Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

francisco pascual pastor | Presidente de la sociedad científica Socidrogalcohol

“Educación y sanidad deberían coordinarse para la detección precoz de adicciones”

“Cuanto más permisividad, menos normas, más tarde la hora de llegar a casa, la posibilidad de tener problemas o intoxicaciones en adolescentes se incrementa”

Francisco Pascual, ayer, en Santiago. XOAN ALVAREZ

Este año estaba previsto un plan piloto en Galicia para detectar precozmente adicciones entre los más jóvenes desde los centros de salud. La pandemia ha demorado los plazos, aunque el cribado –qué se va a preguntar a esos adolescentes cuando acudan al médico o pediatra y qué consejos, según su respuesta, puede darles el facultativo– ya está listo. Se encargó un equipo dirigido por el profesor Antonio Rial Boubeta, organizador de unas jornadas en Santiago donde se abordó el proyecto, financiado por el Plan Nacional sobre Drogas. Allí estuvo Francisco Pascual, médico y presidente de la sociedad científica Socidrogalcohol, la institución más representativa del país en drogodependencias, quien urgió a unir fuerzas entre centros educativos y atención primaria para acometer esa detección precoz.

–¿Ve aplicable a Galicia el proyecto para detectar adicciones desde atención primaria en menores?

–Entiendo que sí. Desde atención primaria hay un infradiagnóstico de algunos cuadros de trastornos adictivos. Creo que hay sistemas, utilizando las nuevas tecnologías, que ayudarían a diagnosticar el problema ante los primeros síntomas. Pero la atención primaria no es solo sanitaria, también es la educativa. Porque hay casos que se detectan en los colegios, que deberían estar coordinados con salud. Creo que es la única forma de hacer esta detección precoz, hacer una intervención breve y evitar que se llegue a consecuencias mayores.

–El alcohol es lo más consumido y nueve de cada diez estudiantes dicen no tener problemas en conseguirlo.

–Lo primero que se debería hacer es cumplir la norma. Cuando hacemos prevención e intervención, hay que dar información, y educación a los padres y escolar y hacer cumplir las normas. Se puede fijar un precio mínimo en la bebida para que no haya tanta disponibilidad, la medida básica que se está tomando en Europa. Se puede disminuir la oferta y la demanda. La oferta, con los precios o pactando con la industria alcoholera, y la demanda, poniendo barreras. No hay otra forma, además de la educativa. Pero en la educativa de momento no hay una implicación por parte de la sociedad.

–El cannabis también les preocupa: un tercio de estudiantes lo probó y va a más. Unidas Podemos pidió al PSdeG apoyar regular su consumo en adultos. ¿Qué opina?

–Soy médico y para mí la salud está por delante de la economía y si nos diésemos cuenta de todo el interés económico que hay detrás de intentar legalizar el consumo del cannabis... No estoy en contra de que se pueda regularizar algunos cannabinoides, que no el cannabis, para aspectos terapéuticos. En cuanto a consumo recreativo, apostar por una legalización sin hacer un análisis de quién puede consumir, cómo, cuándo y dónde y de las consecuencias que puede entrañar es perder el tiempo y arriesgarnos. La sociedad tiene una demanda y habrá que regularizar, pero, sin tener en cuenta esos aspectos, es tirarnos a una piscina sin agua.

–Cuando se fundó Socidrogalcohol no había internet y ahora se ve como otra amenaza. ¿A qué edad debe llegar el móvil?

–En España se da a los 11 años, pero se debería dar en torno a los 14 o 15. Si a un niño le quitas un juguete, quiere jugar más, por eso lo mínimo es que tenga cierta capacidad de raciocinio. Pero ahora hemos ligado el tema de regalar un móvil a la comunión y la persona y muchas familias no tienen la formación. Y luego hay un fallo en el control paterno. Más allá de que puedas tener el control de los contenidos, no se puede ir a la comida de Navidad y al niño de 3 años ponerle delante el móvil para que se entretenga porque no se sociabiliza ni juega con los primos ni nada. La responsabilidad familiar, la edad en que se da, puede ser crucial. Si no, el problema se irá incrementando.

–¿Hay dejación de funciones en los progenitores?

–Cuanto más permisividad, menos normas, más tarde es la hora de llegar a casa, la posibilidad de tener problemas, como intoxicaciones, y hacer cualquier cosa se incrementa.

–Patricia Ros, experta en el modelo islandés, decía que España lleva 22 años haciendo mal la prevención al no abordarla de forma comunitaria. ¿Comparte su opinión?

–Sí. Una prevención bien hecha quiere decir dar alternativas de ocio gratis y de calidad a los jóvenes. La prevención no la hemos hecho bien porque tampoco hemos evaluado y a veces los programas eran poner un cartel y salir en un foto. Y lo de comunitario por supuesto: porque si la sociedad obliga a los jóvenes a cumplir ciertas cosas y los adultos hacemos lo contrario, si los intereses económicos son más potentes que la inversión en educación en ocio, en compartir en valores, es una batalla perdida.

Compartir el artículo

stats