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Corteses navajazos nocturnos en el PSdeG

Caballero acusa a Formoso en el debate de las primarias de no respaldar a Sánchez en las generales y de hacerse fotos con Feijóo | “Vives en una realidad paralela”, replica el coruñés

Caballero, a la izquierda, y Formoso, el miércoles en la sede del PSdeG. | // XOÁN ÁLVAREZ

Corteses navajazos al filo de la medianoche presidieron el debate entre los rivales por el timón del PSdeG, que evidenciaron que el tono moderado no está reñido con las cargas de profundidad contra un compañero de partido cuando está en juego el rumbo de una formación atascada como tercera fuerza en el Parlamento gallego.

Gonzalo Caballero, actual secretario xeral socialista, y Valentín González Formoso, presidente de la Diputación de A Coruña y secretario provincial del partido, se batieron dialécticamente la noche del miércoles en un duelo en el que abundaron los reproches antes de las primarias de mañana. “No se puede vivir en una realidad paralela”, le afeó en numerosas ocasiones el aspirante al defensor del poder por su “falta de autocrítica”. “Dice cosas que me suenan al PP”, le rebatió este, que aseguró que su rival incurrió en actos en “connivencia” con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en campaña electoral.

Caballero reiteró su petición de una nueva oportunidad para “consolidar” su proyecto y huir de la “trituradora de líderes” en que se ha convertido el PSdeG desde 2009 tras la dimisión de Emilio Pérez Touriño. Se presentó como candidato de las “bases” y no escatimó esfuerzos en la competición que mantuvo con Formoso por declarar su afinidad con Pedro Sánchez, jefe de filas del partido y presidente del Gobierno.

Enfrente, el dirigente coruñés pidió cerrar una etapa de “resignación” y responsabilizó a Caballero de quedar atascado en 14 diputados usando la pandemia como excusa. “Esa misma pandemia no afectó al BNG”, le reprochó sobre el ascenso nacionalista de 6 a 19 parlamentarios.

Comedidos, sin una palabra más alta que otra y, sobre todo, sin expresiones como aquel “Pedro, cariño” que indulgentemente le dedicó Susana Díaz a quien a la postre la tumbó en las primarias, los contrincantes no ahorraron munición.

Caballero censuró a Formoso por abanderar una candidatura “de las baronías” y le recordó que tuvo también varias oportunidades en As Pontes, donde gobierna con mayoría absoluta cuando este consideró no haber ganado ni un diputado en las autonómicas como un “mensaje claro de la ciudadanía”. “Tú mismo, la primera vez que te presentaste, fuiste cuarta fuerza en As Pontes y se te dio continuidad”, indicó el secretario xeral. “Pero doblé resultados y crecimos hasta tener 12 concejales”, le rebatió Formoso, que sacó datos del CIS para espetarle a su rival que “solo el 5% de votantes del PSdeG eligieron el partido por su candidato”.

Las autonómicas permitieron también responder a Caballero: “Los resultados en la provincia de A Coruña tampoco son un ejemplo. En Ourense y Pontevedra subimos en votos, porcentajes y diputados y en A Coruña perdimos. Por tanto, el modelo que defiendes tampoco representa garantía para la victoria”. “Si hubiésemos tenido los mismos resultados en A Coruña que en Pontevedra tendríamos la presidencia e la Xunta”, proclamó.

Los ataques no se quedaron ahí. Caballero disparó contra Formoso por sus encuentros con Feijóo en campaña, en el marco del futuro de la térmica de As Pontes, y por su ausencia del mitin central de Pedro Sánchez en A Coruña. “No fue una decisión acertada”, atacó. También le recriminó no arrimar el hombro en Galicia: “Solo viniste a dos de las 20 reuniones del comité nacional”.

Formoso justificó esa ausencia asegurando que lo había hablado con Sánchez y que estaba del lado de los trabajadores, al tiempo que dudó de que “dialogar” con Feijóo fuese un lastre. En esa competición de sanchismo, aseguró que Caballero llegó a tachar de “chico del aparato” al actual secretario general del partido, algo que negó el vigués.

El barón coruñés pidió defender ante todo los intereses gallegos sin ser “comparsa” del Gobierno o del PSOE estatal, aunque Caballero consideró necesario marcar una línea entre ello y la deslealtad. “A reivindicativo no me gana nadie”, proclamó en un encuentro en el que incluso acusó a su rival de no haber incluido ninguna mujer en el grupo provincial de la diputación hasta 2019, cuando él ya había llegado a la dirección gallega. Ayer pidió acabar con las “luchas cainitas” en declaraciones a Efe.

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