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El nuevo Bachillerato podrá cursarse en tres años y permitirá ir a la ABAU con un suspenso

Jóvenes haciendo la selectividad. | // MARTA G. BREA

Dentro de un año, a los jóvenes que empiecen Bachillerato los recibirá el nuevo currículo adaptado a la reforma educativa, al menos en teoría y según el calendario de implantación de la Lomloe. Como novedades, incluirá, a juzgar por el primer borrador del Real Decreto de enseñanzas mínimas para la etapa que el Gobierno central ha enviado a las comunidades, la posibilidad de realizar el Bachillerato en tres años y además confirma lo avanzado por el proyecto de normativa que regula la evaluación y promoción: que será posible ir con un suspenso a la selectividad y, de rebote, entrar en una carrera universitaria tras el apto.

Titularse con una suspensa

El documento que establece la propuesta del Gobierno de ordenación y las enseñanzas mínimas para Bachillerato –en comunidades como Galicia fija la mitad de los contenidos– abre ambas posibilidades, requisitos mediante.

Así, la regla general para titular es tener evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos, pero “excepcionalmente” la decisión quedaría en manos del equipo docente si al alumno le queda una pendiente y los profesores entienden que alcanzó los objetivos y competencias vinculados al título, que no tuvo una inasistencia continuada y no justificada, que hizo todos los trabajos y usó todas las convocatorias de evaluación y además su media en todas las materias de la etapa, incluida la no superada, debe ser de al menos un cinco.

Tres años para casos especiales

La posibilidad de hacer el Bachillerato, que sigue dividido en dos cursos, en tres años, estaría pensada para el estudiante que, “por sus circunstancias personales, temporales o permanentes, lo requiera”. La norma cita a quienes cursen a la vez las enseñanzas profesionales de música, deportistas de alto rendimiento o quienes requieran una “atención educativa diferente a la ordinaria por presentar alguna necesidad específica de apoyo educativo”. La puerta queda abierta para jóvenes con otras circunstancias que “justifiquen” la medida. De tope, hay cuatro años para sacar la etapa, sean o no seguidos.

Promocionar a 2º

La normativa, a diferencia de lo que ocurriría en la ESO que viene, habla de exámenes extraordinarios, da luz verde a que el alumnado pueda matricularse de materias de 2º sin haber cursado la correspondiente de 1º si el profesorado que la imparte juzga que el candidato reúne “las condiciones necesarias” para seguir con aprovechamiento la materia de 2º y otorga la posibilidad de que quienes rematen 2º con varias suspensas puedan elegir matricularse solo de esas o puedan repetir el curso completo.

Nuevas materias e itinerarios

El capítulo de materias del nuevo Bachillerato también se retoca. Algunas cambian de denominación al ampliar contenidos, como pasa, por ejemplo, con Biología y Geología, que incorporan Ciencias Ambientales al darse “mayor relevancia” a los saberes vinculados a los ecosistemas y a su funcionamiento. Otras son nuevas, vinculadas a las nuevas modalidades de Bachillerato, el general y la subdivisión del de Artes en el de Música y en el de Artes Escénicas y Artes Plásticas, Imagen y Diseño. Un alumno podrá cambiar de modalidad en 2º, pero bajo las condiciones que las administraciones educativas marquen.

Religión

Por otro lado, fuentes del Ministerio de Educación explican qué ocurre con Religión. Como se había planteado, la calificación en Religión no computará a efectos de acceso a la universidad o de becas, pero para quienes la cursen contará a efectos de promoción de 1º a 2º curso.

La nota de Religión contará para pasar a 2º, pero no para becas o ir a la universidad

En relación a los tipos de Bachillerato, el Gobierno establece que los centros ofrecerán la totalidad de las materias y añade que “solo” se podrá limitar su elección “cuando haya un número insuficiente” de alumnos, una queja que se planteó ya este año en Galicia. Si la oferta de materias queda limitada por razones organizativas, las Administraciones educativas facilitarán, señala la propuesta, que se pueda cursar alguna a distancia o en otros centros.

Asimismo, las administraciones deben poner los medios para que quienes requieran “una atención diferente a la ordinaria” puedan alcanzar los objetivos de la etapa y medidas de apoyo para alumnado con dificultades específicas de aprendizaje.

Lo hay que saber al salir del instituto

“La meta no es la mera adquisición de contenidos, sino aprender a utilizarlos para solucionar necesidades encarnadas en la realidad”. Esa es la filosofía que está detrás del nuevo currículo de Bachillerato, acorde con el enfoque basado en las competencias, el espíritu que impregna la Lomloe.

La legislación define para cada etapa educativa lo que se denominan “perfiles competenciales” con lo que debe saber el alumnado tras cada itinerario educativo, también para el Bachillerato. Ese perfil acompaña a los contenidos que el Gobierno trasladó a las comunidades e incluye, entre otras, varios “desafíos” a los que los estudiantes deberían saber poder responder a lo largo de su vida si superan con “éxito” ese viaje y entre los que se repite la referencia a la responsabilidad.

La meta no es solo adquirir contenidos, sino utilizarlos para buscar soluciones

Entre ellos se encontraría el asumir una actitud “responsable” a partir de la “toma de conciencia de la degradación del medio ambiente”, identificar aspectos relacionados con el consumo responsable, “juzgando críticamente las necesidades o excesos” o desarrollar hábitos de vida saludable.

El listado incluiría también, entre otras, el ejercicio de la “sensibilidad” para detectar situaciones de inequidad y exclusión y la comprensión de sus causas, de cara a desarrollar sentimientos de “empatía y compasión”, entender que los conflictos son parte de la vida en sociedad y que “deben resolverse de manera pacífica” o aprovechar la cultura digital, siendo consciente de sus beneficios y riesgos.

Si esos serán los “desafíos” a los que las generaciones más jóvenes deberán dar respuesta, y el Bachillerato ayudarles a ello, el perfil recoge las competencias que deben haberse adquirido al finalizar el periplo en el instituto: en comunicación lingüística; plurilingüe,; matemática y STEM (ciencia, tecnología e ingeniería), digital; personal, social y de aprender a aprender; ciudadana; emprendedora y en conciencia y expresión culturales.

Pero, ¿qué implican estas competencias? En comunicación lingüística, supone ser capaces de comprender y valorar “críticamente” mensajes, reconocer las “fake news”. La matemática alude a la comprensión del mundo utilizando los métodos científicos y la aplicación del conocimiento para transformar la sociedad de acuerdo a las necesidades en “un marco de seguridad, responsabilidad y sostenibilidad”. La digital alude a un uso seguro y crítico de las tecnologías digitales e incluye la alfabetización en programación o ciberseguridad. La personal conlleva saber gestionar el tiempo y la información, adaptarse y aprender a aprender. Formar a ciudadanos responsables y la emprendedora persigue saber actuar sobre “oportunidades e ideas” estaría tras la ciudadana. La competencia en conciencia y expresión cultural involucra “comprender y respetar” cómo las ideas y el significado se expresan en distintas culturas.

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