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El Igape prevé pérdidas de 113 millones por su participación en el capital de empresas

Imagen de fondo: empresa cerrada en Vigo Marta G. Brea / FDV

Los apoyos de la Xunta para ayudar a reflotar empresas no siempre consiguen su objetivo. A pesar de las ayudas, las firmas no logran salir del bache, sus activos se devalúan y arrastran con ellas el capital público invertido. La Xunta da por perdidos casi 113 millones de euros por su participación en el capital de empresas. Pero además prevé impagos por 17,3 millones en los préstamos que ha concedido a través de los distintos instrumentos financieros con los que cuenta el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape).

La mayoría de estos números rojos se arrastran desde la recesión económica de 2009. Con la crisis económica y las severas restricciones en el acceso al crédito, el apoyo económico de la Xunta se convirtió en crucial para el tejido empresarial. A través del Igape se conceden préstamos a empresas, se avalan créditos o directamente se inyecta dinero en su accionariado. La Xunta participa así en el capital de la compañía para insuflarle liquidez hasta que la situación económica de la empresa se estabilice. Pero esta operación tiene riesgos.

Para entrar en su accionariado, el Igape se vale de determinadas sociedades públicas y fondos de capital creados expresamente para tal función. A diciembre del pasado año, el capital invertido en empresas por parte de la Xunta ascendía a 183,5 millones de euros. Sin embargo, la delicada situación financiera de las firmas en las que participa ha devaluado sus acciones y, por ello, reserva una dotación por deterioro de 112,5 millones de euros, según aparece reflejado en las cuentas del Igape de 2020. Es decir, se ha devaluado el 60 por ciento de lo invertido.

Pero no todas las sociedades y fondos de capital prevén devaluaciones por su participación en empresas. Xesgalicia, por ejemplo, que se dedica a prestar apoyo a emprendedores, o la Sociedad de Garantía Recíproca, centrada en dar ayudas a pymes, no prevén ningún deterioro por su entrada en el capital de empresas.

El mayor riesgo se concentra en el Fondo de Capital Riesgo, Adiante 2000, que es el instrumento además que tiene más dinero invertido en el accionariado de empresas: 66,1 millones. Este instrumento, que está ya en fase de liquidación, se creó para ayudar a empresas ya existentes que puedan estar necesitadas de apoyo financiero o de gestión o para salvar una situación temporal de dificultades. Aunque como requisito para ser beneficiarias, se pedía que fueran viables, muchas de ellas no sobrevivieron y dejaron un agujero de 64 millones.

El Fondo Galicia Compite FICC, que se orienta a proyectos empresariales promovidos por nuevos emprendedores o que acometan actividades novedosas o apliquen nuevas tecnologías, también presenta una devaluación de 26,8 millones.

Pero además las cuentas del Igape recogen una pérdida de 17,3 millones en créditos concedidos a empresas. En muchos casos, los impagos se deben a la quiebra de las firmas. Así, por ejemplo, hubo una línea de ayudas al sector audiovisual que, según reconoce la Xunta, en la actualidad “están deteriorados en su totalidad”.

La otra forma de ayudar a las empresas es avalando sus créditos. A diciembre de 2020 se redujo el riesgo vinculado a estas operaciones hasta los 34,7 millones de euros, son 563.000 menos que hace un año.

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