Hace ya más de una semana que la CiUG, encargada de organizar en Galicia los exámenes de la ABAU (Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade), arrancaba la cuenta atrás para las pruebas que afectan, sobre todo, a los alumnos que finalizan segundo de Bachillerato. En línea con el año pasado, la Comisión planteaba como citas provisionales para la convocatoria ordinaria el 7, 8 y 9 de junio, en consonancia con el borrador de orden del Gobierno, que ponía de límite el 15 de ese mes para los exámenes ordinarios.

La orden publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado que regula las características de la prueba mantiene esa previsión y todo lo demás que ya había sido avanzado en el proyecto. Lo que más preocupa a los estudiantes es cómo será el examen. En ese sentido, no habrá sorpresa con respecto a los dos últimos años, cuando el formato de la prueba se cambió para proporcionar más opciones a los estudiantes. En lugar de dos alternativas cerradas de examen, por ejemplo, se pasó a una única, pero con la posibilidad de que los alumnos puedan responder a un máximo de cuestiones de las indicadas combinadas a su elección.

Esta estructura de examen irrumpió en la selectividad en el curso de la pandemia. El Ministerio y las comunidades acordaron que el planteamiento debía permitir que cualquier alumno lograse la puntuación más elevada al margen de las circunstancias en que hubiera podido tener acceso a la enseñanza.

La principal novedad de la selectividad de este curso es algo que no aparece en la orden publicada ayer en el BOE, pero sí en el Real Decreto que regula la evaluación, promoción y titulación conforme a la nueva ley educativa, la Lomloe, y que tiene mucho que decir en quiénes pueden acudir a la ABAU. Esta será la primera vez que se permita presentarse al examen a candidatos que tienen una asignatura suspensa en Bachillerato.

Aunque, según informa Europa Press, la posibilidad de presentarse a las pruebas de acceso a la universidad con una asignatura suspensa todavía debe ser regulada mediante un Real Decreto pendiente de aprobación por el Consejo de Ministros, el Real Decreto que regula la evaluación por la Lomloe establece una serie de reglas al respecto. El alumno puede obtener el título de Bachiller con un suspenso si: el equipo docente considera que ha alcanzado las competencias vinculadas al título, que no ha tenido una inasistencia continuada y no justificada, que se haya presentado a los exámenes y realizado todas las actividades requeridas para evaluarse y, además, que la media de sus notas sea al menos de un 5. Esas mismas reglas de juego se recogen en el todavía proyecto de Real Decreto por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas del Bachillerato.

El Gobierno lleva a vueltas con el examen de selectividad desde hace varios años, después de que comunidades como Galicia demandaran exámenes más homogéneos, al detectar un rendimiento inferior en sus alumnos al de otras pruebas como PISA. Ahora, con la aplicación de la Lomloe, habrá cambios. El pasado mes de noviembre, la titular del Ministerio de Educación, Pilar Alegría, avanzó al respecto que el Gobierno trabaja en un nuevo modelo para la ABAU que se implantaría dentro de dos años. La nueva fórmula, indicó, “respetará las competencias de las comunidades autónomas”, al tiempo que tendrá “cierto carácter homogéneo” en aspectos fundamentales.