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La Xunta insta a los campus a acotar temarios y a encarar el abandono con “planes de choque”

Jóvenes estudiando en la Biblioteca Pública de Vigo para la selectividad antes del COVID. Ricardo Grobas

Aunque para poder acceder a una parte de los grados que se imparten en las facultades gallegas hay que poder presumir de un buen historial en el instituto y redondearlo con una selectividad a su altura, el desempeño de los estudiantes en la universidad se desinfla, hasta el punto de que Galicia ocupa la retaguardia –tercera por el final– cuando se analiza cuánto rinden sus universitarios de media.

La Administración pide “contener” la oferta y advierte del “desfase importante” entre aspirantes al título de doctor y las tesis anuales leídas: parte de los inscritos no cumplen las expectativas

Además, si bien los alumnos de los campus gallegos se resisten más que sus homólogos del resto del Estado a la hora de tirar la toalla y plantar la carrera que empezaron, es una decisión que toma uno de cada cuatro y un “problema” que conlleva consecuencias personales, aparte de institucionales, de recursos.

La Xunta propone a los campus abordar estos dos frentes a través de “planes de choque” contra el abandono y de la “racionalización” de programación, horarios y materias de los planes de estudios.

  • La lucha por mantener la beca en la universidad se salda con mejor rendimiento

En el Plan Galego de Financiamento Universitario 2022-2026, la Administración realiza un diagnóstico de la situación de las tres universidades de la comunidad y entre las acciones de mejora recoge que la “modificación” de los planes de estudio podría servir de herramienta para “mitigar efectos negativos” en las tasas de rendimiento, un parámetro que relaciona los créditos aprobados sobre el total de matriculados.

  • Acuerdo de financiación de campus y Xunta: 3.200 millones

El documento va más allá y desgrana por dónde podría ir ese cambio, mencionando el “evitar la posible sobrecarga de contenidos” –en la línea de la Lomloe de aligerar currículos “enciclopédicos”–, la “racionalización” de la programación, el uso de metodologías interactivas o la “adecuación” de los métodos de trabajo y evaluación.

Ese desempeño en Galicia por debajo de la media del conjunto del sistema universitario español, que podría explicarse en parte, admite el Ejecutivo, por la congelación de los precios de matrícula, repercute en la duración de los estudios. “Casi la mitad del estudiantado no se gradúa en cinco años”, señala, por lo que ve en ese aspecto “un campo de mejora importante”. Que esta situación se produzca más en unos ámbitos que en otros (Ingenierías, por ejemplo) hace que salgan a relucir de nuevo los planes de estudios cuando se menciona que podría relacionarse con “desajustes” derivados de la adaptación a cuatro años con Bolonia, un diseño “no adecuado” de la planificación académica, la utilización de metodologías “poco adaptadas” a los contenidos y a las expectativas del alumnado o la falta de motivación y vocación entre los estudiantes.

Por todo ello, dos de los indicadores que se tendrán en cuenta en la financiación serán la tasa de idoneidad y la de graduación, que analizan la correspondencia entre el tiempo que tardan los jóvenes en sacarse la carrera y la duración teórica del estudio. Los mínimos que marca la Xunta de partida en el Plan los cumplirían, con el último dato del Ministerio de Educación publicado, Vigo, Santiago y A Coruña, pero, en todo caso, la recomendación incide en engordar esas tasas y priorizar que el alumnado se titule sobre las nuevas incorporaciones.

Contar con alumnos egresados supone que estos aguanten en los estudios hasta el final. Ese es otro frente con el que tienen que lidiar las universidades. El documento apunta causas diversas para explicar por qué hay jóvenes que plantan la carrera –algunos para empezar otra– y vuelven a aparecer los planes de estudio y un “diseño no adecuado”. Del lado de los campus, el Plan especula además con la “baja calidad” de la docencia impartida o un nivel de exigencia “no adecuado” y del lado del estudiantado, sugiere falta de orientación y formación previa, un “deficiente” seguimiento o que no rindan por “falta de capacidad, esfuerzo o motivación”. La vocación, por ejemplo, funcionaría como una vacuna: en Ciencias de la Salud o Educación desisten menos alumnos, lo contrario de lo que ocurre en las titulaciones vinculadas con Ingeniería e Informática.

  • Los 2.000 alumnos que plantan el grado cada año cuestan 14 millones de fondos públicos

Para poner remedio a la situación, entre las acciones de mejora insta a los campus a poner en marcha y “reforzar” planes de tutorización y mentorización que faciliten el seguimiento de los alumnos y “planes de choque” contra el abandono. En las áreas más “sensibles”, destaca el carácter urgente de acciones y medidas.

Necesidad de “racionalizar” los dobles grados, disparados



Repensar la oferta de titulaciones es una consigna constante, no ya en el nuevo Plan de Financiamento, sino desde el anterior. Entre los toques de atención que la Xunta da a los campus está la proliferación en los últimos años de las simultaneidades de estudios, conocidos como “dobles grados”. O que vuelve a dar, porque en 2019 había advertido ya que era preciso “ordenarlos” y cuestionaba que se pudiesen utilizar para inflar alumnos en títulos carentes de demanda. Estos programas funcionan adaptando los horarios docentes para permitir que un alumnado pueda cursar dos titulaciones a la vez y su fórmula atrae a muchos aspirantes. Así, este curso el doblete Matemáticas y Física en la Universidade de Santiago lideró la nota de corte y además reunió diez candidatos por plaza. El “éxito”, medido en demanda, de estos programas está provocando un aumento “acelerado” en su oferta y la Xunta apremia a “racionalizarlo” para que no se “desvirtúe” el objetivo con el que fueron concebidos, que era captar alumnado “excelente y otorgarle “una mejora de las competencias” de cara a su inserción laboral a partir de las sinergias entre titulaciones complementarias.

“Demasiados” alumnos de doctorado y una oferta “desmesurada” de másteres en Ciencias Sociales

En solo un lustro, el número de alumnos matriculados en másteres en Galicia se disparó un más de un 14 por ciento, hasta los 6.462 estudiantes. Ya suponen uno de cada tres inscritos en los campus de la comunidad. Y si lo que se analiza son los programas de doctorado, el crecimiento es del doble, de un 30 por ciento. Los datos del Ministerio de Educación para el curso 2020/2021 se concretan en 5.177 aspirantes a doctores, un número “demasiado elevado”, a juicio de la Xunta, que pone en el punto de mira los estudios de posgrado en el nuevo plan de financiación universitaria.

La Administración pide “contener” la oferta y advierte del “desfase importante” entre aspirantes al título de doctor y las tesis anuales leídas: parte de los inscritos no cumplen las expectativas

Aunque el incremento en los doctorados se explica por la “mayor importancia concedida a la investigación” y la “tendencia” del alumnado a proseguir con su formación mientras no encuentra trabajo, el documento incluye entre otras acciones de mejora el “revisar” el alumnado matriculado en estos programas. Al respecto, hace notar el “desfase importante” entre la cifra de inscritos y la media anual de tesis leídas. Eso sugiere, apuntan, que la nueva normativa que regula estos estudios, que buscaba “dejar en el sistema únicamente al estudiantado que leyera su tesis en un tiempo razonable”, no logró ese objetivo: una parte de matriculados “no cumplen esas expectativas”.

  • El interés por los másteres se desinfla mientras resiste en el conjunto del Estado

Pero no solo hay muchos alumnos, sino muchas oportunidades desde los campus. En el análisis del mapa de titulaciones, el Plan hace constar que la oferta de programas de doctorado presenta valores “anormalmente altos” comparados con lo que es habitual en el sistema universitario español y hay que reducirla.

  • Poca oferta y mucha demanda para el máster de formación del profesorado

Asimismo, insta a repensar los másteres. Sobre todo, los de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas, que captan la mitad del alumnado, un porcentaje, según el Plan, “excesivo”.

“Es cierto que incluye dos másteres habilitantes muy numerosos, pero se observa una proporción desmesurada respecto a ramas que contienen la mayoría de los nuevos puestos de trabajo que se demandarán en los próximos años”

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De ese modo, sugiere “contener” las titulaciones ofertadas en la rama que incluye Derecho, Magisterio o Periodismo y considerar de forma “relevante” la tasa de transición desde el grado al máster por ramas del conocimiento a la hora de autorizar nuevos másteres. En el último curso analizado, el récord lo registraron los alumnos que cursaron un grado de Ciencias: dos de cada tres optaron por seguir estudios en un máster.

La tasa de transición del grado a un máster en el seno del SUG contará para la financiación y la Xunta pretende darle un pulo a estos programas al premiar con un sello de excelencia y financiación extra a los que destaquen por la calidad de su plan de estudios, profesorado, innovación docente, internacionalización e inserción laboral.

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