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Faro de Vigo

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Éxodo laboral de titulados en tecnologías

Empresas extranjeras "roban" el talento tecnológico de las compañías gallegas

Facultad de Informática de la UVigo. F. Casanova

Contactada a través de Linkedin por una empresa con sede en New Yersey, Estados Unidos, la ingeniera de Telecomunicaciones gallega Laura Álvarez decidió dejar su trabajo presencial en una consultora ubicada en Vigo en la que llevaba dos años, para teletrabajar con BigData para una empresa norteamericana, que hacía analíticas de datos de servicios postales para abaratar costes en los envíos. Entre las principales razones, Laura apunta la retribución salarial –un 50% mayor– y las mayores posibilidades de organizar su tiempo. “Los salarios son mucho más competitivos que en Galicia. Ya había otros trabajadores españoles fichados trabajando desde aquí; primero como autónomos y luego a través de una filial”, reconoce la ingeniera de 26 años. Además, solo le exigían que estuviera ‘online’ (conectada) en el huso horario de mañana en EE UU; es decir, de tres a siete en horario español, aproximadamente. Aún así, Laura decidió volver a la empresa gallega. Los proyectos que le ofrecieron no acabaron de satisfacerla; la cultura norteamericana de la competitividad en el puesto de trabajo, tampoco. “Te dicen abiertamente que tienes que superar a tu compañero de al lado si quieres llegar a algo... Tienen una forma de motivación y liderazgo diferentes”, explica. Cada día, cientos de grandes empresas internacionales extienden sus tentáculos para captar talento más allá de sus fronteras; una tendencia que ha crecido desde que el COVID sirvió de tubo de ensayo del teletrabajo. Y muchas jóvenes como la redondelana Laura Álvarez, formadas en universidades gallegas, deciden probar.

Laura Álvarez

Laura Álvarez

“Me gusta el Big Data y decidí probar por un tiempo teletrabajo con una empresa de EE UU”

Laura Álvarez - Ingeniera telecomunicaciones

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La otra parte de la historia llega de la empresa de la que se fue (y volvió) la joven. La responsable de Recursos Humanos de la consultora gallega Optare Solutions, Cristina Martín, que trabaja sobre todo con ingenieros informáticos y de telecomunicaciones en el desarrollo de software, confirma que ese éxodo va en aumento: “De las universidades no salen suficientes perfiles técnicos formados para cubrir la elevada demanda por parte de empresas”, reconoce. “En poco tiempo, han pasado de pedir salarios de 40 a 50.000 euros en perfiles técnicos sin mucha experiencia”, reconoce. También, que la extensión del teletrabajo jugó en contra de la retención de profesionales. “Ya no compites solo con las empresas que están ubicadas en tu ámbito nacional, sino a otra escala”, reconoce la directora de talento de esta compañía de sello gallego –que trabaja con operadoras de telecomunicación en el ámbito nacional e internacional.–. Y eso propicia nuevas reglas de juego.

La fuga de talento en Galicia no es un mito. Es una realidad (tozuda) en el ámbito tecnológico y difícil de analizar al carecer de estadísticas oficiales explícitas. Expertos consultados señalan a una investigación firmada por profesores de la UVigo y USC, que permite constatar el fenómeno: el coste de formar a universitarios en los campus gallegos, que luego abandonan Galicia por un empleo –ya sea a otras comunidades u otros países–ascendería a entre 178 y 311 millones de euros al año, en función de los cursos que necesiten para titularse. Este informe fue presentado en el Foro económico de Galicia. Pero no es específico de las TIC. La Xunta, en su Estratexia de Acción Exterior también considera este escollo una de las “debilidades” que lastran el crecimiento gallego.

Y para muestra, otro botón. El Máster en Telecomunicaciones en la UVigo, Román Portela, prepara las maletas para Países Bajos, a donde prevé llegar el 27 de este mes. “Estuve trabajando tres años en una consultora, en un equipo de programadores para MasMovil”, relata el joven de 25 años. “Estaba bien en la empresa, pero quiero probar la experiencia internacional y me voy a una operadora de telecomunicaciones a Holanda, donde también trabajaré como programador”, completa. “Creo que es una oportunidad para crecer y, quizás, encontrar nuevas ofertas. El salto a nivel económico es significativo; por otros compañeros que tengo allí, sé que compensa porque los salarios son mucho mayores”, reconoce. Además, Holanda anuncia beneficios fiscales para jóvenes con el perfil de Román. Otro alivio.

Román Portela

“Dejo mi trabajo aquí y me voy de programador a Holanda por el salario y por la experiencia ”

Román Portela - Ingeniero telecomunicaciones

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En ciberseguridad la situación es, si cabe, más acuciante. El director de Seguridad de Gradiant, Juan González aseguró recientemente en FARO: “El problema de retención y captación de talento es un problema grave a día de hoy y está identificado dentro de las estrategias de actuación a nivel estatal. El salto desde teletrabajar para empresas gallegas a hacerlo para firmas de EE UU o Europa es muy bajo y representa un problema grave”. “Tras conseguir generar ese talento y cuando esas personas están en el mejor momento para contribuir con todo su potencial se van a la ciberseguridad para otros países…”, se lamentaba.

A su testimonio se suma el del responsable de la oficina de Riesgos Digitales de la empresa Hijos de Rivera, Carlos Eloy López, ingeniero en Informática con 27 años de experiencia en el campo de la transformación digital. “Aunque somos la quinta comunidad de España en número de empresas TIC, los trabajadores nos movemos por poca cantidad de dinero. Además, en Europa se necesitan 360.000 profesionales de ciberseguridad en cinco años; a medida que avanza el desarrollo tecnológico”, cifra el experto. “En Galicia aún no somos autosuficientes en el tema de la ciberseguridad, aunque el Nodo de ciberseguridad de la Xunta es un referente”. “La fuga de talentos no es solo irse fuera, sino trabajar desde aquí para una empresa extranjera”, completa Carlos López. Desde la Axencia para a Modernización de Galicia, Amtega, Gustavo Herva coincide: “Ese futuro es una realidad que veo más cerca y nos afecta mucho. Desde la administración también lo sufrimos: no es solo la dificultad de captar talento; si no de retenerlo”, resume.

Carlos López

Carlos López

“En Europa se necesitan 360.000 profesionales de ciberseguridad en los próximos cinco años”

Carlos López - Responsable ciberseguridad

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Y también los hay a contracorriente. Uno de los socios fundadores de la pyme tecnológica Taniwa Soluciones –una SL con sede en Madrid y Galicia–, Manuel Fraga, hace un alegato a favor de quedarse. “Tenemos un compromiso, al habernos formado aquí, y debemos aportar, aunque el sistema sea mejorable; creo que es necesario hacer un esfuerzo adicional por parte del tejido empresarial”. Eso sí, la firma se presenta como una empresa pequeña y atípica, que mantiene el mismo equipo con el que arrancó –hacían teletrabajo ya en 2009– y en la que el 80% de los beneficios de la empresa “van al trabajador”. Aseguran que no sufren esa “fuga de talento”.

Manuel Fraga

“Tenemos un compromiso al habernos formado aquí y debemos de hacer un esfuerzo adicional”

Manuel Fraga - Fundador pyme tecnológica

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Según los estudios, tres de cada cuatro empresas relacionadas con las TIC en Galicia aseguran tener muchas dificultades para encontrar perfiles especializados que cubran los puestos que necesitan. Y la gestión de datos y la ciberseguridad están a la cabeza de la demanda empresarial en el ámbito tecnológico. Un 47,2% de las empresas TIC de Galicia demanda perfiles relacionados con Big Data y un 42,5% de las que tienen líneas de negocio en el ámbito de la ciberseguridad también demanda perfiles de este tipo.

El ingeniero de Telecomunicaciones vigués Carlos Parada, en Frankfurt.

“Hay más fuga de ‘telecos’ e ingenieros aeroespaciales a Alemania por salarios”

Carlos Cabanas Parada - Máster en Telecomunicaciones, MBA y Rel. Internacionales

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El primer trabajo del Máster en Telecomunicaciones, MBA y Relaciones Internacionales vigués Carlos Cabanas Parada, cuando tenía 25 años, arrancó en la empresa Nokia. Desde la matriz tecnológica finlandesa se fue –nada menos– que al sector espacial: primero, a la Agencia Espacial Europea (cinco años) en Bélgica y desde hace diez, se emplea en EUMETSAT, el “Organismo europeo para la explotación de los satélites meteorológicos”, en Alemania. Lamentablemente, nunca ha puesto un pie en una empresa española, ni gallega, a pesar de que se formó en Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidade de Vigo. “Acabé la carrera en Finlandia y me ofrecieron un trabajo en Nokia, donde empecé mi carrera profesional. Me di cuenta rápido de que allí estaban en auge las telecomunicaciones y decidí quedarme; no podía encontrar nada parecido ni en Madrid, ni en Barcelona”, reconoce. “Luego, me contactaron de la Agencia Espacial Europea en Bruselas a través de un profesor de la UVigo y ahí comencé mi vida profesional en el sector espacio, trabajando para una misión que se encargaba de estudiar el sol. Después que me vine a Alemania a trabajar a EUMETSAT, una organización intergubernamental que controla todos los satélites de meteorología europeos”, relata. En este empleo, colabora con las agencias espaciales de meteorología estadounidenses, chinas y rusas.

Las necesidades tecnológicas del puesto son altas. El experto gallego domina varias lenguas y trabaja en proyectos internacionales: es responsable de un grupo de estaciones terrestres de recepción satelital en Europa, que tiene acuerdos de cooperación con las agencias espaciales de meteorología China y América, lo que le permite descargar los datos de sus satélites cuando cruzan Europa y utilizarlos para mejorar los servicios meteorológicos provistos por satélites europeos. “No hay nada oculto. Esos datos se utilizan para aplicaciones de predicción del tiempo”, aclara. “No tiene nada que ver con defensa ni con el sector militar; servimos a los 30 países miembros que son parte de EUMETSAT”, reconoce.

¿No se ha planteado nunca trabajar en Galicia?, pregunto. “Sí, pero las razones de no hacerlo son claras. Me gustan los proyectos internacionales y estos trabajos en organismos europeos me han permitido hacerlo, en EE. UU., Rusia, China, África, Groenlandia… e incluso en Svalbard, cerca del Polo Norte ” detalla. Está claro que –al menos aparentemente– la vida profesional “es muy distinta” de lo que sería en España. No solo a nivel de condiciones laborales y retribuciones, sino del objeto de su contrato. Y no es un caso único, ni aislado. 

Muchos titulados en ramas tecnológicas gallegos –más últimanente– deciden abrirse paso en Alemania aún a veces sin controlar el idioma, asegura Carlos Cabanas. Y encuentran oportunidades. Otros, en Europa, ya sea de forma presencial o ‘reclutados’ por grandes firmas a través del teletrabajo.

Las diferencias salariales son abultadas. Pero ese fenómeno, según aprecia el ingeniero, no es algo exclusivo del sector tecnológico en España. “Es palpable entre muchos ingenieros en Telecomunicaciones, Industriales y Aeroespaciales”. Y, entre irse a Europa o a EE UU., algunos priman la cercanía del ‘viejo continente’. “Estás más cerca de ‘casa’; a dos horas en avión y las vacaciones son de 30 días no de 8 como en EE.UU.”, añade. Los beneficios de irse a consultoras grandes a Madrid, ya no son tantos, a juzgar por su experiencia. Y el tejido empresarial industrial en Alemania ofrece muchas más posibilidades a titulados en ramas científicas. “Aquí, por ejemplo la industria química tiene mucho arraigo”, confirma. Eso sí, su esperanza de aterrizar en una buena empresa gallega, nunca se pierde. La amenaza de un nuevo “lockout” con el agravamiento de la situación del COVID en el país germano le provoca (aún más) morriña de viajar a su tierra.

El ingeniero de Telecomunicaciones vigués Carlos Parada, en Frankfurt.

“Hay una guerra entre empresas por el talento que lleva a una inflacción salarial”

Cristina Martín Vázquez - Directora de Talento&Personas de Optare Solutions

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“La fuga de talento o la rotación en la compañía es algo que estamos viviendo en el sector tecnológico de manera cada vez más creciente. En mi compañía no estábamos acostumbrados y ahora tenemos que convivir con ello. Creo que hay muchas causas que influyen pero apuntaría como principales: la falta de perfiles técnicos para la demanda actual de las empresas, que ya no son solo TIC, si no empresas de todo tipo en procesos de transformación digital y tecnológica, por lo que necesitan también de este tipo de perfiles”, explica la directora de Talento y Personas –antes Recursos Humanos– de la consultora Optare Solutions, Cristina Martín. Desde esta empresa con sede en Vigo aseguran que “la falta falta de perfiles y una guerra entre empresas por el talento, hace que haya una inflación salarial brutal y muchas veces es difícil competir...” También, las necesidades de los perfiles técnicos están cambiando. Una parte es generacional. “Los nuevos talentos buscan trabajar con las últimas tecnologías, tienen claro el tipo de proyectos que quieren hacer y por dónde evolucionar profesionalmente y no siempre puedes satisfacer esa parte”, confiesan. “Ahora también hay muchas oportunidades de trabajar en otros países, otros contextos y esa parte también es atractiva. Tenemos que conocer bien las necesidades y expectativas de las personas con las que trabajamos y en la medida de lo posible satisfacerlas. El teletrabajo y las nuevas formas de trabajar nos hacen competir no sólo a nivel local o nacional, si no también, en ese contexto internacional. En nuestro caso la propuesta de valor abarca bastante más que el salario. Tenemos un nivel de satisfacción y compromiso muy bueno”, contraataca Cristina Martín. 

Fernando Suárez

Fernando Suárez

“Se habla de la crisis de los chips, pero esto es lo mismo con la ‘materia prima’ laboral”

Fernando Suárez - Pres. Col Prof. Ingeniería Informática de Galicia

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“En plena crisis de los chips, si no tenemos materia prima laboral cualificada en Galicia, también falla la cadena. Si no somos capaces de atraer y retener a ese talento, estamos abocados a fracasar como país”. El sector tecnológico vive un auge mundial en la última década y, de forma paralela, una carencia de profesionales en Galicia. Es la radiografía que hace el presidente del Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia (CPEIG), Fernando Suárez y que también participa del órgano colegiado estatal. “Es un problema europeo y mundial y ocurrirá más tiempo”, vaticina. Uno de los deberes que marca el experto para las administraciones públicas es el de generar “los suficientes titulados universitarios para poder satisfacer esa demanda”. “Gran parte de estudiantes de Informática lo hacen ya compatibilizándolo con un trabajo remunerado. Debemos analizar cómo se computan las tasas de abandono universitarias”, alega. Yendo a la polémica, según la visión de Suárez,el contexto en el que se sitúa el déficit de informáticos altamente cualificados es “el auge del teletrabajo que puede ser una oportunidad, pero también un riesgo”. “Podemos mejorar las condiciones a través del teletrabajo y la conciliación, pero esto también entraña un riesgo porque se forman en Galicia profesionales que luego terminan trabajando fuera”. Y dentro del abanico tecnológico, la ciberseguridad es uno de los ámbitos que más se está resintiendo, “porque necesita una formación exahustiva y el salario de los profesionales es mayor”. Suárez plantea incentivar a los profesionales. Las medidas son varias: en la retribución, la conciliación... “La Administración tiene que generar un “efecto tractor” en los efectos salariales y abriendo las plazas universitarias que “a todas luces” son insuficientes. 

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