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Faro de Vigo

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Pedir ayuda a la familia, el salvavidas de los gallegos en situación de pobreza

Un voluntario recoge productos para el banco de alimentos. | // GUSTAVO SANTOS

La pandemia ha disparado la pobreza severa en Galicia un 44 por ciento. Pero la situación de muchos hogares podría ser incluso más dramática de no ser por la “despensa de la aldea” que provee de alimentos de la huerta a muchas familias y también por la existencia de redes de protección distintas a las públicas como los parientes, amigos o entidades de apoyo social. En 2020 los gallegos que se vieron obligados a pedir ayuda para subsistir a familiares y amistades se duplicaron respecto al año anterior. Fueron casi 200.000 los ciudadanos, que ahogados por la crisis, tuvieron que demandar alimentos, ropa u otros bienes básicos a sus allegados. Otros 90.000 recurrieron a entidades sociales en busca de apoyo, el triple que un año antes.

La irrupción del COVID en marzo de 2020 ha supuesto un “shock sin precedentes” en España. Así lo concluye el informe de Cáritas sobre la “Evolución de la Cohesión Social y consecuencias del COVID-19” que fue presentado ayer. En Galicia el 25,7 por ciento de la población está en riesgo de pobreza y exclusión social. Es un punto y medio superior a la tasa registrada antes de la pandemia: del 24,3 por ciento.

Sin embargo, el dato más alarmante es el que pone cifra a los gallegos que sufren carencia material severa. En 2019 estaba en esta situación el 3,6 por ciento de la población gallega. Sin embargo, el parón económico provocado por el coronavirus disparó ese porcentaje al 5,2 por ciento. Son 141.000 personas las que sufren pobreza intensa.

En estos casos, el salvavidas en muchos casos es la familia y los amigos. El 7,3 por ciento de los gallegos tuvieron que pedirles ayuda en 2020, un porcentaje que dobla al 3,7 por ciento de 2019.

Son muchos menos los que recurren entidades sociales: el 3,4 por ciento de los gallegos. Aún así, la cifra se triplicó si se compara con un año antes cuando se situaba en el 1,2 por ciento.

Pero además las administraciones prestan apoyo a las familias más desfavorecidas. En Galicia 13.317 gallegos cobran la Risga, según los datos de Cáritas, a los que se suman los 16.478 que a fecha de septiembre de 2021 se beneficiaban del Ingreso Mínimo Vital del Estado.

Los jóvenes se empobrecen

“Ser joven se ha convertido en un factor de exclusión”. Es una de las conclusiones de Cáritas que advierte que en España hay 2,7 millones de jóvenes de entre 16 y 34 años en situación de pobreza. De ellos están en situación de exclusión severa un total de 1,45 millones. Son medio millón más que que antes de la pandemia.

“Hay un grupo de jóvenes que ha experimentado ya dos crisis muy importantes justo en una fase esencial de sus proyectos vitales en los que se plantea la transición al empleo, a la vida adulta, la emancipación o la construcción de nuevos hogares”, explicó el coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas y secretario Técnico de la Fundación Foessa de Cáritas, Raúl Flores.

Pero hay otro factor de exclusión sobre el que llama la atención el informe: la brecha digital. Casi la mitad de los hogares en exclusión social sufren el apagón digital. Esto significa que 1,8 millones de hogares no tienen acceso a internet, algo que afecta especialmente a mayores de 65 años y personas que viven solas.

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