2º curso de Primaria.

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